A primera vista se nota que a Daniel Chávez Mo­rán no le agradan los formalismos: quienes lo conocen dicen que gusta de andar descalzo y vestir una túnica blanca. Pero es el hombre del momento en el seductor negocio turístico mexicano, así que está dispuesto a dejarse escuchar por la prensa.

Su cartera de inversiones es la más abultada en el sector, con 1,450 millones de dólares (mdd) para proyectos a ejecutarse en los siguientes años, uno de los cuales es una carta bajo la manga que sacudirá a la industria mexicana del entrete­nimiento en vivo.

El martes 19 de abril, Chávez Morán se enfundó en un traje oscuro y una camisa blanca, se anudó una corbata roja y afrontó una ronda de entrevistas con periodistas. El estelar fue el día siguiente, cuando volvió a aparecer trajeado para una conferencia de prensa en un hotel de la Ciudad de México.

Curiosamente, el tema de la conferencia no fue el proyecto que consumirá la parte más jugosa de los 1,450 mdd y que colocará a Méxi­co en el selecto mundo de los más grandes centros de atracciones. Pero formalizó la alianza con Hakkasan, una compañía inglesa que posee restaurantes y discotecas de marcas conocidas en todo el mundo, para invertir la nada despreciable canti­dad de 150 mdd para desplegar en México los exclusivos conceptos.

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La carta oculta de Chávez Morán es un parque temático en Nuevo Vallarta, Nayarit, en sociedad con la canadiense Cirque du Soleil, que deberá abrir sus puertas en 2018.

Con ese proyecto, México se suma a los pocos países que cuentan con centros de atracciones de gran­des dimensiones, y Vidanta se une a compañías como Disney Attrac­tions, Merlin Entertainment Group y Universal Parks & Resorts.

Y se suma a la nueva tendencia de las grandes compañías hoteleras, que añaden a su negocio tradicional uno muy lucrativo de entreteni­miento. “La gente quiere hacer cosas, quiere salir, y simplemente no están encontrando la calidad que ellos esperan en México”, señala Chávez Morán.

Los parques temáticos más grandes están en Estados Unidos, en especial en California y Florida, y hay dos en Japón. Corea del Sur, Alemania, Francia, China y varios estados del sur de Estados Unidos tienen parques un poco más modes­tos, mientras que el resto del mundo no tiene este tipo de oferta.

La inversión media para cons­truir un megaparque ronda los 1,000 mdd y constantemente deben invertir en renovar las atracciones en su interior. Pero los visitantes se cuentan en millones cada año, tanto turistas locales como internacionales.

Chávez Morán estableció Vidanta en 1974 y ahora es una de las ma­yores compañías hoteleras del seg­mento de lujo en destinos de playa. Es también la mayor operadora de campos de golf y la única que opera un aeropuerto privado en Puer­to Peñasco. Tiene más de 15,000 empleados y sus ingresos ascienden a 700 mdd, según el CEO de Vidanta.

Vidanta está en camino de convertirse en la empresa número uno en entretenimiento en México, a través de espectáculos de tipo circense y de animación, así como clubes de pla­ya, confiesa el empresa­rio, y el megaparque en Nayarit es pieza clave para lograrlo.

En este nuevo parque Vidanta estima recibir un millón de visitantes en una primera etapa (2018), y dos millones cuando esté concluido en sus tres etapas, en 2021 o 2022, afirma Iván Chávez, vicepresidente ejecutivo e hijo de Chávez Morán.

Los Chávez no revelan cuánto de los 1,300 mdd se consumirán en esa primera fase ni cuánto de la inversión la pondrán ellos y cuánto sus socios del Cirque du Soleil.

Tampoco comentan en cuánto piensan financiarse. “No estamos apalancados a un nivel despro­porcionado y crecemos a nuestro propio ritmo, la gran ventaja es que somos nuestra propia constructora, y nuestra propia operadora, desde que se diseña el producto, construye, opera y se vende, estamos integrados y eso nos permite ser tan agresivos”, asegura Chávez.

La inversión de 1,300 mdd para hacer un parque es inédito en México. El monto llama la atención, pero (para ser explicable) depende del tiempo en el que se ejerza y si además del parque incluye instalaciones de aloja­miento y de algún otro tipo, expone Francisco Madrid, director de la Facultad de Turismo de la Universidad Anáhuac y ex subsecretario de Turismo. “Como referencia, el hotel Bellagio con 3,700 cuartos costó 2,000 mdd hace 15 años”, añade Madrid.

