Del 1 al 5 de septiembre se llevará a cabo aquí, en la Ciudad de México, el primer Congreso Latinoamericano de Cartón Político, Ilustración y Dibujo, Filo 2015. Sí, mejor apúntalo en tu agenda: se trata de un encuentro único —sui géneris—, que pinta para convertirse en un referente en el delicioso oficio de los monitos, como es ya el World Press Cartoon (en Portugal) o el Salón Internacional de Piracicaba (en Brasil).

 

Conste: no son loas gratuitas. Verá: en este primer congreso se reunirán varios de los pesos pesados de la caricatura política, de la ilustración y el dibujo no sólo de México; también arribarán de Latinoamérica y Europa. Todos ellos —son más de 50 participantes, representando una veintena de países— moneros y cartonistas no sólo de gran prestigio; algunos, además, censurados (acosados o perseguidos) en sus respectivas naciones.

Las actividades están aseguradas: conferencias, exposiciones y mesas de diálogo, proyecciones de cine, clínicas y talleres, todo totalmente gratuito; además, habrá venta de libros de los propios invitados, y souvenirs y merchandising original del encuentro. Y se pone mejor: el congreso tendrá cuatro sedes: Museo de la Ciudad de México, Universidad del Claustro de Sor Juana, Museo de Arte Popular y Museo del Estanquillo; las actividades, por cierto, comenzarán a partir de las 10 de la mañana.

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Como me puntualizan Jorge Flores Manjarrez y Eduardo Barajas, los principales organizadores: “Éste no es ni será un congreso cerrado, aislado, o de gueto; es un encuentro abierto y gratuito. Así de simple.”

Actividades totalmente gratuitas.

Actividades totalmente gratuitas.

Eso sí, y mejor aclararlo desde un principio: se podría decir que la idea de armar el congreso provino de la mente alocada de Manjarrez, y que Eduardo le siguiera la corriente. Aquí puntualizo: escribo esto en el mejor de los sentidos: Eduardo es un promotor y agitador cultural nato; Manjarrez, por su parte, es, desde hace un tiempo, ya un prestigiado monero —sus caricaturas, sobre todo las de rock, gozan de enorme popularidad—. Así que era natural que las aguas tomaran este cause… Y, además, los dos ya habían trabajado juntos en otros proyectos: en una feria de libro, y en un congreso de educación artística; este último apenas el año pasado.

Precisamente participar en ese congreso de educación artística le dio la idea; así lo recuerda él mismo:

—No te creas, sí lo pensé un rato —me dice Manjarrez, rememorando cómo fue el origen de todo esto—; sin embargo, cuando vi la magnitud del congreso y el éxito en términos de participación, me dije: “y por qué no”. Le comenté a Eduardo que hiciéramos un proyecto, que hiciéramos un congreso ahora con caricaturistas. Le pareció buena idea…

Manjarrez tenía una ventaja: ya se había afianzado como director de Cartonclub, luego de dos años de haber aceptado el puesto. Fundada en 2006 por el excelente caricaturista cubano-mexicano Ángel Boligán, Cartonclub es una gran agencia de dibujantes, cartón político, y de caricatura editorial en medios impresos, con una perspectiva latinoamericana; entre su cuarentena de integrantes, varios nombres sobresaliente: Omar Figueroa (Turcios), Alen Lauzan (Lauzan), Antonio Helguera (Helguera), Dalcio Machado (Dalcio), Arístides Hernández (Ares), o Eduardo del Río (Rius) y Rogelio Naranjo (Naranjo).

—Desde que tomé la dirección de la agencia, quería hacer algo más, ir un poquito más lejos —recuerda Manjarrez—. Así que, durante algunas semanas, Eduardo y yo lo estuvimos platicando hasta que nació Filo, producido y diseñado por Arte y Sociedad México, su asociación civil, y Cartonclub, nuestra agencia.

Si le hacemos caso a Manjarrez, el congreso ha sido muy bien recibido por todos los colegas caricaturistas, tanto los que integran la propia agencia como los que ha ido buscando e invitando.

