Por Pablo Azorín*

Esta lógica está guiada por lo que la Inteligencia Artificial (IA) viene aprendiendo de cada uno de los usuarios de las aplicaciones. ¿Es esto ético?

Lo primero que vale la pena aclarar es que la IA no decide por sí sola, sino que existen personas que la programan, que le ‘enseñan’ qué patrones ir siguiendo para poder, luego, tomar decisiones. A esto hay que agregarle una segunda capa, también relacionada a la ética, pero que esta vez proviene de las compañías, sus valores y la decisión de qué haremos con la información.

En este sentido, algunas empresas ya están en la mira por el uso de los datos. En Europa hay cada vez más regulaciones: en 2017 el Parlamento Europeo realizó el Código Ético de Conducta para la robótica y el año pasado se publicó el borrador de la Guía Ética para el uso responsable de la Inteligencia Artificial. que tienden a legislar sobre el uso y cuidado que las firmas deben tener con los datos personales de sus usuarios. 

Al incorporar la IA a los procesos de las organizaciones, es importante que esta replique nuestros valores y principios, y eso es posible porque somos las empresas las que le damos las órdenes a esta nueva tecnología.

Para los consumidores, el uso de esta tecnología tiene un gran potencial y algo de peligros. Según un estudio mundial de la consultora PwC, “más de la mitad de los consumidores encuestados está de acuerdo en que la IA ayudará a resolver problemas complejos que afectan a las sociedades modernas (63%) y ayudará a las personas a vivir más satisfactoriamente (59%). Por otra parte, menos de la mitad cree que la IA perjudicará y quitará trabajo a las personas (46%) y sólo el 23% cree que esto tendrá implicaciones serias y negativas”. En contraposición, el 53% de los consumidores en EE.UU. manifiesta preocupación por el uso de los datos y el cambio de modelo de privacidad y por cómo los que se dedican al marketing usan toda esta nueva información. 

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Estos dilemas se están debatiendo en todos los mercados y países; tanto es así que ya existe la Asociación sobre Inteligencia Artificial, creada por Elon Musk y San Altman, dos personalidades que están marcando los lineamientos del futuro en materia de tecnología. 

A través de esta entidad, ellos obligan a los empresarios a preguntarnos qué dilemas éticos y prejuicios estamos enfrentando hoy, cuáles son los nuevos y cuáles son los antiguos, pero que se perpetúan disfrazados en la IA.

Para la seguridad de todos, consumidores y empresas, es importante que se establezcan reglas de juego claras, en las que la ética humana sea la responsable y la guía que le ponga límites al accionar de la Inteligencia Artificial. Esta debe, como objetivo final, representar el pensar de los humanos.

 

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*El autor es CTO y co-founder de BairesDev.

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