Por Ramón Barrón*

A veces, vale la pena recapitular en cómo la tecnología ya está en nuestro día a día para facilitar tareas tan ordinarias como cambiar de celular: tener nuestros contactos y otra información respaldados en una tecnología como la nube disminuye el tiempo para configurar nuestro nuevo dispositivo y el riesgo de perder información.

Sin embargo, la nube es más que un espacio de almacenamiento: para las empresas es en sí la base de la digitalización y la innovación en las organizaciones y puede convertirse en un poderoso aliado del negocio en nuestro país, pero, para poder llegar a ese punto, las empresas –sin importar su tamaño- deberán pasar por toda una travesía cuyo primer paso es el autoanálisis para responder a la pregunta principal: ¿por qué cambiarse a la nube? 

Imaginemos que debemos mudarnos de casa. Las razones de nuestro por qué mudarnos pueden ser la cercanía con el trabajo, mayor espacio, entre otros, que nos conducen a determinar y medir factores como presupuesto, ubicación, con qué contamos y hacia dónde queremos ir.

En nuestro negocio, esta mudanza de casa representa a nuestras plataformas tecnológicas, que pueden ser un riesgo o un obstáculo al no ser tan adaptables y flexibles para responder al modelo de negocio, que ahora cambia a velocidades sin precedentes. 

Frente a este escenario, la razón principal para considerar una “mudanza” es principalmente una: el costo. La migración a la nube, bien implementada y administrada puede ofrecer ahorros en operación y mantenimiento, así como mejoras en la flexibilidad y eficiencia a la infraestructura, mejor y mayor capacidad de implementación de aplicaciones y todo a solo la distancia de una conexión a internet, pero estos beneficios son solo la punta del iceberg.

Con base en nuestra experiencia, el autoanálisis de las empresas sobre sus necesidades del negocio son detonantes definitivos para estos beneficios: 

  • Agilidad: La nube nos permite reaccionar a cambios de infraestructura en tiempos muy cortos para enfrentar cambios en requerimientos del cliente, del negocio, de normatividad e incluso de aumentar o disminuir capacidades.
  •  Eficiencia: Contar con servicios y apps prefabricadas y prácticamente listas para “conectarse”, usando la oferta de algunos proveedores, reduce los tiempos de implementación, de mantenimiento, lo que abre paso a la adopción de nuevas tecnologías con inteligencia artificial incluida, entre otras, abriendo la puerta para la digitalización de la empresa. Esto significa, una empresa completamente adaptable y altamente proactiva.
  • Flexibilidad: Existen distintos modelos de implementación de La nube, publica, privada e incluso híbridas, siempre con la opción de conectarse a infraestructura in situ, para obtener el mejor modelo que mejor se adapte a la realidad de nuestro negocio, además de pagar solo por lo que se usa, existe la posibilidad de optimizar el uso de servicios con base en una medición real del consumo de los mismos.

En México, hablamos por primera vez de la nube hace más de 10 años y actualmente, varias organizaciones ya han sido testigo de estos beneficios y retos relacionados con distintos niveles de madurez de esta tecnología, aunque es de notar que aún falta camino por explorar en términos de la infraestructura tecnológica disponible para permitir conexiones a internet estables y con suficiente capacidad. Al respecto, cabe mencionar que ya existen importantes avances en ciudades como CDMX, Monterrey, Guadalajara, Querétaro y León, por mencionar algunos territorios, para habilitar conexiones más sólidas que permitan explotar al máximo el potencial de la nube.

Este autoanálisis y el fortalecimiento progresivo de la infraestructura mexicana son los primeros pasos de la ruta hacia la digitalización del negocio, que es la clave para responder a un panorama que cuestiona incluso la validez del modelo del negocio en sí.

Contacto:

LinkedIn: Ramon Barron

*El autor es Socio Líder de Cloud en Consultoría, Deloitte México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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