Ubicado entre Valle de Bravo y Avándaro, Estado de México, yace un hotel boutique abrazado por 15 hectáreas de bosque y un lago, conocido como Hotel Rodavento, es la propiedad emblema de la marca que Waldemar Franco, cofundador y presidente, ha venido consolidando desde hace más de 20 años.

La idea de Rodavento surge de combinar la hotelería con las experiencias de aventura y naturaleza, de las que, la empresa que Franco inició en 1993 con su socio Alfonso de la Parra (QEPD), llamada Río y Montaña Expediciones, estaba habituada.

En un principio, Franco y de la Parra se dedicaban a realizar diferentes expediciones de ecoturismo alrededor del mundo, pero sobre todo en México –como el Pico de Orizaba e Iztaccíhuatl y la cumbre de Imja Tse (Island Peak) en Nepal— descubriendo espacios extraordinarios y llevando a la gente a experimentar cosas muy distintas en estos entornos.

“¿Cómo hacemos para que nuestros clientes vivan estas aventuras tan increíbles, pero en un alojamiento que hiciera mérito al espacio que estaban viviendo? Y así surgió el tema Rodavento”, recuerda el empresario.

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Nacido en la Ciudad de Mexico en 1968, desde niño tuvo un gran contacto con el mar y le atrajo la naturaleza, la aventura y la exploración. Como arquitecto premiado y hombre de negocios, Waldemar ha diseñado y desarrollado su marca, que consta de tres hoteles en Valle de Bravo (Rodavento, Cinco y Casa) y Picocanoa en Jalcomulco, Veracruz.

Hotel Rodavento. Foto: Cortesía Rodavento

“Soy un creyente de que cuando uno hace las cosas por convicción y no nada más por rentabilidad económica tienen mucho más peso y poder”.

“Yo estudié arquitectura. Siempre estuve al tanto de que los espacios que diseñara transmitieran lo que yo quería a los huéspedes”. El mexicano describe su creación como una especie de vivencia de campamento glorificado en el que tienes las comodidades de un hotel, pero también tienes el bosque y las actividades.

El valor agregado de Rodavento recae en la oferta de experiencias integrales, es decir, la gente no solo va solo a disfrutar de una habitación y una buena comida, sino que el concepto está planeado a que eso ya va incluido, “es algo que se tiene que ofrecer y que tiene que ser de un estándar de alto nivel”, dice Franco. “La gente llega entendiendo a qué va y qué clase de experiencia va a vivir”.

En un mercado cada vez más competido, es complicado ofrecer algo que los demás no tengan. De los 35 millones de turistas que visitaron México en 2016, al menos 25%, es decir 8.1 millones realizaron alguna actividad relacionada con Turismo de Aventura, según cifras de la Secretaría de Turismo (SECTUR), y el porcentaje va en ascenso. “Los huéspedes no van a buscar un mercado diferente. Son los mismos, pero con diferentes gorras”.

Una marca que crece

El modelo de negocio de estos hoteles se basa en el concepto boutique, “hoteles pequeños”, que no rebasen las 50 habitaciones, y funcionen bajo un sistema de atención personalizada. Con 16 años en Valle de Bravo, Hotel Rodavento se ha convertido en un estandarte del ecoturismo del país y por lo mismo, los huéspedes demandan que se les cumplan esas expectativas. “Así como eso es un reto, también es una virtud. La marca se ha consolidado y tiene objetivos claros. El cliente llega abierto a vivir algo diferente, pero también a recibir un servicio excepcional”, explica el arquitecto.

“El inicio de este nuevo gobierno creó una falta de visión clara sobre el rumbo del país, pero México tiene suficiente fuerza y riqueza, tanto en su gente como en recursos naturales para persistir”.

Waldemar es optimista a la hora de hablar del futuro de Rodavento. Al ser una marca integral, hay muchas aristas a las que expandirse, llegando hasta la internacionalización de los hoteles. Suena fácil, pero el camino está lleno de retos y muros que sortear. “No estamos buscando destinos convencionales, sino que briden algo único a sus visitantes. Es complicado, pero consolida la marca”.

Spa Rodavento. Foto: Cortesía Hoteles Rodavento

 La creatividad en el negocio del turismo ha evolucionado. La transformación y el menú de viajes que, hoy en día, hay a nivel mundial, es gigantesco, y se pueden vivir experiencias de cualquier tipo. En México hay opciones desde Bacalar, Oaxaca y Chiapas hasta la Huasteca Potosina, pero Rodavento no pierde su encanto.

México cuenta con 181 Áreas Naturales Protegidas que equivalen a 13% del territorio nacional. Es el segundo país con más ecosistemas, y 10% del total de las especies viven en aquí, con 2% ciento de superficie del planeta, según datos de SECTUR. “La diversidad nos da un pedazo gigante del pastel, nos saca de la noción hacer edificios con cuartos”, concluyó Franco.

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