Por Milagros Oreja*

 

La igualdad de género es un factor decisivo para el crecimiento de una empresa. Hoy, la diferencia entre tener un negocio con políticas y procesos con perspectiva de igualdad de género y uno sin ellas, es un punto de inflexión a los ojos de los diferentes grupos de interés, incluyendo a inversionistas. 

La equidad entre hombres y mujeres no sólo es el quinto de los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible que las Naciones Unidas plantearon en conjunto con  193 países de cara al 2030. Es, ahora más que nunca, uno de los factores esenciales que debe cumplir una empresa para considerarse atractiva para quienes quieren inyectar capital en diferentes países del mundo. 

Según la empresa de gestión de inversiones BlackRock, por ejemplo, ya en 2020 el 80% de sus apuestas de capital será destinada únicamente a las empresas que cumplan con los tres criterios ESG: Environmental, Social and Governance (Medio Ambiente, Impacto social y Gobernanza corporativa). Desde el punto de vista corporativo, la igualdad de género se encuentra dentro de las últimas y hoy, de cara a la coyuntura social y política de México, se catapulta hacia ser una de las principales a la hora de seleccionar empresas con potencial de crecer. Porque recordemos que la igualdad es signo de diversidad y de innovación. 

En México, las empresas van atrasadas: según el estudio de Credit Suisse, “The CS Gender 3000: The Reward for Change”, en México ha disminuido el número de mujeres en Consejos de Administración, pasando de 7.6% en 2010 a 5.7% en 2015. Esto sitúa al país en el puesto 32 de 35 países estudiados, sólo por arriba de Taiwán, Corea del Sur y Japón. Esto se compara con 25% en Europa, 17% en Estados Unidos, 9% en Asia y 7% en Latinoamérica. 

Es que hoy, de cara a #UnDiaSinMujeres del 9 M y a las diversas manifestaciones activas de una sociedad que ya se moviliza por levantar la voz ante las cifras alarmantes de feminicidio, desapariciones y violencia de género, es importante que las empresas sumen coherencia a este pedido popular, participen en la promoción e impulso a una sociedad más igualitaria, respetuosa y basada en el apego a los Derechos Humanos. 

Además de cumplir con un asunto fundamental para una sociedad próspera, con estas prácticas se estarían blindando ante posibles crisis.  “La relevancia de contar con políticas que integren la perspectiva de igualdad de género en la gobernanza, en los procesos de toma de decisiones, al igual que políticas activas de sustentabilidad y de impacto social hoy ya no son opcionales: son imprescindibles para que las empresas puedan crecer al igual que la sociedad desarrollarse.

En este sentido,  es importante que el personal directivo pueda apuntar a una estrategia con verdadero impacto según el tipo de sector en el que se encuentren , ya que para que sus políticas de ESG ayuden a un mejor desempeño, a las mejoras de lacomunidad y además prevengan riesgos internos y externos, deben diseñarse según los riesgos intrínsecos a su propia operación, el tipo de producto o servicio que brinda, el momento de madurez en el que se encuentra y la ubicación”, opina Adriana Pulido, directora de Ilunka, Estrategia Sustentable, agencia boutique de consultoría especializada en ESG, embajadora de The Climate Reality Project y auditora para la Norma Mexicana para la Igualdad Laboral de la STPS.

Para Pulido, conceptos como el de igualdad y perspectiva de género, al igual que otros de los aspectos ESG, deben ser abordados desde un enfoque sistémico y basado en intereses genuinos y no desde una postura reactiva derivada del contexto coyuntural.

Si una empresa se dedica a la minería, por ejemplo, debería tener planes de monitoreo de riesgo, prevención, atención y mitigación paraocuparse de los temas más relevantes ambientales, sociales, de seguridad y de atención a emergencias, por otro lado; para una empresa de servicios podría ser más relevante desarrollar sus planes en función de la calidad de vida de sus empleados y su entorno, la reducción del estrés y la construcción de la cultura organizacional. Cada empresa debe fortalecerse genuinamente para aportar al desarrollo y mitigar la crisis, fortalecer su reputación y ser más libres para actuar sin miedo al mediano y largo plazo”. 

En ese sentido, las empresas mexicanas y todas en general deben ya salirse de la ejecución de acciones aisladas que pulverizan el impacto. Evolucionar y pasar de tener programas de donativos, voluntariado, reforestaciones una vez por año, a la creación de programas de impacto social, con indicadores que reflejen un verdadero cambio en las comunidades o grupos a los que apoyan. Donar cobijas en diciembre, o en este caso, sumarse al movimiento de #UnDiaSinMujeres si durante el resto del año no han tenido más acciones de impacto, es caer en el #SocialWashing o en este caso en el #PinkWashing, por supuesto que esas acciones son válidas, pero NO suficientes, pues no generarán impactos en términos sociales ni le darán valor a la empresa.

Está comprobado que la reputación de las marcas puede llegar a representar hasta el 90% del valor de las mismas. Y también, que acciones que afecten a dicha reputación y las pongan en crisis le puede costar entre 8 y 10 años a las marcas para poder volver a ser redituables, ya que pierden ventas de manera estrepitosa y sostenida cuando eso sucede. En cuanto al caso del 9M en México, hay muchas empresas que nunca habían hecho nada por el tema de género y ahora han querido capitalizar el día pero desgraciadamente sus acciones presentes no tienen fondo, ni impacto porque están siendo reactivas y no propositivas. En cambio, las que sí tienen acciones concretas que mostrar, pueden tener un discurso mucho más creíble, potente y sustentable. Y ésa es la forma correcta, honesta y congruente con la que todas deberían de actuar”, define la especialista. 

Alrededor del tema de igualdad de género se deben poner en marcha acciones de mejoras en las políticas corporativas, como cantidad de mujeres en boards, así como cuotas de género en personal empleado, políticas de flexibilidad horaria y licenciasde paternidad y maternidad, promoción de la corresponsabilidad, entre muchas otras cosas. En medio de grandes cambios en el enfoque sobe reputación y propósito de las marcas, más allá de ser un tema de compromiso social al que sumarse aislada y coyunturalmente por causas eventuales, la importancia de impulsar un mundo más igualitario ya es visto por los grandes inversionistas como un factor más para el análisis de riesgo: quienes lo hagan estarán cubiertos mientras los que no, serán considerados endebles y riesgosos para recibir capital.

 

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*La autora es periodista, consultora y líder de equipos en el sector de la comunicación para el sector público, privado y el tercer sector de México, Argentina y la región. Colaboró con la comunicación de las charlas TED en México y columnista en diversos medios sobre temas de emprendimientos social.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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