Por Angel Au-Yeung

El 15 de noviembre en la ciudad de Nueva York, Salvator Mundi de Leonardo da Vinci se vendió por un precio récord de 400 millones de dólares, convirtiéndose en la pintura más cara en la historia mundial.

Es una etiqueta de precio que emocionaría a casi cualquier vendedor. Pero para este en particular, el multimillonario ruso Dmitry Rybolovlev, también fue otro capítulo en una desagradable batalla legal contra el comerciante de arte suizo Yves Bouvier. “La venta de Salvator Mundi de Leonardo da Vinci, por un monto récord, no puede hacernos olvidar el fraude del Sr. Bouvier”, escribió en un comunicado Hervé Temime, un abogado de la familia Rybolovlev, poco después de la venta del da Vinci. “En estas circunstancias, las compañías de la familia Rybolovlev continuarán incesantemente la demanda por este esquema tan grave de defraudación del que han sido víctimas y que no está probado ni desvirtuado por el precio de reventa de las obras de arte coleccionadas”.

Bouvier se negó a hacer comentarios, pero su abogado, Daniel Levy, me remitió a los documentos presentados el 20 de noviembre ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en el Distrito Sur de Nueva York por la postura oficial de Bouvier.

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Bouvier ha argumentado que no es culpable de haber actuado mal, diciendo en documentos judiciales que él no era “un agente de  Rybolovlev o de las entidades de Rybolovlev”, sino que era un vendedor independiente, realizando transacciones “en condiciones de igualdad con Rybolovlev y sus entidades … Como tal, Bouvier recibió el derecho a comprar las Obras él mismo y … venderlas a cualquier precio que Rybolovlev y sus entidades acordaron pagar “.

El archivo de Bouvier del 20 de noviembre es una respuesta directa a una solicitud del equipo de Rybolovlev para utilizar ciertos documentos en una acción diferente en Reino Unido.

El fiduciario de la familia Rybolovlev argumenta que los documentos contienen información que compromete a la casa de subastas Sotheby’s, que negoció la venta de la pintura de da Vinci a Bouvier antes de que se la vendiera a Rybolovlev. Rybolovlev pretende presentar un nuevo caso contra Sotheby’s y Bouvier por fraude. En respuesta, tanto Sotheby’s como Bouvier presentaron mociones para bloquear el uso de estos documentos, diciendo que no hay fraude y que estos documentos no deberían usarse en el tribunal.

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El problema comenzó en mayo de 2013 cuando Bouvier le dijo a Rybolovlev que había comprado el Salvator Mundi por 127.5 mdd. Era una de las 38 pinturas, incluidas las obras de Picasso, Van Gogh, Rothko y Modigliani, así como el da Vinci, que Rybolovlev compró por unos 2.000 millones de dólares, con Bouvier actuando como intermediario. Alrededor de un año después de que compró la pintura, Rybolovlev leyó en una historia del New York Times de marzo de 2014 que un consorcio de tres personas había vendido el Salvator Mundi a Bouvier por entre 75 millones y 80 millones de dólares.

Al enterarse sobre el supuesto margen de beneficio, Rybolovlev, de acuerdo con los documentos de la corte, comenzó a investigar. El equipo legal de Rybolovlev alega que Bouvier recibió una comisión del 2% por las transacciones de las obras, lo que significa que se habría embolsado 1.6 mdd de una venta de 80 mdd. Bouvier, sin embargo, vendió la pintura a Rybolovlev por 127.5 millones de dólares, ganando más de 50 mdd solamente en ganancias por el Salvator Mundi.

Ryboloblev estimó que la colección que había comprado por 2 mil millones de dólares en realidad valía cerca de 1 mmdd. El fiduciario de la familia Rybolovlev presentó su primera demanda penal contra Bouvier en enero de 2015 en Mónaco. Desde entonces, el fiduciario de la familia ha entablado un proceso civil contra Bouvier en Singapur y Hong Kong, y se ha unido a una demanda penal contra el comerciante presentada por Catherine Hutin-Blay, hijastra de Pablo Picasso, en Francia. Juntos, estos eventos han sido denominados como el Bouvier Affair en el mundo del arte.

El procedimiento civil de Singapur fue descartado porque el tribunal concluyó que la disputa debía resolverse en Suiza, donde se produjo inicialmente el supuesto acuerdo oral entre Rybolovlev y Bouvier. Todos los demás casos aún están en curso con Bouvier negando sus malas acciones.

La relación entre Rybolovlev y el comerciante de arte suizo se remonta a más de una docena de años, hasta 2002 o 2003. Pero incluso esa relación puede no haber sido tan directa como parecía. El fiduciario familiar de Rybolovlev ha alegado en documentos judiciales que Tania Rappo, madrina de una de las hijas de Rybolovlev, presentó a Rybolovlev a Bouvier y como resultado recibió pagos por un total de aproximadamente 100 mdd.

Rappo niega que haya algo ilegal en los pagos, llamándolos “honorarios de búsqueda” por introducir negocios a Bouvier.

Mientras que Salvator Mundi terminó vendiéndose por más de la mitad de lo que Rybolovlev le compró a Bouvier, y ayudó a compensar algunos de los mil millones de dólares por los que dice haber sido engañado, es posible que Rybolovlev -cuyo patrimonio neto, según Forbes, es de 7,4 mmdd después de vender su negocio de fertilizantes en 2010 por miles de millones de dólares- está demandando al comerciante de arte suizo por algo más que razones monetarias.

 

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