Hace poco más de dos décadas, en televisión se transmitía un anuncio en el que aparecían radios antiguos que emitían voces que se presentaban; una de ellas decía: “¿Qué tal, yo soy Martín Hernández”, y la otra: “Y yo soy Alejandro González Iñárritu. Estamos un poco nerviosos; hemos sido sorpresivamente descubiertos en televisión y nosotros siempre hemos sido gente de radio…” Y finalmente se anunciaba que ambos, en compañía de Charo Fernández, formaban parte de WFM, una de las estaciones más populares de finales de los ochenta.

 

 

Hace poco más de dos décadas, en televisión se transmitía un anuncio en el que aparecían radios antiguos que emitían voces que se presentaban; una de ellas decía: “¿Qué tal, yo soy Martín Hernández”, y la otra: “Y yo soy Alejandro González Iñárritu. Estamos un poco nerviosos; hemos sido sorpresivamente descubiertos en televisión y nosotros siempre hemos sido gente de radio…” Y finalmente se anunciaba que ambos, en compañía de Charo Fernández, formaban parte de WFM, una de las estaciones más populares de finales de los ochenta.

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Iñárritu y Hernández siguieron su propio camino, pero nunca dejaron de encontrarse y de colaborar en proyectos en los que sabían que la aportación del otro era valiosa. Un ejemplo de esta mancuerna es Amores perros, el filme dirigido por Iñárritu en el que Hernández se encargó del diseño de audio, seguido por Babel, 21 Gramos y Biutiful.

unnamedEl poder de esta mancuerna quedó demostrado en la reciente entrega del Oscar, en la que Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia) se consolidó como la mejor película del año al premiar a González Iñárritu como el mejor director, y que le valió a Martín Hernández una nominación a la Mejor Edición de Sonido, hecho que, según el propio Hernández, no significa nada más que un aliciente y una motivación para seguir trabajando en nuevos proyectos.

Birdman está a días de su estreno en formato digital, DVD y Blu-ray, y éste fue el pretexto ideal para poder hablar con Martín y preguntarle, a días de distancia, lo que realmente significó este proyecto para él, sus motivaciones para tomar el riesgo de llevarlo a cabo y planes a futuro. En esta conversación, Hernández abrió con un tajante: “Tenemos mucho tiempo para hablar porque estoy atorado en el tráfico.” Así que aproveché la oportunidad de tenerlo al teléfono y bombardearlo con todas las dudas que me surgieron después de haber visto Birdman.

La primera pregunta, por supuesto, se refería a saber cómo fue posible llegar a ese resultado, ya que el sonido en estas historia se convierte en un personaje más, así como hablar de los retos técnicos que tuvieron que ser superados para conseguirlo:

unnamed-2“Lo más complicado fue aterrizar la idea de Alejandro, y la expectativa que tiene en ti cuando te invita a colaborar con él en una película es enorme, y la expectativa que generas es equivalente a eso. Sin duda alguna, aunque tenemos todos los años de la vida colaborando, siempre es un reto nuevo, y ésta, en particular, es una película muy diferente de lo que estaba acostumbrado a hacer; entonces todos los requerimientos de la misma fueron totalmente distintos.

“Nos dimos cuenta que con el movimiento que él había decidido establecer de la cámara alrededor del personaje con los planos secuencia se determinaba la manera en la que nosotros teníamos que editar: el sonido se tenía que mover, establecerse en un lugar de la pantalla, luego irse a otro lado o desaparecer, incluso, y ahí fue en donde encontré la necesidad de entablar una conversación, primero con Alejandro, y luego con un equipo de gente que me ayudara a llevar a la realidad esta conversación.”

González Iñárritu, en repetidas ocasiones, ha compartido que cuando contaba –a quienes buscaba para que formaran parte de este proyecto– cuál era su idea, la reacción en general era decirle que estaba loco, que era un suicido profesional y que era un gran riesgo; sin embargo, para Martín fue muy diferente, pues, según sus propias palabras, a él Alejandro no tiene que venderle ninguna idea, pues él es su cliente cautivo.

unnamed-5“Me estaba diciendo ‘¿te gustaría?’, y yo ya le había dicho sí, incluso antes de que me terminara de contar de qué iba. Vi un guión que era una comedia que exigía otro ritmo, y sí le dije que era diametralmente opuesto a lo que él estaba acostumbrado a hacer –técnicamente, el género y todo–; ése era el reto y me parecía muy valiente. Ahí me di cuenta de que sería una película completamente distinta a lo que estaba acostumbrado a hacer.”

Al hablar del origen de ambos en radio, le pregunté por qué podría parecer que es un paso natural el migrar del radio al cine: “No sé si aplica a todo el mundo… La radio es tan diferente, y los que trabajamos en la radio somos tan diferentes que, no sé, singularmente creo que no, porque no hay muchos ejemplos como Alejandro y yo, pero al mismo tiempo podría decirte que es casi lo mismo desde un punto de vista de la ejecución creativa y técnica. Hay enormes similitudes entre el proceso de producción para cine que para la radio, pero eso no significa que entonces todo aquel que produce para cine inmediatamente esté listo para irse a radio o viceversa, así que no sé si es una generalidad o únicamente somos un par de bichos raros.”

unnamed-4A la pregunta de cuál creía que era la fórmula empleada por la “camada” de talentos a la que pertenece, haciendo alusión a gente como Emmanuel Lubezki, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y el propio Iñárritu, lo primero que hizo, ante esta afirmación, fue decir que él no podía compararse con estos personajes, pues no considera que sea tan talentoso como ellos.

“Me gustaría hacer una diferenciación aquí, porque yo no tengo ni la cuarta parte del talento que ellos. Yo me dedico al sonido, soy un buen colaborador, pero lo que hacen ellos es algo muy superior por el peso específico de las partes que conlleva dirigir una película. Hay una convergencia común, y eso es el trabajo: trabajamos con mucha intensidad, con muy pocas horas de sueño y muchas ganas de trabajar.”

Antes de despedirnos le pregunté qué significaba para él que ahora su nombre tenía como prefijo un “nominado al Oscar”, a lo que contestó tajante: “Absolutamente nada.” A esto siguió un silencio prolongado y la confesión de que el momento en el que se dio cuenta de que Birdman iba a ser algo grande llegó en el Festival Internacional de Cine de Morelia, cuando, después de la proyección, pudo sentir la reacción de la gente. Ahí, en ese momento, entendió que esta cinta iba a hacer historia.

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