México es una de las 18 economías más importantes del mundo que sufren un importante desajuste de talento, que provoca que muchas vacantes laborales queden sin cubrir. La  razón es la ausencia o escasez en el mercado de los profesionales con las habilidades necesarias. Una paradoja que genera impotencia y frustración, especialmente en los países con mayores índices de desempleo.

 

 

Este desajuste coyuntural es consecuencia de otros estructurales que, de no corregirse, nos llevarán un bucle de que resultará muy difícil salir. El origen de este “gap” es, en gran medida, la aceleración de los avances tecnológicos. Para ser más eficientes y productivas, las empresas no dudan en implementar lo último, el problema es que son muy pocos los que tienen los conocimientos y experiencia necesarios para su manejo. Es más, hay tecnologías disruptivas que, de la noche a la mañana, desplazan otras asentadas en el mercado que sí cuentan con los profesionales calificados.

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En paralelo a las sucesivas y constantes revoluciones técnicas, las instituciones educativas mexicanas –incluidos los responsables gubernamentales- y las empresas han seguido, tradicionalmente, caminos muy distintos. De alguna manera es como si una empresa –en este caso las Universidades- lanzara al mercado, año tras año, productos que el público no demanda, creando un enorme stock invendido. La culpa no es sólo de la Universidad, las empresas tampoco  han sabido transmitir sus necesidades, no han colaborado con aquéllas en la definición de las estrategias capaces de satisfacer sus demandas de talento presentes y futuras. El resultado es que, a día de hoy, las carreras más solicitadas suelen ser las que menos salidas profesionales tienen.

El último factor que contribuye al desajuste de talento es un marco laboral demasiado rígido que dificulta el aprovisionamiento a las empresas de ese talento que necesitan, especialmente cuando éste viene de fuera.

Según el Índice Global de Habilidades 2013, elaborado por Hays en colaboración con  Oxford Economics, México es uno de los países donde existe una mayor carencia de profesionales calificados, especialmente en las industrias más especializadas. Así, los profesionales disponibles no cumplen en totalidad los requisitos y aptitudes que las empresas están buscando. El estudio constata también una diferencia entre los salarios de los profesionales de industrias altamente cualificadas y los profesionales cualificados de otros sectores, que tienen un margen de negociación salarial mucho menor. La cuestión es saber qué podemos hacer las empresas y gobiernos para desarrollar proyectos que faciliten el desarrollo del talento y aseguren la prosperidad.

El estudio señala la necesidad de que los  gobiernos y la industria privada tomen medidas para acabar con la escasez de aptitudes, permitiendo que los mercados laborales cualificados operen de manera más flexible, alineando más estrechamente la política educativa con las necesidades económicas y asegurando que el mayor número de trabajadores cualificados, de todas las generaciones, formen parte del mercado laboral.

El índice califica a los países del 0 a 10, siendo 5 el nivel de equilibrio en el mercado laboral, indicando que las organizaciones no experimentan falta de talento ni problemas para su retención.  En su elaboración se tienen en cuenta factores como presión salarial, desequilibrio en el talento, la calidad del sistema educativo y la flexibilidad del mercado laboral.

 

Índice mexicano

México tiene una puntuación de 5.9, lo que refleja una falta de profesionales cualificados para cubrir los puestos de trabajo.

  • Existe gran dificultad para cubrir los puestos más cualificados, en especial en las industrias más avanzadas, como el sector energético.
  • La presión salarial en profesiones de industrias altamente cualificadas obtiene la máxima calificación, lo que significa que estos profesionales tienen mucho poder de negociación salarial, al ser muy escasos y existir una gran competencia por su talento entre empresas.
  • Calificación por indicador: Flexibilidad de educación (4.8), Participación de mercado laboral (5.8), Flexibilidad de Mercado Laboral (7.4), Desajuste de Talento (5.7), Presión Salarial General (4.7), Presión Salarial en Industrias Altamente Cualificadas (10.0), Presión Salarial en Ocupaciones Altamente Cualificadas (3.4).

Además, el informe señala que no existe una relación clara entre el rendimiento económico de un país y la eficiencia de sus mercados laborales. Así, en el caso de México, las políticas de empleo y educación, independientemente de las condiciones económicas,  son elementos clave para atajar el desajuste de talento. También  confirma que son pocos los países que tienen sistemas educativos que aporten las aptitudes requeridas por los empresarios, si bien, en México, la calidad de la educación es un problema de atención prioritaria. Las instituciones educativas tienen el desafío de lograr que los estudiantes adquieran las habilidades técnicas y personales que les permitan un empleo a largo plazo, para ello es necesario el relacionamiento regular y la colaboración con empresas y el gobierno.

 

 

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