La firma china busca llegar a 10 nuevos mercados, entre éstos México, India, Brasil y Rusia, pero para lograrlo tendrá que tomar las decisiones correctas.

 

Por Parmy Olson

 

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China jugó un papel muy importante en el récord de ganancias de Apple este último trimestre. La región representó 21% de los ingresos de la compañía, por encima del 16% del año pasado. Luego que durante un tiempo diera la impresión de estar bajo asalto de los jugadores locales, más baratos, Apple ha dado un giro de 180 grados a la situación en China.

Su presencia en el país está creciendo, y ésa es una razón más para que Xiaomi, la popular firma china que vende smartphones de alta gama por la mitad del precio de un iPhone o Samsung Galaxy, se expanda más allá de las fronteras de eses país.

Lei Jun, fundador de Xiaomi, ha dicho que quiere llegar a 10 nuevos mercados, entre éstos México, India, Brasil y Rusia. Al hacerlo podría tener un problema más grande que el romance de los consumidores con el iPhone 6 de Apple. Deberá poner en orden las patentes de Xiaomi. La firma solicitó 2,318 patentes en 2014, y Lei planea obtener “decenas de miles” más en los próximos años. Pero la cartera de patentes de su empresa sigue siendo delgada. Samsung, por ejemplo, ha recibido 11,877 patentes solamente en China.

Ése es un gran riesgo para Xiaomi al tratar de seguir creciendo: enfrentarse a empresas con muchas más patentes, que quieren demandarla.

No ayuda que el nombre de la joven compañía sea ya sinónimo de tácticas de imitación. Su último teléfono, el Mi4, ha sido calificado como “una clara copia del iPhone” en un review, mientras que su tablet Mi Pad tiene el mismo tamaño de pantalla y resolución que el iPad de Apple.

De hecho, existe un antecedente de los problemas legales de Xiaomi en India. Ericsson los demandó recientemente en el Tribunal Superior de Delhi, afirmando que sus teléfonos usaban tecnología inalámbrica de Ericsson y que la empresa se había negado a discutir los derechos de licencia por años.

El tribunal bloqueó todas las ventas de teléfonos Xiaomi en India en diciembre pasado; más tarde levantó parcialmente la prohibición diciendo que Xiaomi podría seguir vendiendo teléfonos que tuvieran chips Qualcomm hasta una nueva audiencia, el 5 de febrero.

El fundador de Xiaomi, Lei Jun, quien cumplió 45 años en esos días, calificó la decisión de la corte de “el mejor regalo de cumpleaños”.

Pero podría haber más problemas legales en camino de Ericsson y el ex fabricante de teléfonos Nokia.

Ambas empresas han abandonado la fabricación de teléfonos debido al crecimiento de la competencia, y como resultado pasan más tiempo sacando provecho de las enormes carteras de patentes que han acumulado en los últimos años.

Ambas son más propensas a desplegar su armamento legal en nombre de una infracción de patentes, que puede redituar millones en daños y perjuicios, dice Florian Mueller, analista de propiedad intelectual y autor del blog FossPatents. “No tienen nada que perder y algo que ganar si litigan agresivamente”, dice. “En ese sentido, el entorno se ha vuelto muy desfavorable.”

Xiaomi también enfrenta el riesgo de litigios de los trolls de patentes como Unwired Planet. Hace dos años la empresa de servicios de Internet compró 2,185 patentes de Ericsson, y desde entonces ha demandado a todos, desde Apple hasta Google y Samsung.

Empresas como Unwired Planet son corsarios, o tal vez un término mejor sería trolls de patentes bajo contrato. Nokia ha vendido patentes a alrededor de media docena de estas empresas, que a menudo compartirán sus ingresos con los titulares de las patentes originales a través del pago de regalía. (En 2013 Google pidió a los reguladores estadounidenses investigar el fenómeno.)

Con los titulares de las patentes alimentando a los trolls de patentes, Xiaomi se enfrenta a un panorama legal complicado. Cuenta con un número mucho mayor de jugadores con los cuales negociar, lo que eleva el costo de defensa legal y potencialmente el costo de licenciamiento también.

Las patentes son derechos territoriales, así que si Xiaomi quiere entrar en diferentes regiones, como Brasil, corre el riesgo de enfrentar demandas de empresas que tengan los derechos de patente allí. Brasil, Medio Oriente y la India no son conocidos por registrar costosas batallas legales –lo cual es una buena noticia para Xiaomi, por ahora–, pero eso cambiará si Xiaomi quiere empezar a vender sus teléfonos en mercados desarrollados como Estados Unidos, donde los trolls de patentes son más activos.

Mueller estima que Xiaomi tendría que gastar hasta 100 millones de dólares en litigios sobre patentes durante aproximadamente dos años si entra a Estados Unidos, y decenas de millones más si entra a Alemania, la segunda región más cara en materia de litigios sobre patentes.

Mueller ya ve grandes paralelismos entre el Xiaomi de hoy y el fabricante taiwanés de teléfonos inteligentes HTC hace cinco años. Ambos fabricantes nacieron después de la revolución de Android, y ambos han enfrentado demandas por patentes de empresas con más tiempo en la industria.

La parte difícil para ambos es determinar qué es más conveniente, si llegar a un acuerdo para pagar regalías o esperar por una batalla judicial, como Xiaomi parece estar haciendo en la India.

Una historia que muestra dos enfoques posibles, y tomar la decisión equivocada puede resultar obscenamente caro:

En 2010, HTC se convirtió en uno de los primeros vendedores de teléfonos inteligentes Android en decir “sí” a un acuerdo de licencia con Microsoft. Pagó a la compañía 10 notables dólares por cada teléfono inteligente vendido, cifra que sumó varios cientos de millones de dólares a lo largo de los años. (Poco después de la operación, Microsoft estaría ganando un estimado de 800 mdd en regalías de HTC y Samsung en un solo trimestre.)

Aunque HTC había accedido a las demandas de licencia de Microsoft, Motorola no lo hizo. En 2010, Microsoft demandó a Motorola, alegando que violaba nueve de sus patentes. “No es que Android sea gratis”, dijo el CEO de Microsoft Steve Ballmer en el momento. “Tienes que licenciar las patentes.”

Sin embargo, en retrospectiva, Motorola tomó la decisión correcta de mantenerse firme. Un jurado le ordenó pagar a Microsoft 14 mdd en daños en 2013, pero eso fue una ganga en comparación con el estimado de cientos de millones que HTC debió pagar al fabricante del Windows Phone en licencias.

“Es un juego de probabilidades”, dice Mueller. “Las empresas tienen que pensar: ‘Este titular de la patente amenaza con demandarme. ¿Realmente va a conseguir lo que quiere?’”

Xiaomi, que al igual que el HTC de 2010 es nuevo en este juego, tiene que aprender a discernir cuándo su lucha vale la pena, cuándo es mejor meterse en un acuerdo extrajudicial rápido y cuándo firmar acuerdos, añade Mueller. “En la India, con Ericsson quizás exageró. Deberán tener más cuidado.”

Lo bueno es que el mes pasado Xiaomi levantó 1,100 mdd en nuevos fondos a una valuación de 45,000 mdd. Para impulsar estos esfuerzos de expansión global, Lei tendrá que destinar una parte significativa de ese dinero a sus batallas legales.

 

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