La duda detrás de una inversión tan alta es cómo recuperarán la inversión. Vidanta y Cirque du Soleil deberán analizar cuáles serán sus atractivos de apertura, cómo los incrementarán conforme madure el proyecto y la manera en que se conecte con el resto de la comu­nidad turística de Riviera Nayarit, dice Claudia Velázquez, directora de Operaciones de Softec, consultora en el sector inmobiliario.

Este proyecto multimillonario llega en momentos en que México es visto con mejores ojos por los inversionistas internaciones que a otros países latinoamericanos. Y cuando el turismo viene a la alza, apuntalado por la depreciación del peso frente al dólar.

“Los estadounidenses son nuestro principal mercado y ahora vienen más y gastan más debido a que sus dólares les rinden mucho, pues la mayor parte de las tarifas de servicios turísticos en el país están en pesos”, señala Rafael García González, presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles (AMHM).

Después de Los Cabos y la Riviera Maya, uno de los destinos más beneficiados por este flujo creciente de turistas es la Riviera Nayarit, de acuerdo con datos del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM).

Los destinos de playa crecen mu­cho y ahí se construyen hoteles de gran envergadura, con mucho más capital, añade García.

El proyecto de Vidanta y Cirque du Soleil expandirá la demanda de servicios en Riviera Nayarit inevitablemente, y lo primero será la conectividad.

Riviera Nayarit recibió poco más de 2.5 millones de visitantes el año pasado, una cuarta parte de los cuales fueron internacionales, procedentes sobre todo de Esta­dos Unidos, Canadá e Inglaterra, indica el Barómetro Riviera Nayarit, elaborado por la Oficina de Visitantes y Convenciones.

Iván Chávez estima que en cinco o 10 años ese flujo será de cuando menos el doble. La Secretaría de Desarrollo de Nayarit no estuvo disponible para comentar sobre el impacto económico del proyecto.

De por sí, el tráfico en el aeropuerto de Puerto Vallarta creció 15% el año pasado, a 3.6 millones de pasajeros. Con el arranque del proyecto de Vidanta, que estará ubicado a 15 minutos de la terminal aérea, necesitará ampliaciones importantes.

La compañía que opera este aeropuerto, el Grupo Aeroportuario del Pacífico (gap), declinó comen­tar al respecto.

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Nick McCabe, presidente de Grupo Hakkasan y Daniel Chávez Mo­rán. (Foto: Fernando Luna.)

Las razones de Vidanta

El megaparque de Vidanta está pensado para recibir paseantes nacionales e internacionales. Puer­to Vallarta es un destino turístico conocido internacionalmente, pero también fue seleccionado por su ubicación geoeconómica: en un radio de 500 km o cinco horas de recorrido en carretera habitan alrededor de 50 millones de per­sonas, asegura Chávez.

Está al alcance de las regiones centro y norte del país, donde están concentrados los mexicanos con poder adquisitivo, agrega Chávez.

Al modo de los grandes parques del mundo, Vidanta y Cirque du Soleil crearán en el parque escenarios fantásticos.

Ingenieros, arquitectos, diseña­dores y operadores de Vidanta via­jaron por el mundo en los últimos cinco años para conocer parques de este tipo y traer ideas. “Hemos ido a casi todos los parques relevantes, tanto acuáticos como no acuáticos, los hemos vivido en persona”, com­parte Chávez.

Al internarse en estos escenarios, los visitantes podrán ver personajes creados por Cirque du Soleil para dar la idea de estar en aldeas y tribus habitadas por gente de razas y cul­turas muy diferentes a la suya, como si estuvieran en un viaje a África. No sólo verlos, sino que les podrán com­prar café u otros productos, comer en sus chozas o usar los baños.

Incluso, los propios visitantes podrán disfrazarse, maquillarse y pretender que son otras personas para de ese modo ser partícipes completos del entorno. “El futuro es el entretenimiento inmersivo, es de­cir, que la gente va a querer estar en un mundo 100% desconectada de su vida normal y sentir que ni siquiera está en este planeta”, afirma el joven vicepresidente ejecutivo de Vidanta.

Si se ofrece una calidad como sólo la hay en Estados Unidos, los mexicanos que hoy vacacionan en ese país en busca de ese tipo de entretenimiento van a preferir la Riviera Nayarit, menciona Chávez Morán. “Será una opción mucho más cercana, en casa y, esperemos, mucho más entretenida y emocio­nante”, añade.

La recreación de ambientes es la tendencia en los parques temáticos –sobre todo en los más grandes–, pues es costosa y después de un tiempo tiene que renovarse. La recreación de los escenarios de la película Avatar y la tecnología 3D, por ejemplo, es la nueva atracción que Disney construye en su parque Animal Kingdom, que abrirá sus puertas en 2017.

