Con más de 130 proyectos en su historia, Empresas Bern busca seguir creciendo en el sector de la contrucción los próximos años “pescando” jubilados extranjeros, turistas y ejecutivos de firmas multinacionales. Su vicepresidente, José Manuel Bern, ya trazó el plan.

 

Por Alma Solís y Ángel Martí

Sobre avenida Balboa, en ciudad de Panamá, se ubi­can varias de las torres más altas de Latinoamérica. Edificios que se encuentran en este bulevar, como Panamá & Art Tower o Star Bay Tower, de más de 65 pisos cada uno, han contribuido, junto con otra veintena de torres, a que algunas agencias de turismo se refieran al país como “La Dubái de América”.

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José Manuel Bern, vicepresiden­te de Empresas Bern, no está del todo de acuerdo con la comparación. Considera que en Dubái se exalta el ego a través de proyectos fantásticos, con la idea de que serán “los edifi­cios más altos del universo”, muchos de ellos fondeados por el gobier­no, mientras que en Panamá cada plan de construcción responde a decisiones individuales de inversio­nistas multinacionales, con valores diferentes sobre la aportación de los trabajadores en esos proyectos.

La firma de construcción y hote­les que a finales de los años 70 fundó el padre de José Manuel, Herman Bern, la esposa de éste y algunos socios más en una cochera, se ubica en Avenida Balboa, y la referencia es un oso de metal de cerca de 2 metros que está en la calle, justo en la entra­da de sus oficinas.

El oso forma parte del logo de la firma. El vicepresidente, de 40 años, asocia a este mamífero con guarida, hogar, fuerza y fortaleza, además de ser un animal paciente cuando se trata de cazar peces, conceptos que utiliza al momento de vender proyec­tos de vivienda, turismo, hospitala­rios, oficinas o centros comerciales. “Debemos ser pacientes con los peces (clientes), atraparlos cuando salgan y esperar de nuevo el ciclo positivo”.

Y es que José Manuel, admite, goza más de los negocios, la venta, que de la construcción en sí. Cuando a los 24 años se integró a la compa­ñía después de estudiar ingeniería civil en Georgia Tech, en Atlanta, fue en el departamento de Ventas de Empresas Bern comercializando los proyectos con mucho tiempo antes de que existieran físicamente, donde cimentó sus habilidades en los negocios.

“Mi papá es una persona orien­tada a la construcción, es su pasión, mientras que yo me he dedicado más a reestructurar los negocios”, comen­ta el joven empresario, quien no gusta mucho de sacos y formalidades or­todoxas, y que en sus ratos libre goza de participar en maratones, arreglar autos viejos y, como al oso del logo­tipo de su firma, la pesca, deporte que comparte con el fundador de la empresa en la bahía de Panamá.

Al igual que cuando modifica los Corvette de los 60 y les devuelve vitalidad con autopartes nuevas adquiridas en canales modernos de comercio, como eBay, José Ma­nuel busca delinear el futuro de la empresa en medio de una transición generacional de la organización, que pasa por la institucionalización, pero también por un contexto de aparente sobreoferta de espacios de vivienda y oficinas en Panamá.

“Mi papel en el negocio es ir preparando la empresa, no diría en cuanto a hacerla corporativa, pero sí quizá para una etapa en la que no estemos mi papá, mis hermanas o yo al frente de la compañía, sino en manos de profesionales”, dice el vicepresidente de Empresas Bern.

Cuando se le pregunta al jefe del clan Bern (Herman) cuál es su pro­yecto favorito, responde “el siguiente”; se trata de una filosofía que su hijo comparte, aunque José Manuel sigue emocionándose cuando habla de su primer proyecto: Costa del Este.

Llegó a sus manos cuando empe­zó a trabajar en ventas. En esa época tenía apenas 24 años y para entonces había pasado por diferentes áreas del negocio, como control de almacén y asistente de ingeniero. Fue después de año y medio que le llegó la opor­tunidad de participar en este primer proyecto de gran embergadura.

El reto era enorme, dice José Manuel, porque se trataba de un sector de la ciudad que la gente relacionaba con un lugar no muy saludable (había sido un vertedero de basura años antes), de difícil acceso y significaba un desafío estar en una zona aislada, explica.

“Era un proyecto de casas y tuve la oportunidad de hacerlo todo: la publicidad, promoción, ventas, coordinar la construcción, entrega de la obra final. Para mí siempre ha sido un gran orgullo”, explica el joven empresario.

Cerca de 15 años después, éste se ha convertido en uno de los polos del país más importantes y exclusivos, acogiendo no sólo a residencias de alto valor que incluyen grandes edi­ficios de apartamentos, también a se­des de las más importantes empresas multinacionales. Incluso, Costa del Este muchas veces es comparada por algunos ejecutivos con el desarrollo de Brickell, en la ciudad de Miami.

La plusvalía de las viviendas que vendió José Manuel con el proyecto años atrás se ha multiplicado tres veces y hoy en día el grueso de los proyectos del grupo están concen­trados en ese lugar, integrándolo al grupo de las urbanización como Marbella y La Avenida Balboa, que son parte de la historia de la empresa, porque allí fueron dominantes por muchos años.

