Por Maribel Quiroga y Manuel Cedillo*

El miércoles pasado, tras la victoria de Donald Trump sobre Hillary Clinton, me desperté con una sensación de abatimiento total (lo que el diccionario describe como el estado de la persona que ha perdido la fuerza física o moral, la energía o el ánimo) y así es exacto como yo me siento, como nos sentimos los mexicanos, como se siente también la mitad de la población estadounidense.

Y más allá de lo que suceda en los próximos meses y en los 100 primeros días de gobierno del hoy presidente electo de Estados Unidos (solo escribirlo me resulta desagradable), de lo que debemos estar atentos de ahora en adelante es del trato que reciban las minorías en suelo estadounidense (latinos, musulmanes, afroamericanos) y de las decisiones que se tomen con respecto al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Sobre este último tema quiero hablar hoy.

El domingo pasado, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) en nuestro país, señaló que actualmente la “lógica de la producción globalizada va mucho más allá de sólo tener efectos en regiones o sectores en un país, ya que hay una tendencia de eficiencia y economía en las cadenas de valor que al final se traducen en bienestar general”. Esto nos indica que modificar o salir del tratado de libre comercio no será sencillo.

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Hay que tener en consideración también que una cosa es lo que el señor Trump ha declarado como candidato y otra muy distinta lo que efectivamente pueda hacer como presidente, pues existen diversos factores reales que imponen límites a los deseos o propuestas de un dirigente de Estado, aun contando con el apoyo de la mayoría en el Congreso.

Todavía es muy pronto para saber si efectivamente se revisará o no el TLCAN, y de ser así, aún no se sabe a qué productos en específico y qué tasas de arancel se moverán, por lo que no sabemos qué impacto pudiera tener esto. Lo que sí sabemos es lo siguiente:

  1. En 2015, el valor de las exportaciones totales de México fue de 381 mil millones de dólares.
  2. Estados Unidos representa el 81% de las exportaciones con un valor de 309 mil millones de dólares en 2015.
  3. Entre 1995 y 2015, las exportaciones hacia Estados Unidos crecieron a una tasa anual de 8%, al pasar de 66 mil millones de dólares en 1995 a 309 mil millones de dólares en 2015.
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Vale la pena hacer énfasis en dos sectores que han hecho crecer la economía mexicana durante los últimos años: el automotriz y, por supuesto, el cervecero.

En 2015, la producción de automóviles fue de 3.4 millones de unidades y la exportación total de representó el 81% de la producción con 2.76 millones de unidades. En este mismo año, se destinaron a Estados Unidos el 72.2% de la exportación total de automóviles con 1 millón 993 mil 162 unidades (lo cual representa un crecimiento en las exportaciones de 6.3%, respecto a 2014).

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Sobre la industria cervecera vale la pena mencionar que entre enero y agosto de este año (2016), las exportaciones del sector cervecero fueron de 22 millones de hectolitros, lo que representa un crecimiento de 12.8%, respecto al mismo periodo de 2015, cuando la exportación fue de 19.5 millones de hectolitros.

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En este mismo periodo (enero a agosto del 2016) se exportaron a Estados Unidos 17.98 millones de hectolitros, lo que representa 82% de las exportaciones totales.

Definitivamente los dos sectores que han tenido un impacto positivo en la economía de nuestro país en los últimos años, el automotriz y el cervecero, exportan un gran porcentaje de sus productos a Estados Unidos. Pero si esto sucede no es sólo por un tema logístico y de cercanía, lo es también por la gran calidad tanto de autos como de cerveza que hacemos.

Estados Unidos tiene una dependencia económica, comercial y productiva con México al igual que México la tiene con nuestro vecino país del norte. Esto ni siquiera alguien tan testarudo como Trump lo puede obviar.

Hay que estar atentos en las decisiones que estarán por venir en las próximas semanas, pero hay que seguir trabajando, no hay que dejarse llevar por el desaliento y sobretodo, y como bien lo señaló también el CEESP: “hay que poner mayor énfasis en las cuestiones relativas al Estado de derecho, combate a la corrupción e impunidad y responsabilidad fiscal”.

He ahí nuestra principal tarea y una agenda que, es importante decirlo, lleva pendiente durante varios años.

Hasta el próximo martes…

*Manuel Cedillo es gerente de Estudios Económicos y de Políticas Públicas de Cerveceros de México.

 

Contacto:

Twitter: @maribelquirogaf / @CervecerosdeMex

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Página web: Cerveceros de México

 

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