La ética como una solución nacional

Hace una semana escribí sobre el riesgo al que se enfrenta la comunicación, por la simple y sencilla razón de que los que la emiten, crean y gestionan en el vecino país están rompiendo todos los códigos de ética que existen para su manejo; es un problema de actitud humana, de uso y entendimiento de los valores involucrados, si alguien los pisotea, miente, engaña y usa algo tan preciado para dominar a sus oponentes.

Al mismo tiempo, varios periodistas escribían que los profesionales de la pluma deben de cuidar, respetar y validar las fuentes de información de sus notas en estos tiempos en dónde las mentiras van y vienen en las redes sociales y en los medios de comunicación ¡Vamos! ya lo he mencionado antes, en un mundo en dónde celebramos que existan medios que sólo publiquen información falsa, la ética y los valores les importan poco a los cibernautas.

El problema de la corrupción es simple y sencillamente el no seguir, acatar y respetar los valores éticos de las administraciones pública y privada, es lo mismo que robar. La inseguridad nace del hecho de un grupo de personas de no respetar las leyes, no tenerles miedo y decidir robar, matar o delinquir, no vayamos tan lejos.

Hace poco, con el caso del gasolinazo hubo grandes saqueos en tiendas, ¿crees que hubo ética en las personas que lo ordenaron, lo organizaron y lo implementaron? ¿Los que comenten infracciones lo hacen por olvido? No, lo deciden con base en sus valores o la falta de ellos. ¿Las familias de los delincuentes, sabiendo a que se dedican, los denuncian?, no; al igual que en el caso de la corrupción toda la familia son socios del delito.

Como podemos ver, toda la colectividad nace de una decisión de individualidades; mientras no seamos éticos y nuestras acciones individuales no vayan de acuerdo con los valores que como sociedad debiéramos de seguir desde el seno familiar, va ser imposible que se evite la corrupción, la injusticia, las mentiras y todos los males que nos afectan, hasta el simple hecho de no ponernos de acuerdo para organizar marchas civilizadas y con un sólo objetivo, si no podemos hacer ni eso, ¿ya entendemos porque el país no puede salir avante?

Necesitamos lanzar una gran campaña de valores de ética que involucre a todos los mexicanos.

Recordemos que es muy curioso el caso de los migrantes, ahora que están de moda y son objeto de todos los reflectores, sobre todo porque necesitamos apoyarlos, pero también, no neguemos que son un producto electoral muy valioso. Nuestros connacionales inmersos en esa cultura, cuando se van a EU, cambian radicalmente y se adaptan a un sistema de leyes y disciplina muy fuerte como es el americano, después de haber aprendido allá ¿van a regresar a enseñarnos o los vamos a echar a perder en la primera semana cuando se enfrente a nuestro sistema, lleno de agujeros, complacencia y falta de valores y ética?

El otro problema es quién lanza la campaña. En nuestro México con una gran cultura como el chiste de las cubetas de cangrejos, ¿quién o quiénes tienen la capacidad moral para hacerlo y que los demás no los traten de destrozar o descalificar?

Hagamos algo en lo individual y en lo social, ahí dejo la idea.

 

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