La semana pasada, exactamente el 27 de diciembre, murió la actriz Carrie Fisher (1956-2016) a la edad de 60 años, 5 días después de que sufriera un infarto masivo mientras se encontraba en un vuelo que la trasladaba de Londres a Los Ángeles. Al día siguiente, 28 de diciembre de 2016, su madre, la también actriz Debbie Reynolds, falleció de un accidente cerebrovascular fulminante.

Carrie Fisher fue actriz, escritora y guionista, pero conocida principalmente por interpretar a la Princesa Leia Organa en la saga de Star Wars. Y de este personaje es que quiero hablar el día de hoy. Del impacto que tuvo en mi niñez y estoy segura que en la niñez de toda una generación.

Mi afición a Star Wars comenzó desde muy pequeña cuando mi papá nos llevó a mis hermanos y a mí a ver el Retorno del Jedi (Episodio VI) en 1983 en el cine Polanco. No había sitio ya en las butacas y como se usaba en el México de mis recuerdos, ver la película sentados en la escalera fue una experiencia única. Después vería innumerables veces los episodios IV y V en la sala de tele en mi casa en formato Beta, por supuesto.

Y como muchas de las niñas que nacimos a finales de los 70s y principios de los 80s, el personaje de la Princesa Leia interpretado por Carrie Fisher, fue emblemático y aspiracional. La Princesa Leia fue un hito de nuestra generación y fue una heroína que supo encarnar cualidades que no se les atribuían de primera mano a las llamadas “princesas”.

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La realidad es que la Princesa Leia Organa siempre estuvo a cargo. A cargo de Luke Skywalker y de Han Solo; fue la niña de los ojos de R2-D2 y la figura de mayor realeza a los ojos de C-3PO. Leia sabía dar órdenes y sabía mandar. Era una estratega militar y sabía cómo usar un arma y un sable de luz. Leia era una eficaz tomadora de decisiones y privilegiaba el trabajo en equipo, fue un personaje que entendió desde siempre que dos es siempre más que la suma de 1 más 1.

Leia supo navegar en el complejo mundo de los sentimientos y las rivalidades de sus amigos. Fue prudente y discreta, pero sobretodo fue valiente y también sarcástica. Nunca la vimos rendirse, nunca la vimos hacerse menos. Todo fue fuerza en ella. Fuerza y carácter. Determinación y persistencia.

La vimos enfrentar a Darth Vader e incluso sentir compasión por su maldad, su dolor y su soledad. La vimos encadenada a Jabba el Hutt en uno de los atuendos más sensuales que existieron en esa época y vestida así la vimos ahorcar y asesinar al mismo Jabba que en lo personal siempre me ha causado una repulsión terrible.

Y ese mítico y espacial personaje que cobró vida gracias a Carrie Fisher, me acompañará por siempre como la referencia épica, espacial, mística y fantástica de una mujer valiente y llena de recursos.

 

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