Lo más valioso que tiene cualquier compañía es su nombre. Invertir en la creación de su reputación puede generar grandes beneficios.

 

Gow Services es una de las compañías más importantes de desarrollo de ingeniería en México. Su trabajo es muy especializado y se enfoca en la construcción de plataformas petroleras marítimas y en la realización de complejos de ingeniería. Ya tiene sus años en el negocio y va en constante crecimiento. Sin embargo, al no producir bienes de consumo, el producto de su trabajo es desconocido para el público en general. Es por ello que tiene dudas si deben o no participar en redes sociales como empresa.

La respuesta más fácil es no. Al no producir bienes o servicios que la gente común y corriente puede comprar o contratar, podría parecer que su presencia en los social media es un tanto ociosa. Y es que, a menos que usted quisiera construir una plataforma petrolera o una refinería, ¿para qué darle like o follow a sus perfiles en redes sociales? Viéndolo así, ¿cómo podrían interactuar con su público?, ¿cómo generarían contenidos? ¿cómo medirían su engagement? Vamos, ¿podrían siquiera tener una base de seguidores?

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Hasta aquí la respuesta parece obvia. Si usted no tiene una empresa que fabrica bienes de consumo, entonces no se meta en las redes sociales, dirían los community managers. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Si lo pensamos con más detenimiento, ni todos los productos de consumo deberían estar en las redes sociales (pienso en el Facebook del papel de baño, por ejemplo), ni la red es exclusiva de los consumidores. En este sentido estamos limitando las posibilidades de los social media a un mero escaparate donde podemos exhibir los beneficios de la compañía para la que trabajamos.

Y es que desde que las redes hicieron boom, tal parece que lo único que desean los expertos de Internet es sacar provecho inmediato de su interacción social, ya sea a través de brandear sus contenidos, de crear ingeniosos programas de CRM, de orientar sus entradas al consumo o, hasta en los casos más burdos, confundir a Internet con una especie de pantalla de televisión en la que pueden pautar gratuitamente.

Todos los que estamos aquí estamos imaginando la manera en que se plantean las reglas del juego de la interacción social virtual, nos olvidamos que los medios sociales digitales tienen como principal fin eso: el permitir que personas utilicen las plataformas tecnológicas para compartir o discutir gustos, afinidades y formas de pensar. Antes que consumidores, los usuarios de las redes sociales son individuos.

Las redes sociales tienen su propia lógica, funcionan bajo una especie de meritocracia en el que la comunidad reconoce a sus miembros a través de lo que ellos puedan aportar a los demás. Ya sea información, ayuda o diversión, siempre debe ofrecerse algo a los usuarios para que nos integren a sus círculos. Es un juego complicado en donde se construye la identidad digital, la reputación on line y el reconocimiento de la comunidad.

Si lo vemos así, entonces Gow Services sí tiene una razón de ser dentro de los medios sociales. Porque lo que debería pensar es en construir una marca, tal y como lo haría una institución. Imagine usted la cantidad de información que dicha empresa tiene sobre el mundo petrolero. Compartirla en un blog sería un gran acierto, simplemente porque son protagonistas de una de las actividades económicas más importantes del país. O bien, piense en una cuenta de Instagram donde podamos observar de cerca y con un toque glam y humano a la vez, instalaciones y construcciones en donde nunca podremos estar; imagine usted que ellos hicieran infografías mensuales con los datos tan privilegiados a los que tienen acceso y los compartieran a través de sus perfiles.

¿Qué podría ganar esa compañía? Identidad, reputación y reconocimiento. Construir una interacción basada en el compromiso, en la imagen de la compañía y en la forma en que se compromete con el medio ambiente, es sustentable, es verde y en general cuida al planeta, además de configurarse como una experta en la materia que puede hablar a varios niveles.

Darle valor agregado al nombre, hacer que suene, que los lugares donde va a construir o diseñar sean sinónimo de responsabilidad, empleo, compromiso, sustentabilidad, honestidad y tecnología de punta. A final de cuentas, lo más valioso que tiene cualquier compañía es su nombre. Invertir en la creación de su reputación puede generar grandes beneficios. E invertir en la imagen de manera constante e inteligente, le dará ese valor agregado que toda empresa busca. No todo en las redes significa vender.

 

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