cintillo

En pleno puerto, La Parroquia de Veracruz  ha visto pasar durante casi 40 años a personajes de la vida pública, política e incluso de la realeza. El modelo de franquicia ha permitido consolidar 15 restaurantes a nivel nacional. En 2013, el número de comensales atendidos alcanzó 1.7 millones.

 

 

El tintineo generado por el golpe de las cucharas al contacto con los vasos de cristal es el sonido que más se distingue al atravesar las puertas de La Parroquia de Veracruz. No se ha dado por casualidad, la costumbre se inició cuando los ferrocarrileros tocaban la campana para pedir a los meseros un lechero, la bebida tradicional del lugar. Hoy, esa costumbre se mantiene vigente, tanto que, si los comensales que visitan el lugar no realizan esta acción, el mesero no les terminará de servir su café.

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La historia de La Parroquia se remonta desde hace más de 200 años, pero la historia que aquí se cuenta empezó en la década de los 70. El ‘tin tin tin’ ha rezumbado en las paredes del lugar, ubicado en el puerto jarocho, desde el 1 de abril de 1976 cuando Don Marcelino Fernández Lavid comenzó a servir lecheros y bombas rellenas de nata en las mesas de sus comensales.

A casi 40 años de la apertura, Don Marcelino Fernández Rivero lleva las riendas de un negocio heredado por su padre y que se ha convertido en uno de los puntos de mayor referencia en México para degustar un café.

“La Parroquia está hecha para la gente con el carácter y el ambiente de Veracruz. Aquí encuentran lo que buscan: la tradicional comida veracruzana con un excelente café. Porque eso sí, nos esmeramos por tener el café de la mejor calidad, todo nuestro café es veracruzano. Es un muy buen ambiente en donde se conjugan todas las clases sociales de gente. Aquí puede entrar un presidente de la República y cualquier persona”, cuenta a Forbes México Don Marcelino Fernández Rivero, dueño de La Parroquia de Veracruz.

La historia de la familia Fernández data desde 1926 cuando José Fernández Fernández, tío abuelo de Marcelino hijo, adquirió el Gran Café de La Parroquia ubicado en el centro del puerto jarocho y posteriormente creó la sucursal matriz de la marca La Parroquia de Veracruz en 1976, que es donde actualmente operan.

 

Tin tin tin

Diariamente el lugar atiende por la mañana a 3,500 comensales, durante la comida baja a 1,700 y durante la noche llegan a ocupar las mesas hasta 5,000 personas. Cuando La Parroquia abrió sus puertas, los comensales podían acudir en un horario de 5 de la tarde a 12 de la noche y a partir de 1989 se amplió de 7 de la mañana a media noche.

La combinación entre confianza y familiaridad es uno de los mayores secretos del éxito del lugar. Durante el día se pueden ver a personas vendiendo billetes de lotería, boleros ofreciendo sus servicios, músicos amenizando el ambiente acompañados de bailarines y desde hace 20 años señoras toman la presión a los comensales. “Yo digo que es una puntada tomarse la presión mientras uno está tomando café, pero hay gente que sí lo acostumbra”, detalla Fernández.

Las mesas de la Parroquia han sido testigos de conversaciones de distintos personajes de la vida pública, como los escritores Octavio Paz y Germán Dehesa, el pintor José Luis Cuevas, miembros de la realeza europea, el rey Juan Carlos I de España y el príncipe Eduardo de Inglaterra, del clero el cardenal Norberto Rivera, grandes leyendas de la Época de Oro como el compositor Agustín Lara y la actriz María Félix.

También la actriz Carmen Salinas, cantantes como Yuri, Paquita la del Barrio y Armando Manzanero, asimismo ex presidentes de México como Miguel Alemán, Vicente Fox, Felipe Calderón y el actual mandatario, Enrique Peña Nieto.

 

Crecer con la tradición 

Desde sus comienzos, La Parroquia se ha caracterizado por mantener como pilar fundamental los sabores de Veracruz. En 2003 la iniciativa de ampliar el negocio a través de sucursales y franquicias surgió como una inquietud de Don Marcelino. En 2004 establecieron su primera sucursal en Plaza Américas, Boca del Río, que este mes cumple 10 años de brindar servicio.

Otro de los motivos por los cuales se decidió adoptar el modelo franquiciatario fue la intención de acerca a las personas de todo México con la comida y el café original de Veracruz. En el proceso de crecimiento se trabajó con las personas que nacieron con la marca, a fin de crear un grupo administrativo, contable y de organización que permitiera dar este paso.

“Es un proceso largo, no es un proceso fácil. Mucha gente decía ‘estás loco, es un proceso muy complicado’, pero es muy cierta aquella frase famosa: ‘Si las cosas fueran fáciles, cualquiera las haría’. Y sí, nos costó trabajo, tuvimos algunos tropiezos al principio, pero no cesamos en nuestro empeño”, señala Don Marcelino.

En una primera etapa se ha realizado la consolidación de centro hacia sureste y en un futuro planean abrirse camino hacia el norte y bajío del país. El modelo de franquicia le ha permitido a La Parroquia de Veracruz consolidar 15 puntos de venta a nivel nacional, (nueve franquicias y seis propios), distribuidos en el Estado de México, Distrito Federal y Veracruz. En 2013 el número de comensales atendidos ascendió a 1.7 millones en todas las unidades.

Para 2014 se tiene contemplado abrir cinco puntos más entre los que destacan Oaxaca y Puebla. Xalapa, encabeza la lista de las franquicias donde se registra un mayor consumo, seguida de Coatzacoalcos y en tercer lugar la del Centro Histórico en la Ciudad de México.

