SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon  Musk (Tesla, Paypal), lanzará el viernes 18 su nave Dragon hacia la Estación Espacial Internacional, pero cada vez está más cerca de lograr que su cohete sea reutilizable.

 

Por Alex Knapp

 

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El viernes 18 de abril, SpaceX lanzará su vuelo CRS- 3 a la Estación Espacial Internacional (EEI). (El vuelo estaba programado originalmente para el lunes 14 de abril, pero tuvo que ser pospuesto debido a una fuga de helio.) Éste será el cuarto lanzamiento de la compañía a la EEI, y su tercero en virtud de su contrato de reabastecimiento comercial con la NASA, un trato de 1,600 millones de dólares (mdd). La nave Dragon transportará carga a la EEI sobre un cohete Falcon 9 de SpaceX.

Éste es un lanzamiento interesante para SpaceX, ya que se acerca a su objetivo de desarrollar un cohete reutilizable para sus lanzamientos. Para ello, después de que el cohete se separe después del lanzamiento en la primera etapa, éste no caerá a tierra como es la norma, sino que sus cañones buscarán ayudarle a aterrizar de forma segura en el océano Atlántico, para ser recuperado por la empresa. SpaceX estima las posibilidades de éxito de esta misión entre 30 y 40%, pero los datos que recoja permitirán a la compañía pasar a la siguiente etapa en su plan para desarrollar un cohete reutilizable.

La nave espacial Dragon en sí lleva más de 2,500 kilos de carga a la estación espacial, entre los que se encuentra equipo y recursos para unas 150 investigaciones científicas de verdad. Éstos son algunos de los interesantes experimentos que se dirigían a la estación.

 

Un satélite con alma de smartphone

A bordo del Dragon viaja el PhoneSat 2.5, un pequeño cubesat cuyo poder proviene exclusivamente de un teléfono inteligente. Es el quinto de una serie de este tipo de satélites, que son lanzados desde una plataforma especial en la estación espacial.

Teniendo en cuenta tanto la ubicuidad como el bajo costo de los teléfonos inteligentes, el propósito de esta serie de experimentos es examinar la capacidad de producir satélites rápidamente para aplicaciones únicas y más interesantes.

“La NASA es pionera en estas misiones de pequeñas naves espaciales para medir el uso de tecnología de teléfonos inteligentes del grado comercial como el principal soporte electrónico de control de un satélite capaz pero de muy bajo costo”, dijo Andrew Petro de la NASA en un comunicado.

Si la NASA tiene éxito en el uso de teléfonos inteligentes como satélites, podría dar lugar a experimentos científicos más creativos e interesantes.

“Al reducir el precio de los nanosatélites utilizando electrónica de consumo, podemos hacer que algunas de las ideas más locas sean económicamente viables”, dijo el miembro del equipo de PhoneSat ADCS, Jasper Wolfe.

 

El jardín de un astronauta

En el Dragon también está incluido el experimento Veg-01 de la NASA. Éste implicará el estudio de una instalación que será usada para plantar lechugas. La cámara de crecimiento de la planta (llamada “Veggie”) fue desarrollada por Orbital Technologies Corporation, con sede en Wisconsin. Si tiene éxito, podría dar lugar a una cámara de crecimiento permanente en la estación. Para los astronautas, ello significa un pequeño jardín en el que podrán cultivar su comida y, por supuesto, la oportunidad de comer comida fresca.

“Veggie proporcionará un nuevo recurso para los astronautas e investigadores estadounidenses al mismo tiempo que desarrollaremos capacidades de cultivo de productos frescos y otras grandes plantas en la estación espacial”, dijo el científico de la NASA Gioia Massa.

 

Investigaciones bioquímicas patrocinadas por CASIS

El Centro para el Avance de la Ciencia en el Espacio (CASIS por sus siglas en inglés) ha sido el director del Laboratorio Nacional de Estados Unidos desde 2011. La NASA también le ha asignado la responsabilidad de la búsqueda y selección de los mejores experimentos científicos para trabajar en la EEI. Así que se han estado concentrando en la búsqueda de clientes que “tengan una gran necesidad de exposición a microgravedad”, según el director de operaciones del CASIS, Duane Ratliff.

Realizaron su primera serie de experimentos en la EEI en enero, en un lanzamiento de Orbital Sciences. Actualmente están desarrollando experimentos diferentes que rendir frutos en la creación de los fármacos del mañana. Eso es porque los ambientes de microgravedad ofrecen algunas perspectivas únicas sobre la química y la biología de una manera que simplemente no pueden reproducirse en la atmósfera de la Tierra.

Estos experimentos incluyen la observación de la cristalización de anticuerpos para entender mejor su mecanismo. Un experimento del Caltech tratará de cristalizar una proteína implicada en la enfermedad de Huntington. Además, Proctor and Gamble entregará mezclas de fármacos para ayudar a determinar la cantidad de un ingrediente activo necesaria para que el medicamento sea eficaz.

En microgravedad, “el ingrediente será liberado de manera uniforme y los científicos podrán ver el nivel necesario para que un producto eficaz”, explicó Ratliff. “Si pueden minimizar el ingrediente clave con la misma utilidad, bajará el precio de ese producto.”

La investigación patrocinada por el CASIS también está ampliando las fronteras de la ciencia espacial, porque la nave espacial Dragón permitirá que varios equipos continúen conectados a la corriente eléctrica durante el lanzamiento. Eso permitirá que experimentos más delicados sean transferidos a la estación espacial.

“Estamos muy entusiasmados con el lanzamiento del SpaceX 3”, me dijo Ratliff. “Es un lanzamiento interesante para nosotros porque es el primer vehículo de lanzamiento que permitirá un lanzamiento con corriente eléctrica, lo cual proporciona un entorno controlado para algunos de los experimentos ambientales sensibles.”

 

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