Esa emoción que le provoca a José Manuel Costa del Este ahora la comparte con otro ambicioso proyecto. Empresas Bern lidera el de­sarrollo de lo que será Tower Center, gracias a una invita­ción de algunos desarrollado­res que iniciaron años atrás proyectos con el grupo.

Tower Center es un com­pleto complejo comercial, corporativo, médico y cultu­ral, de 22,000 metros cuadrados de oficinas y 6000 metros cuadradosde consultorios. “Es nuestro mayor proyecto a la fecha, es un gran orgullo para nosotros haber sido invitados por el director principal del proyecto de Costa del Este, porque recuerdo que cuando inicié ahí, hace 16 años, éramos él, yo y un par más”.

“A la larga puede ser nuestro proyecto más valioso”, reflexiona el vicepresidente de Empresas Bern, pues, asegura, esto se debe a las dife­rentes etapas que puede tener en un momento dado, a cuántas personas van a trabajar ahí y a cuántas perso­nas van a disfrutar del entorno.

De manera simultánea, Empresas Bern trabaja en cuatro proyectos más de tipo corporativo. Dos están listos para entrega. Estos son el GBT, un campus corporativo ubicado a sólo un minuto del Aeropuerto Internacional de Tocumen y a 20 minutos de la Ciudad de Panamá, y Plaza Fortuna, que es un proyecto de dos edificios, que consta de una plaza comercial con 38 locales para alquiler o venta y una moderna torre de ofi­cinas. En construcción están Plaza del Este Centro Corporativo, ubicado en la exclusiva área de Costa del Este, con fácil y rápido acceso a través del Corredor Sur, y Ardenas Center, una plaza comercial que consta de 29 locales para alquiler.

En la ciudad cuentan con cuatro proyectos, tres de ellos en Costa del Este y uno en el área de Veracruz, donde administran dos hoteles. Además, están construyendo tres edificios de apartamento de playa. Pero no queda sólo allí, porque en espera de aprobación de los permi­sos de construcción en la ingeniería Municipal, el Grupo Bern tiene al­rededor de 14 proyectos y otros que, como dice José Manuel, “no se han metido en la tubería”.

La operación de la empresa se di­vide de la siguiente forma: un tercio pertenece a sección de hospitalidad y los otros tercios al área de inmobilia­ria, la cual a su vez está segmentada en un tercio hospitalario, un tercio comercial y otro tercio residencial.

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Gestión, la clave

Panamá se destaca por sus grandes edificios, tanto en cantidad como en altura, dando la imagen de prospe­ridad por sus grandes inversiones; sin duda, una cuota importante debe provenir de Empresas Bern. Aunque las cifras son uno de sus más grandes secretos, José Manuel revela un poco de cómo financian sus proyectos.

Desde hace años Grupo Bern está acostumbrado a trabajar con socios unitarios, lo que le ha permitido estructurar los proyectos de tal manera, dice José Manuel, que tiene un orden en función de la obra, con niveles de reporte que hay que darle a socios. “Si tengo un socio es como si tuviera 10 igual, pues se le dan a 10 la inspección externa que hemos con­tratado para nuestra obra. El control de calidad es muy mecanizado, eso nos permite cambiar nuestra manera de trabajar. No todas las decisiones las toma una sola persona, muchas veces se toma en una mesa, en una directiva se presenta mi idea, un con­cepto, se consiguen los consensos, los jugadores que quieras tener, con so­cios estrategias o ciertas actividades que se quieran tener, con apertura y transparencia que a la larga nos hacen más fuertes”.

Empresas Bern posee un gran in­ventario de los edificios construidos en Panamá, pero no están solos en el mercado y ellos lo saben. Para com­petir en el negocio una de las reglas que han aprendido es saber cuándo salir de un área. “Nosotros tratamos de ser los primeros en identificar una oportunidad y somos los primeros en salirnos cuando la oportunidad se está cerrando”, asegura.

Un ejemplo de esta filosofía es la Avenida Balboa, uno de las arterias más importantes en la que las gran­des estructuras ofrecen como atracti­vo una vista panorámica de la Bahía de Panamá. Allí Empresas Bern posee dos hoteles y media docena de proyectos inmobiliarios.

“Nos estaba apretando al mer­cado, precios de terrenos muy altos te restringe a tu flexibilidad en un momento dado, así que decidimos salirnos, agarramos quizá la colita en Viña del Mar (edificio de apartamen­tos), un proyecto donde nos costó un poquito de trabajo colocar los últimos apartamentos”.

En 2011, en pleno boom de edifi­cios altos, las áreas más costosas de la ciudad de Panamá eran preci­samente aquellas que tienen vista directa al mar, como Avenida Balboa, Punta Pacífica, San Francisco, Costa del Este y Amador, donde el metro cuadrado oscilaba entre los 2,500 y 4,400 dólares.