Algunos nombres que suelta durante la conversación no dejan lugar a duda: aquí estarán, por ejemplo, Plantú, el célebre dibujante del diario francés Le Monde, y quien en 2006 fundó con el entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, una asociación internacional de dibujantes, la Cartooning for Peace. También estará Xavier Bonilla (Bonil), considerado uno de los caricaturistas más representativos de Ecuador y América Latina, y que ha sido señalado, y acusado, por Rafael Correa, presidente de su país, por sus cartones políticos.

Del cubano-mexicano Ángel Boligán.

Del cubano-mexicano Ángel Boligán.

También la venezolana Rayma Suprani, quien fue despedida de El Universal (de Caracas) en 2014, tras 19 años de colaboración, por uno de sus dibujos, e incluso ha recibido muchas amenazas, arribará a la Ciudad de México. Del mismo modo lo hará el portugués Antonio Antunes, director de World Press Cartoon: el máximo evento del cartón editorial, que se ha realizado por 10 años en Sintra, Portugal.

Para Manjarrez, algo está muy claro: los caricaturistas quieren hablar, reflexionar sobre su profesión y, en particular, lo que les está tocando vivir.

—Yo siempre he pensado —dice, convencido— que la caricatura nos hermana. O sea, nos hermanamos a través de una sonrisa, a través de reírnos de nuestro dolor como país. Una sonrisa nos vuelve cómplices y nos vuelve como hermanos.

—¿Cuál es el papel que juega el caricaturista, el monero, en este mundo agitado? —le suelto, de pronto, a Manjarrez.

Se toma unos segundos… Quiere decir algo, pero vuelve a guardar silencio. Así se mantiene unos segundos más, y entonces responde:

—Déjame puntualizar una cosa rápido: la caricatura no sólo es denuncia política, también es hermandad; somos hermanos del mismo dolor… Porque el dolor es… es asesinato, injusticias, autoritarismo. Todo eso nos duele. ¡Y más todavía como mexicanos..! Somos testigos de asesinatos por todos lados. Somos testigos de una violencia atroz y una intolerancia recalcitrante. Estamos viviendo una época muy difícil, en la cual la verdad no es respetada, en la cual la verdad está vituperada y es maquillada desde los despachos del poder con muchos intereses particulares… ya sea intereses económicos, políticos o sociales…

—Pero, entonces —balbuceo—, ¿el papel que juegan los caricaturistas..?

—El caricaturista político es, en este sentido, el que se encarga muchas veces de exhibir todo eso. El dibujante es el que capta el momento de la época, el pulso de lo que se está viviendo, el momento histórico… A veces sólo basta un cartón para resumir muy bien la situación social de un país. Es un grito de libertad…

Aquí Eduardo Barajas interviene:

—Mira, en todo el mundo, la tentación del poder es fuerte. La condición humana se pone a prueba, y la mayor parte de las veces es débil; así, las responsabilidades que asumen los gobernantes se ven tentadas por el poder, y de pronto se olvidan de la función pública, del compromiso que hicieron ante la sociedad. Y es ahí donde entra el caricaturista político. Son necesarios porque señalan lo que está mal, son los que señalan las injusticias… Juegan un papel importante.

—Digamos que son una lupa sobre la verdad —digo, casi de pasada…

—Exacto —responde, de inmediato, Manjarrez—… El cartón político es denuncia, es opinión. Si bien, es cierto, no somos politólogos, tenemos mucho de esto. Con sus trazos, opinan sobre lo que, a su juicio, está mal… Para mí, el caricaturista no debe tener límite en su expresión humorística. Es un traductor, un intérprete capaz de hacer una síntesis de la actualidad y editorializar al mismo tiempo… Es necesario que esté ahí, que esté señalando las cosas que están mal…

—Y es esto lo que se plantea reflexionar el congreso, ¿no?

—Por supuesto —señala Eduardo—. Este tipo de encuentro es importante porque es una especie de celebración…. Es una fiesta de “libertad de democracia”, es una fiesta de reflexión, es una fiesta crítica, es una fiesta en donde se van a compartir puntos de vista, se va a convivir con el gremio. Finalmente la estamos realizando en la ciudad más importante del país… De una u otra manera, buscamos y hemos recibido los apoyos, la complicidad (en algunos casos) de funcionarios…

Los caricaturistas quieren hablar.

