La relación de la calidad con cada entregable tiene que ser la base de cualquier proyecto que busque como objetivo ser exitoso.

 

 

La administración de proyectos nos presenta una forma de llevar a cabo cualquier tipo de proyecto, pero de una manera ordenada y considerando el contexto, las restricciones, las personas involucradas y las consideraciones externas, etcétera. Pero existe una base en la que debemos de poner una gran atención: el entregable y su relación con la calidad.

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El primer objetivo al momento de planear un proyecto es el análisis en detalle de lo que será el alcance, donde se incluye una definición perfecta del producto o servicio que el proyecto va a entregar. Debemos recordar que un proyecto es una serie de actividades que se llevan a cabo durante un tiempo determinado, para lograr la entrega de un producto o un servicio único.

La definición de los requerimientos solicitados y el grupo de entregables que conformarán el producto o servicio es la base para después poder tener una buena estimación en tiempo y costo, donde también veremos reflejado los riesgos, la calidad, las adquisiciones, el recurso humano, etcétera. La definición inicial de requerimientos y calidad debe de ser muy clara desde el principio para que los resultados sean los esperados, y hablamos de producto y de proyecto.

La relación entre el entregable y la calidad es de suma importancia por una sencilla razón: que el cliente nos reciba o rechace el producto depende de si se logró cumplir con la calidad solicitada; entonces, si nosotros no ponemos en claro esta relación, el resultado del proyecto no cumplirá con los objetivos para los que fue creado.

La calidad es el grado en que un conjunto de características inherentes cumple con los requisitos. La calidad está ligada al cumplimiento de ciertas condiciones. Se dice que la calidad es buena o mala (grado) si una serie de elementos o rasgos diferenciadores (características) propios (inherentes) de un producto o servicio cumplen o no con ciertas condiciones preestablecidas (requisitos) por el Cliente.

Por lo tanto, si la calidad la define el Cliente, está vinculada a su rentabilidad, costo y mercado, es un arma estratégica de competencia, es parte integral de los procesos de planeación estratégica, y requiere un compromiso en todos los niveles de la organización. Las necesidades son implícitas o establecidas (explícitas), y ambas deben formar parte del conjunto de características del producto o servicio requerido por el Cliente.

Es por esto que la relación de la calidad con cada entregable tiene que ser la base de cualquier proyecto que busque como objetivo ser exitoso, cumpliendo con dos partes esenciales:

  • Proyecto bien administrado que es entregado a tiempo y en el costo planeado.
  • Producto o Servicio que es entregado con la calidad solicitada por el cliente.

Si no llevamos a cabo un buen análisis de requerimientos, involucrando a las personas adecuadas; si no identificamos y detallamos los entregables, y además no evaluamos el nivel de calidad de estos entregables, vamos a tener un Proyecto que desde su nacimiento será un proyecto sin las bases bien cimentadas y sus estimaciones tendrán un alto grado de incertidumbre.

Es muy importante que pongamos mucha atención a la parte de alcance de los proyectos, porque en esto se basarán todos los planes restantes, y sobre todo que tengamos en claro que cada entregable tiene una relación directa con la calidad.

 

 

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