El uso de la inteligencia artificial con fines bélicos está a un paso de ser realidad.

Actualmente, el único elemento que falta para la aplicación de esta tecnología en algún arma o sistema es la voluntad de algún gobierno o empresa, advirtió Luis Samahí García González, fundador de la startup QOLbotics.

Él fue el único mexicano que firmó la carta que hace una semana envió un grupo de 116 especialistas y líderes de empresas de robótica a la ONU para pedir la prohibición de armas autónomas.

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García González consideró que es un tema con el que vale la pena ser precavidos, más en el contexto actual de amenazas de ataques armados por parte de actores internacionales, entre ellos Corea del Norte, por ejemplo.

“Realmente cualquier gobierno interesado en implementar algo de inteligencia artificial para dirigir misiles, digamos, o para atacar a un grupo de gente es algo bastante factible y es relativamente sencillo.

“Ya tenemos bastante desarrollo en cuanto a sensores, en cuanto a información y aplicarla de la manera incorrecta, que sería para la guerra o para amenazar, es algo que si alguien verdaderamente está interesado en dar dinero para eso, como algún gobierno, podría ser hasta de un día para otro“, afirmó en entrevista con Forbes México.

Detalla que ya son una realidad las tecnologías necesarias para un arma autónoma, por los sistemas de geolocalización, cámaras, sensores, giroscopios, acelerómetros y algoritmos de inteligencia artificial.

El gobierno de Estados Unidos, ejemplifica García González, ya posee drones autónomos en sus instituciones armadas.

“Solamente ha faltado dar el paso más allá con agregarle un arma o darle la orden de que al llegar a cierto lugar, ataque”, señaló.

Un proyecto de la Armada estadounidense es el dron “Tern”, el cual podría efectuar misiones en cualquier parte del mundo, ya sean defensivas u ofensivas, y se prevé que comience a realizar pruebas en la segunda mitad de 2018.

Ante este contexto, el ingeniero mexicano sostuvo que la carta enviada a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Convenio sobre Ciertas Armas Convencionales, es un buen inicio para crear conciencia y diseñar normas y sanciones adecuadas.

La startup de García González no puede estar más lejos del uso bélico de la inteligencia artificial y robótica, pues su misión es ayudar a la gente.

Su primer proyecto fue HelloSpoon, un pequeño robot con forma de elefante cuyo objetivo era interactuar y darle de comer a personas con lesiones en brazos o discapacitadas.

Con su robot, el emprendedor buscó financiamiento e incluso participó en concursos en Silicon Valley para ser si era viable como negocio.

Por el momento, García González se encuentra en el rediseño de su empresa y busca desarrollar otro proyecto, pero con el mismo objetivo: ayudar a la gente.

 

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