Los caricaturistas quieren hablar.

—¿En serio? Las actividades culturales en esta ciudad a veces son aberrantes. Si me apresura —le digo a Eduardo—, da la impresión que no pasa nada. Así que la pregunta es si les resultó complicado encontrar esos apoyos…

—Todos los proyectos tienen sus complicaciones. La burocracia es una especie de dragón con tres cabezas, que cada una piensa algo diferente. Así que si recibes el apoyo de un área, la otra se encarga de pararlo y hacer más complicado todo. Es una lucha… Pero, afortunadamente, el tesón, la necedad (¡son más de diez meses organizando esto!), nos ha permitido lograrlo. Es un proyecto muy serio, grande, importante, de nivel mundial. Eso fue, al final, un punto medular: la importancia del proyecto, la función social que tiene, lo ha hecho salir a flote… Porque éste es un proyecto que construye ciudadanía, un proyecto de concientización, reflexión social, de articulación social… Tiene muchos elementos importantes…

—A mí me da la impresión que con él están rompiendo esquemas. Incluso, desde el hecho de haber incluido una gran diversidad de opiniones.

—Ése era un punto importante desde un principio. El congreso es muy plural, así que —y lo dice Manjarrez con cierto orgullo— tratamos de incluir a dibujantes de muchos medios, para que fuera lo más plural posible… Incluimos a caricaturistas que trabajan o colaboran en Reforma, La Jornada, El Financiero, El Universal, Milenio, en revistas, incluso del interior de la República…

El rostro de Eduardo se ve impaciente; quiere intervenir:

—Y tienes razón: con el congreso estamos rompiendo esquemas, en cuanto a los encuentros de este mismo tipo. O sea, la mayoría que hay son muy importantes, muy grandes, de mucho alcance, pero son en general certámenes y son premios. En este caso, lo estamos llevando, por primera ocasión, a un punto de reflexión académica, a un punto de análisis, a un punto de búsqueda de conclusiones, de estrategia de defensa de los espacios democráticos y estrategia para defender la libertad de expresión…

Eduardo pone un ejemplo: “La embajada francesa nos patrocinó la exhibición de un documental, que fue Selección Oficial en el Festival de Cannes el año pasado, llamado CaricaturistasSoldados de la democracia (CaricaturistesFantassins de la démocratie). Es el seguimiento de 12 caricaturistas internacionales y esas vicisitudes que tienen que afrontar, y que tiene que ver con la libertad de prensa y expresión, y también con la democracia.”

—Entonces —concluyo a manera de broma—, ¿el congreso es una advertencia a los políticos para demostrar el poder del cartón político?

Manjarrez echa una carcajada:

—¡No! —exclama aún divertido—. ¡Para nada! El cartón político es opinión. Cada quien opina lo que piensa, y cómo ve al mundo.

Eduardo sigue la broma, de cierta forma:

—Mira, Filo 2015 se va a convertir como en un gran campo de entrenamiento y de acondicionamiento de cartonistas políticos, para fortalecer el gremio. Se les va a dar de comer bien, van a dormir a tiempo, se les van a afilar las plumillas y los lápices… y a todos los que participen se les va a capacitar, fuertemente, con varios de los principales entrenadores. ¿Qué más se puede pedir?

—Sí-sí, exacto —concluye Manjarrez—. Es necesaria la pluralidad, la diversidad de opiniones, y defender la libertad de expresión… El estandarte del congreso es la libertad de expresión. Es lo que abandera este encuentro. Y, claro, el humor. Insisto: es lo que nos hermana. Así de sencillo.


Nota bene: Filo 2015 está auspiciado por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados y la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, además de diferentes instituciones. Con fines estadísticos y para control de asistencia, la organización del congreso solicita registro (lo pueden hacer en filocaricatura.com, o en [email protected]).


Página oficial: Filo
Twitter: @filoMoneros
Facebook: Congreso Filo Moneros

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @Pepedavid13

 

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