La innovación no empieza por una idea creativa sino por una necesidad no obvia.

 

 

Muchas organizaciones se encuentran en una búsqueda constante de “lo nuevo”. Para esto organizan sesiones de brainstorming, talleres de creatividad, atienden conferencias con gurúes, hacen inversiones gigantes en estudios de tendencias o investigación de mercados o atienden ferias internacionales para ver qué existe allá afuera.

Pero en la mayor parte de los casos, lo “nuevo” está más cerca de lo que parece. Empieza observando a tus clientes. Se dice fácil, pero el ‘observar’ requiere de una habilidad muy peculiar y un entrenamiento avanzado, el cual pocas disciplinas tienen. El artista y muchas disciplinas visuales desarrollan muy bien su capacidad de observación y análisis –para poder crear su obra, el artista debe observar la realidad, interpretarla y crear–. Otra disciplina entrenada en hacer esto es la etnografía, que tiene sus raíces en la antropología y desde mucho tiempo atrás se ha dedicado a observar distintos fenómenos sociales, para interpretarlos y entenderlos desde un punto de vista neutral, con la finalidad de no interferir y lograr ver cómo se comporta la gente en realidad. A partir de observar a las personas en su contexto real se pueden detectar rutinas, usos y costumbres, motivaciones, expectativas y frustraciones, y a partir de esto buscar soluciones innovadoras basadas en la realidad, que resulten relevantes para tus clientes y que den solución a sus necesidades ocultas.

Este tipo de investigación indudablemente requiere paciencia y atención al detalle, pero está más cerca de lo que parece. No hace falta salir al mundo para encontrar “lo nuevo”, sino que tu idea puede estar en tus clientes; sólo hace falta interpretar correctamente lo que observas.

He aquí algunas recomendaciones:

  1. Observa con foco y fuera de foco. Pon atención a lo que estás buscando, pero también debes estar atento a lo menos obvio. Recuerda que muchas ideas se encuentran en la periferia.
  2. Ten empatía y entiende el mundo desde la perspectiva de tu cliente. Esto significa no juzgar ni asumir saberlo todo.
  3. Observa con todos tus sentidos. Observar significa escuchar, sentir, oler, entender y ver más allá de la superficie.
  4. Busca significados alternativos. La observación es un ejercicio creativo que debe darte ideas más allá de las obvias.
  5. No influyas en el observado. Intenta ser lo más discreto posible, ya que en el momento en que alguien se da cuenta que es observado, inmediatamente cambia su conducta.

La innovación no empieza por una idea creativa sino por una necesidad no obvia. Para descubrir esa necesidad tienes que observarla. Pon atención a tu alrededor y fíjate cuántas cosas das por hecho, o de cuántas cosas crees saber la respuesta. Si esto te sucede con tus clientes, quizás es momento de empezar a observar.

 

 

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