José Manuel dice que desde hace dos años y medio se decía que había una sobrepoblación de departamen­tos, que el mundo se iba a venir abajo y que iban a quedar proyectos sin terminar; “sin embargo, todos los proyectos se han terminado”.

En la parte hotelera reconoce que también existe un desafío por el au­mento de hoteles en la ciudad capital, que ha crecido a más de 209% el in­ventario, lo que ha reducido las cifras de ocupación a pesar que los turistas han aumentado 48% en cinco años.

“Lo vemos como algo positivo porque para atraer empresas multi­nacionales y a las personas a que se retiren en Panamá necesitas tener infraestructura, hoteles para recibir con buena oferta, una competitividad de precios”, afirma el empresario.

José Manuel asegura que ante “una guerra de precios del lado hotelero”, tienen de su lado una propiedad que ya tiene varios años de haberse operado, tripulaciones con experien­cia y conocen lo más impor­tante, que es atender bien al cliente, “lo que nos da una ventaja competitiva”.

 

Construir  en las alturas

A pesar del gran éxito de sus hoteles o proyectos, el cami­no no ha sido fácil y algunos han tenido sus traspiés. Éste sería el caso de Gamboa Resort. “Es un perfecto ejemplo, es un proyecto bello un poco adelantado a su tiempo, nos sigue costando mucho, es más fácil vender la playa que la selva, la idea de la selva es agradable por dos horas o tres”.

Fue el primer proyecto público de la empresa que buscó financiamiento a través de la Bolsa de Valores de Panamá. “En días anteriores veía los resultados de Eurodisney, he hecho algunos paralelos y es un buen negocio con los niños. Gamboa no ha sido un éxito, desde el punto de vista fi­nanciero se ha mantenido, ha pagado todas sus deudas, mas no dividendos a corto plazo”.

Gamboa Resort tiene 10 años y José Manuel considera que tendrá otros 10 más para ver mejores resultados. “Hay que tener la paciencia del oso”. El hotel está ubicado en un terreno que les fue concesionado por el Estado panameño por 40 años y calcula que al finalizar ese periodo él tendrá unos 82 años y a su hijo, que posiblemente esté sentado en su posición del consejo, le tocará decir si el proyecto valió la pena.

En el horizonte del grupo aún quedan muchos edificios por cons­truir y José Manuel considera que existen muchas áreas con potencial, especialmente en el sector logís­tico. “Creo que tenemos una gran oportunidad para el tema logísti­co. Veo un Walmart y un Amazon abriendo un centro de distribución para América Latina, aprovechando el canal extendido, tiene toda la lógica, va a requerir más personal”.

Aunque el empresario ve poten­cial en el sector logístico, el grupo no se ve involucrado en inversiones de logística. Según José Manuel, probablemente el valor agregado de la marca en una galera no es algo único, por lo cual el tema de competencia y precio no les atrae. “Tratamos de hacer cosas que la gente quiere, no que necesita”.

Donde sí ve oportunidades es en atender los frutos de ese sector. Uno de esos proyectos menciona­dos dentro de la cartera de Empre­sas Bern es GBT (Global Business Terminal), que fue presentado en febrero de 2011 por el propio José Manuel. Se trata de un complejo de negocios que busca captar los empresarios en general con énfasis a los ejecutivos de las multinacionales que se están instalando en Panamá, en ese entonces la inversión anunciada era de unos 95 mdd.

Global Business, el cual está orientado hacia el sector y ubicado estratégicamente al lado del Aero­puerto Internacional de Panamá, busca atraer a las empresas con sedes en Panamá, que se instalan en el país a pesar de ser un mercado pequeño por la ventaja que les da la posición estratégica, que les permi­te desde allí movilizar a su personal a cualquier país de Latinoamérica.

Sin embargo, en el resto del sec­tor existen desafíos por enfrentar, como el atraso en la aprobación de los permisos que ha generado que proyectos calculados en cerca de 600 mdd están paralizados, según algunos miembros del sector de la construcción y lo que para algunos podría ser otro reto es la sobreofer­ta en ciertos productos, aunado a un menor ritmo de crecimiento.

En el primero de los retos: el burocrático, José Manuel está consciente de la situación y señala que considera que pronto habrá un cambio en el proceso de la tramito­logía y, además, se necesita reforzar la fuerza del municipio ante la cantidad de construcciones que se están dando.

Panamá sigue siendo “el mejor lugar para invertir”, así lo cree José Manuel, quien deja ver que los planes de la empresa no está en cruzar las fronteras, por lo menos no a corto o mediano plazo.

“Nosotros conocemos muy bien el mercado de Panamá, a mi equipo le gusta vivir en Panamá, he preguntado quién quiere irse a vivir a Colombia, Costa Rica, Guatemala, hacer un proyecto allá y me dicen: ‘por qué me vas a castigar, si aquí está todo’”.

Las obras que están en marcha y las que espera le sean aprobadas forman parte de su proyecto más importante que aún está en cons­trucción, su legado, asegura el joven empresario.

 

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