*Por Pedro Francisco Rangel Magdaleno y Mauricio Mokarzel Alba**

Cuando pensamos en discriminación, normalmente suponemos que el origen de la misma proviene de alguna persona con creencias y prejuicios culturales que influyen en la equidad del trato a otros con diferencias de algún tipo.

Sin embargo, y gracias a los avances tecnológicos que abren la puerta a la Cuarta Revolución Industrial, la búsqueda de equidad de género nos presenta un contexto en el cual no sólo los seres humanos estamos involucrados.

Ahora es posible que las máquinas aprendan y realicen actividades antes exclusivas del humano, debido a la nueva capacidad de decisión que les brinda la Inteligencia Artificial (IA).

El problema es que estos autómatas inteligentes serán capaces de reproducir tareas complejas cientos de veces más eficientemente que sus contrapartes humanas, y si bien la tecnología por naturaleza es neutral, están heredando algunos sesgos indeseables de sus creadores.

De acuerdo a una investigación realizada en la Universidad Carnegie Mellon, al introducir la palabra «CEO» en el buscador de imágenes de Google, los resultados muestran una clara mayoría de imágenes con hombres de apariencia ejecutiva, y tan sólo unas cuantas mujeres.

Por otra parte, el profesor de ciencias informáticas de la Universidad de Virginia, Vicente Ordoñez, identificó que el software de reconocimiento de imágenes que estaba construyendo, asociaba en la mayoría de los casos la palabra «cocina» con mujeres, en lugar de con hombres.

Estos ejemplos muestran el riesgo potencial de automatizar un comportamiento social cargado de sesgos humanos.

La IA se fundamenta en la programación de algoritmos predictivos basados en grandes cantidades de datos estadísticos, que, a través de ciertas reglas establecidas por los programadores, estos «enseñan a las máquinas a pensar». Es decir, estos algoritmos simulan las elecciones humanas y las repiten en diversos escenarios similares.

Si la máquina imita a su creador, cabe preguntarse ¿qué está sucediendo si estos son principalmente hombres?

De acuerdo a un estudio realizado en 2016 por la administración del presidente Obama, en el contexto del impacto de la Inteligencia Artificial en el empleo, durante los próximos 20 años desaparecerán alrededor del 47% de los empleos existentes. De estos empleos, la mayor parte son ejercidos en un alto porcentaje por mujeres.

Por otra parte, se prevé que dentro de los próximos años se crearán nuevos empleos que requerirán habilidades del tipo STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por su acrónimo en inglés), siendo las más relevantes las competencias en análisis de datos, desarrollo de software, automatización, ingeniería genética, entre otros.

Según información de la OCDE, en México el 32% de los estudiantes que ingresaron a la educación superior, eligieron una carrera relacionada con STEM. De éstos, 3 de cada 10 estudiantes son mujeres.

Ante tales circunstancias, México tiene el gran reto de impulsar el aprendizaje y la vocación científica y tecnológica de los estudiantes en general, y especialmente en las mujeres, a fin de no rezagarnos como sociedad ante los retos de la Industria 4.0.

La Inteligencia Artificial sigue mejorando rápidamente como tecnología, y cada vez necesitará menos de la intervención humana para definir su criterio. Por estos motivos, es indispensable establecer estándares culturales y morales adecuados para el desarrollo de estos nuevos seres inteligentes, y evitar que en su toma de decisiones se presenten y perpetúen los sesgos de género existentes.

Es difícil predecir a qué nivel van a influir en nuestra vida cotidiana estas tecnologías, pero es un hecho que debemos continuar nuestros esfuerzos para alcanzar en poco tiempo una mayor visión de equidad entre hombres y mujeres, e impulsar con fuerza que las niñas y mujeres mexicanas se conviertan en protagonistas de estos cambios.

*Maestro en Políticas Públicas por Harvard Kennedy School. **Especialista en educación, tecnología e innovación.

 

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