Por: Alberto Vázquez*

La pandemia de Covid-19 ha tenido un impacto considerable en el sector inmobiliario, principalmente a raíz del cierre de actividades no esenciales en los sectores comercial, construcción y hotelero. Igualmente, otros segmentos que han resentido la caída de la actividad económica son el de las oficinas corporativas -incluyendo espacios de coworking– así como el de vivienda.

En particular, el sector hotelero ha sido de los más afectados por la pandemia de Covid-19 debido a la caída en la industria del turismo. Durante la jornada de distanciamiento, por ejemplo, se reportaron ocupaciones inferiores a 10% y, con la reapertura de la actividad económica, se esperan ocupaciones de entre 30% y 50%, dependiendo del semáforo epidemiológico, debido a la baja en general de la economía y mayores niveles de desempleo e ingreso, tanto en México como en Estados Unidos, país del cual proviene la mayor cantidad de turistas internacionales a nuestro país.

Por otro lado, el segmento de oficinas corporativas ya mostraba signos de desaceleración al cierre de 2019. Si bien los espacios de coworking han mostrado un crecimiento significativo, particularmente en los últimos tres años, la construcción de oficinas en general tuvo un aumento en su tasa de desocupación, la cual alcanzó 13.7% al cierre de 2019.[1] Asimismo, se estima una disminución en la absorción de espacios comerciales de 44% durante 2020.

El sector de la construcción también ha presentado una caída. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)[2] a febrero de 2020, el producto interno bruto (PIB) de la industria de la construcción hiló 13 meses de caídas continuas a cifras desestacionalizadas, cayendo 1.4% entre enero y febrero de 2020.

El desarrollo de vivienda, ligado al sector de la construcción, ha presentado igualmente signos de debilidad que se acentúan en los meses más recientes debido al incremento en los niveles de desempleo y sus posibles repercusiones en el ingreso familiar. Algunas acciones que podrían mitigar el impacto económico de Covid-19 en esta industria son los apoyos gubernamentales, principalmente en la vivienda de interés social, así como una disminución en las tasas de interés que conduzcan a un mayor acceso a financiamiento para desarrolladores y adquirentes.

Principales retos del sector inmobiliario

  • Incremento del trabajo a distancia: a raíz de la pandemia de Covid-19 y la implementación de home office, muchas organizaciones se están cuestionando sus inversiones en mayores espacios de oficina a cambio del incremento en las inversiones en tecnología y esquemas más flexibles como el coworking. Esta disrupción en la forma de trabajo también conlleva una disminución a largo plazo en la renta de espacios corporativos de oficinas. De acuerdo con la encuesta KPMG 2020 Global CEO Outlook, 82% de los CEOs encuestados en México está de acuerdo en que reducirá el espacio de sus oficinas a corto plazo, mientras que 88% afirma que seguirá aprovechando la colaboración digital y las herramientas de comunicación en este nuevo entorno de trabajo
  • Incremento en la renta de inmuebles: debido a incertidumbre económica y los niveles de desempleo, es probable que se posponga la adquisición de vivienda, favoreciendo esquemas de renta
  • Incremento del e-commerce: este factor está poniendo a prueba a los retailers tradicionales, impactando a largo plazo los niveles de absorción y ocupación de los centros comerciales
  • Disrupción en las cadenas de suministro: derivado de una mayor demanda en los servicios de entrega, es probable que se impulsen mayores espacios de almacenamiento y distribución con foco en la “última milla” en ubicaciones más cercanas a los consumidores finales, con el objetivo de reducir los tiempos de entrega
  • Aumento en las tasas de desempleo: esto se observará especialmente en el sector comercial y de hotelería

Transformarse para resurgir

El sector inmobiliario, en especial el comercial, de vivienda y hotelería, necesita renfocar sustancialmente su modelo de negocio para alinearlo con las necesidades de un consumidor que cambiará sus hábitos y, mediante esta transformación, ser capaz de resurgir. Sus mayores retos incluyen:

  • Innovar en el modelo de negocio para satisfacer los hábitos cambiantes del consumidor, considerando inversiones significativas en tecnología
  • Reconfigurar las cadenas de suministro para tener mayor agilidad, transparencia y ética
  • Invertir de forma sostenida en infraestructura de colaboración, con la consiguiente adopción de tecnologías (como 5G y realidad virtual), con el fin de reducir los puntos de contacto físico
  • Diferenciarse de la competencia a través de la consideración de temas de sostenibilidad y responsabilidad social
  • Conservar el equilibrio entre la amortización de la deuda mientras se financia la transformación; esto se logrará por medio de la asignación de fondos de rescate para soportar la operación actual en caso de ser necesario
  • En el caso del sector hotelero, es imperativo renfocar sustancialmente el modelo de negocio. De la misma manera, las iniciativas de transformación digital deben estar enfocadas en un retorno de inversión inmediato para mantener la participación de mercado y afrontar los retos de liquidez

Las organizaciones del sector inmobiliario deberán definir una estrategia clara, que se articule con flexibilidad y agilidad, para hacer frente a esta situación sin precedentes y mantener su competitividad. No se trata de un camino sencillo, ya que requiere de un sólido enfoque en resultados, que parta de una estrategia alineada a la nueva normalidad.


[1] Market beat Mexico City Office Q-4 2019, Cushman & Wakefield, 2020.

[2] Banco de Información Económica, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2020.

Contacto:

Alberto Vázquez, Socio Líder de Sector Inmobiliario KPMG en México*

Correo: [email protected]

Visita: www.delineandoestrategias.com

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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