Hero Ventures, por otro lado, es una compañía de Marvel Enter­tainment, también propiedad de Disney, que diseña y construye enormes domos en parques de ter­ceros en los que recrea escenarios y situaciones inspirados de las pelícu­las de los personajes propiedad de Marvel, como El hombre araña, Iron Man, Hulk, Capitán América, Avengers, etcétera.

El mismo año en que arrancará el parque de Vidanta, abrirá sus puertas Warner Bros World Abu Dhabi, con un costo de construc­ción de 1,000 mdd.

Será desarrollado por Miral, la compañía que desarrolló y opera Yas Island, en la misma ciudad de Abu Dhabi, que es la casa de Ferrari World Abu Dhabi y la Yas Marina Circuit que hospeda el Grand Prix y la Fórmula Uno.

Los megaparques son también los nuevos refugios de las grandes marcas globales, y eso seduce a Chávez Morán. “Vivimos una época de escasez de marcas, hay ideas, capital, desarrolladores, pero se requieren marcas que tengan posi­cionamiento, fuerza global”, señala.

 

Amor por las marcas

Eso explica la entrada a escena del Cirque du Soleil. Creada como compañía circense hace 30 años, hoy sus shows llegan a 30 países y 350 ciudades del mundo, y vende 50 millones de tickets al año, según sus propios datos.

Originalmente una compañía canadiense, Cirque du Soleil fue adquirida recientemente en 1,500 mdd por TGP Capital y el conglo­merado chino Fosun.

Después de ese cambio de ma­nos, se asoció con el parque temáti­co español PortAventura y creó una alianza con el Club Med para crear el primer Club Med Creative.

La alianza con Vidanta se firmó en 2014, para la creación de Joyá, un espectáculo de tipo teatral en la Riviera Maya que los asistentes pueden presenciar mientras cenan. Joyá ha tenido un éxito mayor al previsto, pues ha dado en 14 meses los resultados esperados para 24 meses, asegura Chávez Morán, sin ofrecer números.

El desempeño de Joyá habría influido en la decisión de dar luz verde al sueño largamente acaricia­do por Chávez Morán: crear en Mé­xico un parque temático como los más grandes del mundo. “Cirque du Soleil es una marca con muchísima fuerza, respetada, aspiracional, con gran poder de atracción”, comenta.

La avidez de marcas globales explica también la alianza de Vi­danta con Hakkasan, una empresa fundada en 2001 y propiedad de la firma de inversión Tasameem Real Estate, de Abu Dhabi, con estableci­mientos en Asia, Europa, América y Medio Oriente.

Hakkasan es dueña y opera en grandes ciudades los centros de diversión nocturna Omnia, los restaurantes bajo el sello Hakkasan, así como el Yauatcha, HKK, Sake no Hana, Searsucke y Herringbone, entre otros. Y los centros Pure en el hotel Caesars Palace, Wet Repu­blic Ultra Pool en el mgm Grand, Stingaree Nightclub en San Diego, hq Club de Playa, entre otros. “Sin duda, Hakkasan nos va a poner en el mapa turístico del mundo”, afirma Chávez Morán.

México estaba en la mira de Hakkasan desde hace tiempo. In­cluso hicieron estudios de mercado, porque querían estar seguros de que el mercado estaba listo para sus mar­cas y que tendrían un alto volumen de clientes potenciales, además de que no habían encontrado el socio adecuado, dice Nick McCabe, presi­dente de Hakkasan Group.

Por tratarse de un acuerdo de ex­clusividad, todo lo que haga Hakka­san en México será en conjunto con Vidanta. “Vidanta es un grupo lo suficientemente fuerte, además de que tiene una visión muy clara”, afirma McCabe.

Vidanta está enfocada en resorts y megaresorts de lujo en playa, tiene el esquema de membresías, y sus instalaciones están en Nuevo Vallarta, Riviera Maya, Los Cabos, Puerto Peñasco, Puerto Vallarta y Mazatlán.

Entre sus marcas están The Grand Bliss, The Grand Mayan, Ocean Breeze y Sea Garden.

También tiene y opera seis cam­pos de golf y tres más en construc­ción, de marcas prestigiadas como Greg Norman y Jack Nicklaus.

Hakkasan tienen una base impresionante de clientes de dife­rentes partes del mundo, a los que, gracias a la alianza, ahora Vidanta tendrá acceso, comparte Chávez Morán. “Queremos estar un paso arriba de lo que ya hay”.

