Una idea es un instante de cambio de paradigma… Comienzas sin la certeza sobre adónde llegarás, buscas algo inesperado y relevante. Inesperado puede ser algo obvio revelado de una forma distinta, pero que su llegada igual sorprenda. Y la relevancia sólo es necesaria para que la idea sea útil y ejecutable.

 

Estaba una tarde en Hermosillo, Sonora. Eran aproximadamente las cinco. Recién había finalizado una conferencia para emprendedores. Los asistentes salían del salón, cuando una adolescente de –probablemente– 16 años se acercó a mí sólo para preguntarme ¿cómo se me había ocurrido esa idea de negocio? La respuesta es larga, pero esa noche me pregunté ¿en dónde estaba cuando se me ocurrió? ¿Qué estaba haciendo? ¿Cómo fue?

Las ideas llegan sin previo aviso, a veces a las dos de la madrugada, cuando estás a punto de cerrar los párpados; sólo sientes que el corazón se acelera y te levanta de la cama, mínimo, para anotar la idea. Seamos sinceros: ¿quién no le ha seguido hasta las cuatro? El momento de inspiración no espera; simplemente llega, y si no es atendido, se va sin decir adiós.

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Claro, también está el otro lado de la moneda… A veces rogamos al universo por un rayito de iluminación y que la inspiración aparezca como cuestión divina o cósmica. Pero no, así no funciona. ¿Cuántas veces hemos estado en reuniones para una clásica lluvia de ideas? Hay reuniones fructíferas, pero hay otras en las que mejor terminan aprobando presupuestos millonarios para que un par de creativos las generen.

 

Van mis 5 ideas para generar ideas:

  1. Conoce a otras personas: Nada me ha abierto más la mente que no dejar de conocer a otras personas y ampliar mi círculo de amigos. No importa a qué se dediquen, qué grado tengan o cuánto ganen; de todos podemos aprender algo. Toma lo mejor de todas las personas que conozcas y compleméntate, atrévete a conocer sus historias y experiencias. Convierte las piedras ajenas en piedras preciosas. Si puedes, viaja; eso complementa, por mucho, la experiencia.
  2. Cuestión de intuición: Cada vez menos personas prestan atención a lo que su estómago y corazón intentan decirles. Al momento de generar ideas, el instinto es la materia prima más valiosa. Un instinto es un cosquilleo interno en el abdomen y en el corazón que sólo intentan gritarte que estás detrás de algo importante. Genérale certeza a tu intuición, confía en ti y para adelante.
  3. Deja de vivir en línea recta: Olvida tus paradigmas. Por lo general, en la escuela nos enseñan a aprender, no a pensar y mucho menos a soñar. La buena noticia es que tú puedes ser lo que te propongas; cuestión de que creas en ti y seas flexible a tu plan para adaptarte a las condiciones que te va presentando la vida. Eso sí, te adelanto que la línea no será recta; será imperfecta, pero terminará siendo perfecta.
    Las ideas a menudo pierden fuerza porque tenemos miedo de nosotros mismos, de la desaprobación social y de que el entorno cambie. Una idea en juego puede modificarse y adaptarse a nuevas circunstancias. Esperar a que todo sea perfecto antes de entrar a jugar, tomaría una eternidad. El único momento correcto es hoy, ahorita, ya.
  4. Haz más de eso que te da miedo hacer: Gran parte de nuestra vida nos la vivimos peleando con nuestros miedos, con la falta de coraje para enfrentarlos, y una enorme lista de actividades pendientes por hacer. Ir venciendo poco a poco los miedos abre la mente y genera libertad.
    Daré un ejemplo propio: a mí me encanta ver el cielo y sus contrastes; cuando vuelo en un avión, es un momento que me inspira. En alguno de esos momentos, pensé: ¿qué se sentirá estar allá afuera? No sé si habrá sido coincidencia, pero un par de semanas después, una gran amiga, Ana, me invitó a lanzarme con paracaídas; mi primera reacción fue: ¡olvídalo! No, gracias, qué miedo. Dos días después escuché de alguien: la mejor manera de vencer tus miedos es aventándote con un paracaídas. Sin pensarlo, le hable a mi amiga y le dije: hagámoslo. A principios de este año, el 31 de enero, ya estaba despegando en una avioneta para lanzarme a cuatro mil pies de altura… No, no es lo mismo ver las nubes que sentirlas con todo el poder del viento. No sólo me aventé para saber qué se sentía y retarme a mí misma, sino porque me prometí que después de eso abandonaría cualquier miedo que no impulsara mi crecimiento. ¿Algún inspirado para aventarse? ¡Háganlo!
  5. Nunca vistas de seda a una mona: Uno de los ejercicios más practicados en todo el mundo, en todas las empresas, de todos los tamaños, de cualquier industria. Si algo está fundamentalmente mal, no tiene caso intentar decorarlo con buenas o, quizá, bonitas ideas. Es imposible que las ideas luchen por causas perdidas. En esos puntos es más importante cambiar lo que está sistemáticamente mal. Tira del timón sin miedo; eso hará que el objetivo cambie y que existan nuevas alternativas.

Las ideas sólo pueden conseguir todo su potencial cuando el contexto en que están operando es abierto y honesto. De lo contrario se puede generar un círculo vicioso que sólo provocará desgaste, sobre todo emocional.

Así que, queridos lectores, reconozcamos que no sabemos lo que no sabemos hasta que hacemos lo que no solemos hacer. Es momento de dejar a un lado la lógica y sus estadísticas, para confiar en los instintos. ¡Abrazos!

 

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