Los problemas de trauma craneoencefálico en ex jugadores, no opacan las ganancias de la NFL. Sus ingresos anuales han subido de 6,500 a 9,200 mdd, entre 2001 y 2013. Al mismo tiempo, el salario promedio jugador ha pasado de 1.7 a 2.0 mdd al año.

 

Por Monte Burke 

 

Sentado en su amplia, pero austera oficina en la sede de la Liga Nacional de Fútbol (NFL por sus siglas en ingles) de Estados Unidos, en Park Avenue, Roger Goodell comisionado de la liga habla de un tema que claramente no le gusta discutir: traumatismo craneoencefálico (TCE) en ex jugadores.

Es fácil ver por qué. The New York Times ha señalado sistemáticamente  —aunque sin probarlo— una conexión en­tre las reiteradas conmociones cerebrales y el suicidio. Todo el mundo ha transmitido programas sobre ex jugadores con padeci­mientos cerebrales que se suicidan o viven sus últimos días en estado vegetativo.

Más de 4,000 ex jugadores de la liga han presentado una demanda colectiva, alegan­do que la NFL sabía que el juego era dañino para el cerebro y les ocultó la información. Incluso, el presidente Obama se ha pronun­ciado diciendo a la revista New Republic que si él tuviera un hijo, no estaría seguro de permitirle jugar fútbol americano.

 

Sin daños

A pesar de la turbulencia en los medios de las lesiones craneoencefálicas, la NFL se encuentra en el mejor momento financie­ro de sus 91 años de existencia.

Según las estimaciones de Forbes, el valor de las franquicias se ha disparado a 1,200 millones de dólares (mdd), lo que representa un aumento de 30% en los últimos siete años. Los ingresos anuales de la NFL han subido de 6,500 mdd en 2006, cuando Goodell asumió el cargo, a 9,200 mdd en la actualidad. Al mismo tiempo, el salario promedio jugador ha pasado de 1.7 a 2.0 mdd al año.

Las marcas están gastando un poco más de 1,000 mdd al año en patrocinios para la NFL. Eso es el 40% de todo el dinero inver­tido en patrocinios en las cuatro principa­les ligas deportivas del país.

 

Otros (también) ganan

La liga domina la tv; de acuerdo con Nielsen, ocupó los primeros ocho lugares dentro de los diez programas más vistos el año pasado, llegando a todos los segmen­tos demográficos: ingresos, persuasión política y, cada vez más, de género.

“No hay mejor manera para que una mar­ca llegue a un público masivo en estos días”, dice Marc Ganis, presidente de la consultora Sportscorp. “Es un mundo que está fragmen­tado en todas partes, menos en la NFL”.

Indra Nooyi, CEO de PepsiCo., dice que “se estremece” cada vez que lee acerca de los problemas de lesiones craneoencefá­licas, a pesar de que cree que Goodell y la NFL han tomado las medidas adecuadas para hacerles frente.

En otras palabras, en el corto plazo PepsiCo no retirará su contrato de diez años, valuado en unos 1,000 mdd, ni su acuerdo de cuatro años para patrocinar el espectáculo de medio tiempo del Súper Tazón. Pepsi gasta 228 mdd en una campaña de comercialización y pro­moción de sus acuerdos con la NFL, dice el grupo de marketing IEG.

Para la liga, la popularidad significa que puede aprovechar los derechos de su con­tenido —como su propiedad digital. Por ejemplo, a principios de este año Microsoft superó a Samsung en un in­tento por convertirse en el “socio tecnoló­gico complementario” de la NFL, firmando un acuerdo de cinco años y 400 mdd.

Como parte del acuerdo, Microsoft uti­lizará el contenido de la NFL para impulsar el canal deportivo de su nueva consola insignia: Xbox One.

Pero fiel a su estilo, esta vez la NFL se aferró a una parte vital de los derechos: el lado del auricular de la diadema de los entrenadores. Los equipos de comunica­ción que durante muchos años llevaron una gran “M” de Motorola en ese espacio, por ahora llevarán el escudo de la NFL, pero la liga está trabajando intensamente para lograr un acuerdo con “alguien para quien tenga sentido estar allí”, dice Brian Rolapp, jefe de Operaciones de NFL Media.

En junio Verizon Wireless firmó un acuerdo de cuatro años y 1,000 mdd con la NFL para realizar una versión mejorada de la aplicación NFL Mobile en sus teléfonos, lo que representa un incremento de 40%,sobre el acuerdo anterior firmado en 2010. Los usuarios de teléfonos y tablets Verizon podrán ver la transmisión en vivo de los juegos en sus mercados locales.

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Toman medidas

Las empresas de Estados Unidos también parecen satisfechas con las medidas que Goodell y la NFL han tomado, dentro y fuera del campo, para abordar el tema del traumatismo craneoencefálico. Ha habido algunos cambios: por ejemplo, movieron el kickoff , cinco yardas hacia adelante con lo que se han aumentado los touchbacks y reducido las colisiones a alta velocidad. Este año, cada juego contará con dos expertos independientes en neu­rotraumatología al lado de la cancha. Y la NFL ha emprendido una iniciativa juvenil llamada Heads Up, que enseña las técnicas apropiadas para taclear y educa a jugado­res, padres y entrenadores sobre el TCE.

La NFL incluso está tratando de con­vertir lo negativo del TCE en algo positivo. Este año lanzó la Head Health Initiative, una asociación de 60 mdd con GE que estudiará el traumatismo craneoen­cefálico.

Los cínicos, incluso, argumentan que los titulares negativos, incluyendo los cargos de asesinato contra el ex jugador de los New England Patriots, Aaron Hernandez, en realidad se suman al atractivo narrativo de la NFL. Jerry Jones, dueño de los Dallas Cowboys, dice que todo esto es parte de la intrigante “telenovela” de la liga. Él recuerda una conversación que tuvo con un alto ejecutivo de una cadena televisiva en los 90, cuando muchos de sus jugadores estaban metiéndose en problemas. “Le dije que iba a cambiar eso porque me estaban empezando a criticar”, dice Jones. “Y el hombre me miró y dijo: ‘Dios mío, Jerry, no te metas con mis chicos. Eso es lo que a la gente le encanta’”.

Por supuesto, los titulares negativos no desaparecerán en el corto plazo, y el riesgo sigue siendo que la nueva información sobre el impacto del TCE en el fútbol americano podría disminuir el apetito de los aficiona­dos.

Una audiencia en la que se definiría si se desestima o no la demanda colectiva por trauma craneoencefálico había sido pos­puesta hasta principios de septiembre, con la esperanza de que las dos partes pudieran llegar a un acuerdo. Si se llega a ese punto, sin duda la NFL tiene el dinero para alcanzar algún tipo de arreglo.

De acuerdo con The New York Times, ya se perfilaba un acuerdo entre los 4,500 ex jugadores que han presentado demandas colectivas y la liga. Un juez dijo que el trato contemplaría la creación de un fondo por 765 mdd para atención médica.

 

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