El primer proyecto será la coinversión de 150 mdd –ambas declinaron revelar la aportación de cada una– en la construcción de 10 establecimientos (entre restauran­tes, clubes de playa y discotecas) y un hotel, de los cuales los tres primeros entrarán en operación a principios de 2017, en Los Cabos.

Los Cabos es un destino con una gran oferta hotelera, que recibe turistas que quieren salir a gastar su dinero pero no pueden hacerlo de­bido a que hay muy pocas opciones de entretenimiento, según Chávez.

Esto es apenas el principio en la sociedad entre Vidanta y Hakkasan, dice Chávez Morán. Están pensa­das más etapas, están puestas en la mesa, pero no hablarán de ellas hasta no ver resultados en los pro­yectos de esta primera etapa, añade el empresario.

La política de alianzas de Vidanta responde a una lógica en la que alguien tiene la marca, la desarrolla y cuida, alguien más hace los proyectos y ese mismo alguien u otro los opera, pero se requiere de esa conjunción para poder estar en las ligas mayores a nivel mundial, indica Chávez Morán. “No sólo creemos que es por recibir más ingresos, sino que creemos que el hotel que no lo haga no va a durar”, complementa Chávez.

Además de asegurar su vigencia, Vidanta quiere crecer sus ingresos en 20% cada uno de los próximos años. Chávez Morán expone que en los últimos tres han aumentado 2,000 emplea­dos anuales –su plantilla hoy es de 15,000–, pero que a partir de ahora el aumento será de 3,000.

 

Parques mexicanos

Sólo Brasil y Colombia figuran en el mapa mundial de parques acuáti­cos, que son más modestos que los megaparques temáticos de Disney y Warner Bros.

Sólo en Estados Unidos hay alrededor de 400 parques de di­versiones que generan 1.3 millones de empleos directos y una derrama de 219,000 mdd, indican cifras de la Asociación Internacional de Parques de Aventuras (IAAPA, por sus siglas en inglés).

Los parques mexicanos son todavía más pequeños, pero también están al alza. En el país hay cerca de 100 parques y atracciones privados, lo que incluye parques de diversiones, temáti­cos, acuáticos, centros de entretenimiento familiar, acuarios, zoológicos.

La clase media potencia el crecimiento de estos parques, por lo que una política y economía estables ayudan al crecimiento del sector, la gente quiere ex­periencias y esta industria ofrece grandes experiencias familiares, asegura Paulina Reyes, vicepresidenta de operaciones en América Latina de la IAAPA.

Recientemente, Six Flags anun­ció que en 2017 abrirá Hurricane Harbor, un parque acuático con una inversión de entre 15 y 18 millones de dólares (mdd) en Oaxtepec, Morelos.

De 27 hectáreas, el parque estará en los terrenos del extinto Parque Acuático Oaxtepec (PAO), propie­dad del IMSS. Tendrá toboganes, juegos y atracciones, al igual que restaurantes y tiendas.

Por su parte, Xcaret dio a cono­cer que este verano abrirá su sexto parque, sobre una superficie de 23 hectáreas y habilitado para recibir 4,000 visitantes diarios, con una inversión de 25.5 mdd.

De nombre Xenses, el nuevo par­que estará integrado por 17 atraccio­nes que retarán a la mente y a los sen­tidos de los usuarios mediante juegos visuales, escenarios insospechados y juegos que cambiarán la percepción de la realidad, según la compañía.

Xcaret recibió el año pasado a 2.9 millones de visitantes en sus cinco parques –con Xenses, que abre desde este 13 de junio, estima llegar a 3.1 millones de visitas, se­gún Iliana Rodríguez, subdirectora de comunicaciones de la compañía.

En México vemos ya la creación de destinos turísticos con múltiples parques y atracciones, como por ejemplo en Quintana Roo, con ofer­tas muy creativas y muy integradas al ambiente del lugar, observa Re­yes. Se estima que en los próximos cinco años el crecimiento acumu­lado de visitas a parques temáticos sea de 7.1% anual.

El país tiene condiciones para una mejor oferta de parques. Este tipo de proyectos son viables en el país, pues hay buen clima todo el año y está cerca de Estados Unidos, afirma García, de la AMHM.

Se puede competir con parques como los de Orlando, en Florida, con una oferta de espectáculos, conciertos o montañas rusas de realidad virtual, contesta Six Flags en respuesta por escrito a pre­guntas de Forbes. “Es una región próspera, donde la gente espera entretenimiento de calidad”, indica la compañía estadounidense.

Frente a este horizonte lumi­noso, que Chávez Morán vio hace tiempo, por qué dejar la túnica a un lado, calzarse, ponerse un traje y salir a firmar contratos.

Con información de Hugo Salvatierra.

 

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