El concepto fue usado por primera vez en 1966, para describir las funciones de una computadora que realiza más de una tarea a la vez. Hoy, estudios científicos comprueban que se logra más eficiencia en el unitask. Concentrarse es mejor.

 

 

“Tal vez es momento de no enviar correos electrónicos si estás siguiendo un partido por televisión, repensar si es lo óptimo el cantar junto con la radio al momento de leer las últimas noticias en línea. No podemos ser retoños de la irrelevancia, donde todo nos distrae. Al hacer menos, es posible lograr más”.

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La frase no proviene de una persona que reniega de su trabajo, que aplaza el esfuerzo en la oficina. La idea es de Clifford Nass, un científico que estudia los efectos contraproducentes del multitasking, concepto que fue usado por primera vez en 1966, para describir las funciones de una computadora que realiza más de una tarea a la vez.

Las personas que son bombardeadas regularmente con varias corrientes de información electrónica y se distraen con su entorno, a menudo no prestan atención, no controlan su memoria y cambian de un trabajo a otro, en lugar de completar una tarea a la vez.

Nass estudió a una centena de estudiantes universitarios. Encontró que a medida que se incrementa la información, el cerebro comienza a presentar problemas al catalogar esos datos. Es a la misma conclusión a la que llegó David Meyer de la Universidad de Michigan.

El cerebro es un coreógrafo que organiza un fabuloso baile de millones de bailarines. Cuando la danza es compacta, unitaria y enfocada, el coreógrafo puede manejar a la perfección el acto y concluirlo. Pero cuando esos bailarines están participando, alternadamente, en varios tipos de danzas, saltando por todos lados, el resultado es obvio: el caos impide que se termine un acto a la vez.

“Lo mismo sucede con un controlador de tráfico aéreo cuya tarea, al mismo tiempo, es controlar a aviones que despegan y aterrizan en una sola pista. Si los bailarines o los aviones individuales no están programados adecuadamente, los resultados pueden ser catastróficos”, asegura Meyer.

En una sociedad rica en información como la actual, concluye el investigador, la gente con frecuencia trata de realizar muchas tareas a la vez. Esto a menudo les obliga a hacer malabares con sus limitados recursos, a fin de cumplir con éxito cada una de estas tareas. Este malabarismo no siempre es fácil, y en muchos casos puede conducir a una mayor ineficiencia. Hacer más es hacer menos.
 

En defensa del malabarismo

Vangelis Souitaris, profesor de la Cass Business School en Londres, opina lo contrario: que las constantes interrupciones multitasking pueden servir a los emprendedores a disfrutar el camino, a saborear ese entorno caótico que es una empresa que recién se está construyendo. Souitaris encontró que el desempeño financiero de las empresas con equipos multitasking fue significativamente mejor que el de empresas con equipos monotareas.
“¿Por qué la diferencia? Los equipos multitasking resultaron ser agentes de información superiores, en absorción y difusión de información. Como resultado, fueron mucho menos propensos que los otros equipos a empantanar decisiones. Estos equipos podían tomar decisiones estratégicas más rápido, poniendo menos énfasis en el análisis de grandes cantidades de datos”, concluye Vangelis.

Este proceso de toma de decisiones expedita, multitasking, de acuerdo a los investigadores, impulsó el rendimiento de sus empresas.

 

 

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