La fabricación en masa ha permitido que cada vez más personas tengan acceso a prendas y accesorios a un precio bajo, pero el costo es muy alto: la industria de la moda es la tercera más tóxica del planeta.

 

Por Alicia Adamczyk

 

Con el auge de las tiendas de moda rápida como Forever 21 y H&M, la ropa y los accesorios son más fáciles –y baratos– de conseguir que nunca. Y mientras que un par de jeans de dólares y un collar de 8 dólares son difíciles de ignorar, también hay un lado oscuro en la producción en una escala tan masiva: la industria de la moda es la tercera más contaminante en la tierra después del petróleo y la agricultura.

Ésa es una de las razones por las que Stella McCartney, G-Star RAW, Loomstate, Bionic Hilados y el fabricante SAITEX han unido sus fuerzas con el Cradle to Cradle Products Innovation Institute para revolucionar la industria de la moda a través de Fashion Positive, una nueva iniciativa que busca a acelerar la innovación en materiales, productos y procesos de alta calidad para mejorar la forma de producción en la industria de la moda.

El programa ayuda a las empresas de moda en cinco categorías de sostenibilidad: salud de los materiales, reciclaje, energías renovables, administración del agua y equidad social.

En la segunda Celebración Anual de Innovación, la cual estuvo plagada de estrellas, Lewis Perkins, vicepresidente senior de Cradle to Cradle Products Innovation Institute, dijo que el programa está ayudando a los líderes de la industria a crear el futuro de la moda.

“De verdad está reformulando lo que hemos estado haciendo desde hace 150 años, desde la revolución industrial”, dijo Perkins. “Ahora nos damos cuenta de que la energía no es barata y el agua no es infinita y realmente tenemos que revisar nuestros sistemas.”

El primer objetivo de la iniciativa es la biblioteca de materiales de Positive Fashion de materias primas y proveedores éticos que otras empresas puedan utilizar para crear sus propios productos. Perkins define este enfoque como un “manual para la mejora continua” para la sostenibilidad, que también pueda hacer dinero para los involucrados.

“Hay un gran cambio ocurriendo aquí, toda la industria está consciente ahora de que es un desperdicio, que es tóxico, que los precios bajos están impulsados por temas de derechos humanos, de cuestiones salariales”, dijo Perkins. “Tenemos que hacer algo, y toda la industria lo sabe.”

Inversionistas como Schmidt Philanthropies y la Fundación DOEN están financiando los retos iniciales asociados a la búsqueda de materiales sostenibles, la modernización de los equipos de fabricación y para garantizar la seguridad de los trabajadores y las condiciones de trabajo saludables. Y, naturalmente, la creación de productos que sean atractivos y comercializables.

Aunque los problemas no se resolverán de la noche a la mañana, el programa tiene la esperanza de hacer que marcas asociadas y diseñadores alcancen el nivel Cradle to Cradle Certified GOLD para 2016.

 

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