En la plaza El Dorado, en Boca del Río, Veracruz, está por inaugurarse una nueva sucursal que dará a los comensales la posibilidad de llegar en su yate o ingresar por el interior del recinto.

 

Lo tradicional y lo nuevo

En los establecimientos se ha mantenido la esencia original de la matriz. Son espacios renovados y acondicionados con áreas para niños, pero que al mismo tiempo guardan lo tradicional de las máquinas de café y fotografías en las paredes.

Además de los lugares, La Parroquia de Veracruz cuenta con la Comercializadora Fernández Rivero. Esta empresa se creó en 2002 con el propósito inicial de cubrir la creciente demanda mensual del café en la sucursal matriz equivalente a media tonelada.

Actualmente, el café manufacturado por la Comercializadora se distribuye en todo el territorio nacional y está disponible en centros comerciales y algunas tiendas de conveniencia. Manejan gamas que van del gourmet, clásico, descafeinado y orgánico en presentaciones de paquete, soluble y recién ingresaron a su línea el café en cápsulas biodegradables.

“Estamos muy conscientes de la calidad de nuestro café. Todo nuestro café es de Huatusco, es un café de altura, es un prima lavado con muy buena aceptación, es una mezcla europea, eso es lo que nos ha caracterizado y es lo que le gusta a la gente”, cuenta el dueño de La Parroquia.

Don Marcelino expresa que una de las mayores satisfacciones que le ha dado estar al frente de este negocio es ver un cliente agradecido. La competencia es otro de los puntos fundamentales para el lugar, pero con el paso de los años el empresario ha aprendido a ponerla de su lado: “la competencia es maravillosa, lo que me preocupa es la incompetencia. Todas las mañanas me levanto y le pido a Dios que le vaya bien a mi competencia, pero que a nosotros un poquitito mejor”.

Como parte del plan de renovación, también se creó un programa de lealtad, que consiste en dar a los clientes un monedero electrónico que se vincula con la aplicación móvil de La Parroquia de Veracruz disponible para iOs y Android. Cuando se junta determinado número de visitas los comensales pueden cambiar sus puntos por una bebida o si reúnen cinco por algún premio.

 

Una historia en cada mesa

La Parroquia de Veracruz es sinónimo de experiencias y tradiciones. Si se pone la debida atención se pueden descubrir las historias que aguardan sus mesas.

“Esto se hace como una familia, viene mucha gente todos los días y si tú estás viendo a una persona todos los días te acercas a la mesa, lo saludas. Les da gusto que uno se acerque a ver cómo lo están atendiendo”, explica Don Marcelino.

Desde hace 25 años diariamente integrantes del Grupo Armonía se reúnen de las 5 de la tarde a las 8 de la noche a conversar y encontrarse en sus soledades, como ellas mismas comentan.

La presidenta de Armonía, Juanita Contreras de Zuñiga expresa que solamente hay una forma en que ella dejaría de venir a La Parroquia de Veracruz: “yo de aquí solamente me voy con los pies adelante. No sé cuánto tiempo pase para que yo haga mi salida, pero de aquí no me muevo, sólo muerta”.

El vínculo que han generado con el paso de los años entre las 30 mujeres que conforman el grupo, (actualmente 28) las ha ayudado a fortalecerse en momentos personales como el fallecimiento de sus esposos, amigos o personas cercanas a ellas.

“Cuando estuve casada pasaba las tardes con mi esposo en este lugar, pero hace tres años que falleció me sentía muy triste y fue gracias a Juanita que conocí el grupo y me hizo parte de él. Por eso yo creo que La Parroquia es el lugar donde las tristezas se olvidan”, cuenta Morayma Rovirosa de Ortíz.

El servicio que el establecimiento ofrece a los comensales ha hecho que éstos se sientan como en su segunda casa. “El trato de Don Marcelino nos hace sentir queridas, más cuando nos festejan el día de la tercera edad regalándonos un lechero”, dice Anadela Fernández Farraros.

 

Cocinar el camino al éxito

Con el nacimiento de La Parroquia de Veracruz no sólo comenzó la historia del lugar, también la de las personas que trabajan en ella. José Enrique Martínez Martínez, tiene 87 años y ha fungido como gerente del lugar desde 1987, pero ha permanecido con la familia Fernández desde hace más de 65 años.  “Aquí se vive, se goza. Ya no puedo vivir sin trabajar, en mi casa me aburro, tengo que venir aquí”, señala.

El principal reto al que se han enfrentado La Parroquia de Veracruz es a la institucionalización de la empresa, ya que al ser un negocio familiar, toda la autoridad y el manejo recaía en una sola persona, sin embargo cocinar el camino al éxito ha requerido de un ingrediente extra: “el éxito no es un destino, el éxito es un camino. Pero para mí hay algo mucho muy importante: el respeto. El éxito es difícil que yo pueda decir que lo tenga, el éxito es un calificativo que nos tiene que dar la propia gente. Esto no es un trabajo de una sola persona, es un trabajo de equipo. Hay fallas como en cualquier lado, pero hasta en Disneylandia hay fallas”.

El siguiente paso es seguir creciendo en el mercado nacional y siempre procurando llevar un pedazo del puerto jarocho a cada lugar en donde La Parroquia de Veracruz abra sus puertas. Don Marcelino seguirá buscando satisfacer a todos sus comensales, al tiempo en que buscará insertar un lugar de tradición en la nueva era. “Es muy agradable ser importante, pero es más importante ser agradable. Creo que eso es lo que espera la gente de uno”.

 

www.laparroquiadeveracruz.com

 

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