Por Romain Sibille*

En México, el sector turístico representa un creciente 14.8% del PIB nacional y, como tal, tiene un impacto positivo enorme para un gran número de familias, sus hijos e hijas, por medio del empleo directo e indirecto, pero también en su cadena de valor. Los hoteles tienen una posición estratégica en cuanto a asegurar que los destinos vacacionales y de negocio en Latinoamérica sean mejores lugares donde vivir y desarrollarse, especialmente para millones de niños, niñas y adolescentes. 

Los programas de actividad empresarial, condiciones de trabajo y prácticas en la cadena de valor pueden pasar por alto el impacto que tienen en la niñez y la adolescencia y, por lo tanto, no incluir medidas específicas sobre este tema en sus procesos de debida diligencia. Esto es particularmente relevante en contextos donde niñas, niños y adolescentes son más vulnerables, por ejemplo, en lugares donde existe explotación, abuso y violencia.

La complejidad de los impactos que una industria puede tener en la niñez y la adolescencia puede ser difícil de identificar. Por ejemplo, un horario irregular o de muchas horas por parte de los padres, sumado al reto de encontrar alternativas de cuidado adecuadas y de calidad, puede llevar a que hijos e hijas pasen mucho tiempo sin supervisión, lo cual los pone en mayor riesgo de violencia, abuso o explotación. Para entender estas relaciones de causa y efecto, resulta muy productivo escuchar los puntos de vista de niñas, niños y adolescentes.

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El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) presentó, a finales del 2017, el estudio “La niñez y la industria hotelera en México: Tomar acción para proteger, respetar y promover a los derechos de niños, niñas y adolescentes. Este estudio revela los principales impactos, retos y oportunidades que este sector enfrenta en cuanto a los derechos de niños, niñas y adolescentes. La investigación de base (que incluyó una muestra representativa de entrevistas y grupos focales con más de 300 empleados de hoteles, más de 50 niñas, niños y adolescentes potencialmente afectados y más de 80 expertos internacionales, nacionales y locales), le permitió a UNICEF analizar esa situación en tres destinos emblemáticos del país: Cancún, Ciudad de México y Puerto Vallarta.

El estudio busca guiar a las empresas hoteleras a identificar los impactos sociales que tienen en las áreas donde operan, su cadena de valor y su comunidad, y recomienda acciones para respetar y promover los derechos de niños, niñas y adolescentes. Los hallazgos se han agrupado en tres temas principales: explotación infantil (laboral y sexual); impactos tanto en la comunidad como el medio ambiente y condiciones de trabajo dignas para padres, madres y tutores. Este último punto se identificó como el de mayor impacto en la niñez, por lo que UNICEF trabajará con los actores del sector para atender todos estos retos siguiendo las siguientes recomendaciones:

  • Promulgar políticas de planeación de plantillas, horarios y turnos que aseguren de forma transparente que los padres y madres no se vean obligados a realizar horarios extendidos, cuenten con jornadas laborales fijas, o mayor flexibilidad, y/o conozcan sus horarios, turnos y vacaciones con amplia anticipación. Eso puede incluir explorar el modelo de semanas de cinco días laborales.
  • Evaluar las alternativas de cuidado diario para su personal y asegurar que sus hijos e hijas tengan acceso a guarderías de buena calidad, adaptadas para las necesidades de trabajadores hoteleros (incluyendo horarios extendidos y nocturnos).
  • Evaluar las prestaciones y remuneraciones laborales con una perspectiva de pobreza multidimensional, asegurando que los padres y madres de familia puedan asegurar el acceso integral de sus hijos e hijas a sus derechos (salud, alimentación, saneamiento, educación, vivienda, etc.).
  • Establecer políticas claras para adaptar las condiciones laborales de mujeres embarazadas, permitiendo que pueden cuidarse durante este periodo, y las de madres en periodo de lactancia, incluyendo la instalación de lactarios en el lugar de trabajo, para que puedan seguir con la lactancia exclusiva como mínimo hasta los seis meses de nacido de sus hijos o hijas.

Las empresas de hotelería que apoyan el desarrollo de su comunidad obtienen beneficios importantes. Por ejemplo, a través de buenas prácticas de integración y desarrollo familiar, cultivan la lealtad y compromiso de sus colaboradores, lo que se refleja en una mayor identificación con la empresa, menor rotación de personal y mejor atención al huésped. También es de notar que la participación del sector hotelero para evitar la violencia, el abuso y la explotación contribuye a crear un ambiente de respeto y seguridad que eleva la atractividad de los destinos turísticos.

Cada vez más empresas en todo el mundo demuestran que incluir el desarrollo de la comunidad, y en particular de los niños, niñas y adolescentes, como parte de sus estrategias empresariales, tiene efectos positivos en su sustentabilidad empresarial, aceptación social, capacidad de atraer talento de calidad y su rentabilidad en general. Para apoyar en este sentido, UNICEF ofrece el informe “La niñez y la industria hotelera en México”, así como acciones de seguimiento que realizará a lo largo del 2018, para que el sector hotelero sea un ejemplo en el respeto y la promoción de los derechos de la infancia frente a todo sector empresarial.  El informe lo puede encontrar en:

*Oficial Nacional de Derechos del niño y empresas en UNICEF México.

 

Contacto:

Twitter: @RomSibille

Página web: unicef.org.mx

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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