Si eres de los afortunados que tienes trabajo en este país, te invito a ser productivo y a que no vayas a la oficina o a la fábrica a hacer como que trabajas.

 

 

Cuando un economista o una publicación habla de productividad, acaban dando cifras y estadísticas para explicar que los mexicanos estamos en el sótano de la productividad en comparación los países desarrollados. Dan cifras y muestran gráficas que la mayoría de las personas no entendemos.

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Por eso, hoy hablaremos del concepto de productividad de una manera sencilla para que todos los que no somos expertos en economía entendamos la enorme influencia que tiene la productividad en el crecimiento de las economías, y también para que empecemos a preocuparnos por mejorar la productividad de nuestros negocios.

Por supuesto, veremos algunas cifras, pero serán al final y sólo para decirles lo mismo que nos dicen los expertos: que los mexicanos no somos productivos a pesar de trabajar, en promedio, 500 horas más al año que los ciudadanos de los 34 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Así es, como lo leíste, los mexicanos trabajamos muchas más horas que los habitantes de los llamados países desarrollados y ganamos en promedio tres veces menos. Mientras ellos trabajan, en promedio, 1,776 horas al año, nosotros trabajamos alrededor de 2,250 horas. Se supone que deberíamos ganar más. ¿No crees?

El secreto está en la productividad. Entre mayor sea la productividad de un país, sus habitantes tendrán la posibilidad de ganar más y trabajar menos.

Ahora bien, ¿qué es la productividad? De acuerdo con una de las definiciones de la Real Academia de la Lengua Española, productividad significa “relación entre lo producido y los medios empleados”. Te lo explico: quiere decir que entre menos tiempo y recursos utilices para producir un artículo o realizar alguna actividad, la productividad es mayor; pero si ocupas más tiempo y recursos para producir o hacer la misma actividad, entonces la productividad es menor.

En pocas palabras, productividad es “hacer las cosas bien y a la primera”. Cuántas veces vemos a trabajadores que utilizan una jornada de 8 horas para una actividad que les puede llevar una, dos o tres horas. Cuántas veces hemos visto a un jefe ordenar que los empleados repitan una tarea porque la hicieron mal, a pesar de conocer las indicaciones a la perfección. Cuántas veces hemos visto que los trámites burocráticos son lentos porque algunos servidores públicos van a la oficina a platicar y a hacer relaciones sociales, y en algunos casos sólo se aparecen en la quincena a cobrar. Eso es ser poco productivos.

Hace algunos años, un coreano que llegó sin nada a trabajar a México me dijo: “Los mexicanos están pobres porque quieren” y su problema es que “desperdician el tiempo productivo sin sentido”. En la conversación también mencionó que se trata de una cuestión de mentalidad y que tal vez tendríamos que trabajar unas dos o tres generaciones para cambiarla. La verdad me dio mucha pena, pero esa es la realidad.

Volviendo al asunto de la productividad, mencionaba arriba que entre más alta sea ésta, las personas podrían trabajar menos y ganar más. No por nada el crecimiento de la productividad es el indicador más importante de las economías. Es decir, si la productividad baja, la economía también baja, si la productividad sube la economía sube. La alta productividad o la baja productividad se reflejan positiva o negativamente en los ingresos reales, la competitividad, la inflación, las tasas de interés, las ganancias de las empresas y los precios de las acciones en la bolsa. Si empezamos a ser productivos, nuestro nivel de bienestar subirá al mismo ritmo, pero si seguimos siento poco productivos, seguiremos igual de amolados.

Por ejemplo, la productividad en Estados Unidos creció 34.9% ente 1991 y 2009, esto permitió que un estadounidense promedio incrementara su ingreso en 12.500 pesos más al mes durante esos años. En México, la productividad creció en el mismo periodo 2.1%, lo que permitió que los mexicanos incrementaran sus ingresos sólo en 2.500 pesos al mes en el mismo tiempo.

Otros países que también incrementaron su productividad notablemente entre 1991 y 2009 fueron Corea del Sur (82.2%), Irlanda (64.2%), Portugal (34.1%), Japón (31.7%), Alemania (27.3%), Francia (24.4%) y España (22.6%). Como ves, México está muy lejos de la productividad de esos países con su 2.1%. Qué triste.

Así que si eres de los afortunados que tienes trabajo en este país, te invito a ser productivo y a que no vayas a la oficina o a la fábrica a hacer como que trabajas.

De la misma forma, invito a los dueños empresas y negocios a profundizar en este tema y a implementar programas e incentivos para hacer más productivos a sus empleados. Por ejemplo, reduciendo jornadas laborales, siempre y cuando la productividad aumente notoriamente, como lo hacen algunos países del norte de Europa. O tal vez entregando incentivos que realmente eleven la calidad de vida de los empleados más productivos, para que la productividad sea vista como un beneficio y no como una obligación.

Indudablemente el incremento de la productividad se verá reflejado en nuestro bienestar, por ello, la tarea de todos los mexicanos es empezar a hacer nuestro trabajo “bien y a la primera”.

 

 

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