LONDRES, Inglaterra. El Instituto de Ingeniería y Tecnología, Savoy Place (IET, por sus siglas en inglés), es un edificio ubicado en Londres a la orilla del Río Támesis. El edificio data del siglo XIII y hoy sirve de escaparate de algunas de las grandes aportaciones que ingenieros destacados han hecho y que han cambiado al mundo.

En el hueco de la escalinata del recinto, a modo de cortina, hay una serie de fotografías que rinden homenaje, por ejemplo, a Michael Faraday, padre de la Electricidad; George Westinghouse, quien descubrió el potencial de la Corriente Alterna; y la científica Hertha Ayron, quien fue la primera mujer miembro del Instituto de Ingenieros Eléctricos en 1899, esto por sus estudios del arco eléctrico y de la formación de dunas; entre otros.

A más de 100 años de distancia, la empresa Schneider Electric, en aquel recinto presentó su Innovation Summit Londres 2017 para discutir sobre cómo lograr mayor eficiencia energética, y al mismo tiempo satisfacer la creciente demanda de electricidad. En este sentido, el reto no es menor, porque se estima que el consumo de energía para los siguientes 40 años crecerá 1.5 veces más y se tienen que reducir las emisiones de CO2 a la mitad. Además, este escenario requiere ser tres veces más eficientes con el uso de energía, cualquiera que esta sea.

Para lograr este nivel de eficiencia, de acuerdo con Mike Hughes, presidente de la zona de Reino Unido e Irlanda de Schneider Electric, existen cuatro claves para llegar al objetivo: el Internet de las cosas (IoT); la convergencia de la Tecnología Operacional; Tecnologías de la Información (TI) y la descentralización de la red impulsada por energías renovables. Ahora, con estas innovaciones ya en acción, el objetivo, explicó Hughes durante el evento, es cómo utilizarlas en los mercados que consumen 70% de la energía del mundo: industria, infraestructura, edificios, centros de datos, y el mercado residencial.

Desde hace varios años Schneider inició un proceso de transformación al que llamó EcoStruxure, para conectar todos sus sistemas a la red con el objetivo de conocer los niveles de eficiencia energética. Esta transformación ha significado para la empresa convertirse, además, en una especie de desarrolladores de sistemas. El trabajo no ha sido en solitario, tienen decenas de socios que los han apoyado, como Flex, Dupont, ARM y Dell, entre otros. Otra de las apuestas ha sido destinar 5% de los ingresos de la empresa a Desarrollo e Investigación (R&D, por sus siglas en inglés).

Gracias a la conectividad y a la cantidad de datos que han logrado recopilar, hoy son capaces de diseñar y predecir niveles de eficiencia energética que una planta que fabrique determinado producto, pueda requerir. Todo esto antes de si quiera iniciar la construcción de la misma, explicó Leonid Mukhamedov, EVP de Operaciones en Europa de Schneider Electric.

Otro ejemplo claro del avance de esta compañía es el desarrollo del edificio corporativo de Deloitte, The Edge, que se encuentra en Ámsterdam. Este edificio es el más sustentable del mundo e incluso genera más energía de la que consume. Tiene soluciones de energía y gestión de instalaciones integradas, un sistema de distribución eléctrica, infraestructura IT, dispositivos de control y el software Power Monitoring Expert.

La red central IP es la solución SmartStruxure para el sistema de gestión de edificios que permite el acceso en tiempo real a los datos críticos del edificio, de acuerdo con información de Schneider. Este es uno de los proyectos, quizá, que mejor ejemplifica la utilidad de digitalizar los datos. Así, con este tipo de sistemas se tiene mayor información a la mano, se puede conocer mejor el desempeño, se toman mejores decisiones, y se logra mayor eficiencia.

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La gran transformación digital ha hecho que Schneider pise el acelerador y se convierta también en desarrollador de software. Hoy, la empresa genera, en conjunto con sus partners,  más de 5,000 Aplicaciones (Apps) por día, a través de ArchestrA Workflow Software. Esta plataforma permite a clientes, distribuidores de negocio, e integradores, entre otros, adquirir estas soluciones.

Los retos que encara la empresa, explica Leonid, principalmente son la velocidad de cambio de las tecnologías y la seguridad de los datos recopilados. Sobretodo este último es de particular preocupación para los clientes, agrega.

En términos de capital humano, dice Mike, ellos presentan la misma necesidad de talento especializado al igual que otras empresas. Al respecto, comenta, tienen programas intensivos con universidades para generar el talento que requieren, y dentro de la compañía apoyan programas para el desarrollo profesional de sus colaboradores. Sus programas de inclusión también han rendido frutos en este sentido.

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Para tener un escenario más amplio de lo que las empresas en UK perciben sobre la sustentabilidad, Schneider llevó a cabo una serie de entrevistas a casi 600 líderes empresariales. Todos los resultados se publicarán a partir del 14 de septiembre, pero uno de los más reveladores es que 87% de los entrevistados todavía se debate entre hacer lo correcto para no dañar el medio ambiente y a las futuras generaciones, y hacer lo correcto para alcanzar los objetivos financieros de la compañía.

El reto no se vislumbra fácil para Schneider, el resto de las empresas, las industrias, para la sociedad, o para el mundo entero. Pero no hay vuelta atrás si se quiere garantizar la vida de 2,500 millones de personas más que para el año 2050 habitarán en las ciudades.

 

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