Por Jorge Alor*

Cuando volteamos hacia atrás en la historia, resulta evidente que la introducción de nuevas tecnologías, especialmente aquellas que afectan directamente a la fuerza laboral, genera incertidumbre, miedo y enojo. En Inglaterra, a la par de la Revolución Industrial (siglo XIX), nació el ludismo, un movimiento obrero que buscaba acabar con las nuevas formas de producción mediante la destrucción de las máquinas mismas. Su lógica: las máquinas estaban robándoles el trabajo. Hoy sabemos que, si bien en todas las revoluciones industriales se perdieron miles de trabajos, también se crearon nuevos puestos que mejoraban considerablemente la calidad de vida de quienes los ocupaban.

Hoy el mundo ha puesto sus ojos en la Inteligencia Artificial: tecnología que imita las funciones cognitivas del ser humano. Estamos en el umbral del cambio más transformador y disruptivo de la historia de la humanidad. Todos los gadgets y desarrollos que hasta hace algunos años simplemente obedecían, hoy pueden aprender y mañana pensarán por sí mismos. Es una realidad que la Inteligencia Artificial (IA) o Machine Learning cambiará por completo nuestros hábitos, nuestras costumbres, nuestras creencias y la manera en la que operamos como sociedad. La IA provocará más cambios en los próximos 20 años que en los últimos dos mil. Las advertencias al respecto ya han comenzado: hace apenas unos meses Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, afirmó en una conferencia ante jefes de gobierno de Estados Unidos, que la Inteligencia Artificial supone un riesgo fundamental para la existencia de la civilización humana. Por su parte, Stephen Hawking, dijo en el 2014 que “la Inteligencia Artificial augura el fin de la raza humana”. Otros críticos, menos distópicos, ya están advirtiendo que al menos 50% de los empleos que hoy realizan humanos serán reemplazados por inteligencias artificiales. En países en vías de desarrollo, el Banco Mundial pronostica que esta cifra ascenderá hasta 65%. En la última edición de SXSW (Congreso Internacional de Tecnologías y Tendencias en Austin, Texas) se habló de que:

  • La IA reemplazará el 83% de los trabajos que ganan menos de 20 dólares la hora
  • La IA reemplazará el 31% de los trabajos que ganan hasta 40 dólares la hora
  • La IA reemplazará el 4% de los trabajos que ganen más de 40 dólares la hora

Mientras que no se puede negar que los trabajos cambiarán a raíz de lo que está siendo llamada la Cuarta Revolución Industrial, personalmente creo que, al igual que en las tres revoluciones anteriores, las nuevas tecnologías liberarán el potencial de nuestra sociedad. Debemos sentirnos afortunados de poder ser testigos de este momento. La implementación de tecnologías de IA se verá reflejada en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, desde los más grandes hasta los más pequeños. No se trata de imaginarnos robots complejos y antropomorfos que imiten a los seres humanos, sino de aparatos tan comunes como automóviles inteligentes, analizando datos y aprendiendo por si mismos (en conjunto) para volverse más eficientes, más funcionales e incluso autónomos. Está siendo hora de que se deje de temer a la Inteligencia Artificial y de que se empiece a ver como una gran oportunidad, que está a la vuelta de la esquina.

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Lo que más me emociona del futuro cercano es la forma en la que estas nuevas tecnologías afectarán el modo en el que tomamos decisiones y operamos como sociedad. Hoy, sin darnos cuenta, ya somos “humanos aumentados”, consumimos tecnología de una forma ubicua, maximizando nuestras capacidades en más sentidos de los que nos damos cuenta: nos recomienda que ver y que escuchar, encuentra para nosotros el camino más directo y con menos tráfico en casi cualquier ciudad del mundo, incluso predice lo que escribiremos y buscaremos. Pero la IA no se limitará a ser una herramienta que ayude al ser humano, sino que lo sustituirá en ciertas tareas que hoy no imaginamos que pueda hacer una máquina por sí misma.

Aunque suena abrumador, no es una trama de ciencia ficción, sino una realidad que se aproxima cada día con más fuerza. El futuro será fascinante.

*Fundador y CEO BNN

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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