Será una pelea sin tregua. Después de un primer round que la dejó en la lona durante mucho tiempo, ahora la Triple A pretende levantarse y vencer en Estados Unidos. No la tiene fácil. Su rival, la WWE, factura más de 500 mdd al año.

 

Por Iván Pérez

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Do­rian Roldán suplicaba pie­dad mientras permanecía hincado en el cuadrilátero frente a un hombre que superaba los 100 kilos. Nada se pudo evitar. El agresor le propinó un batazo en la rodilla. La arena estaba en éxtasis.

Eso ocurrió en Veracruz, y el hombre del disfraz se llama LA Park, un luchador de la Triple A, la empresa en que Dorian es vicepresidente y uno de los responsables de convertir una compañía familiar en un negocio trasnacional. Aquel día de 2012, sobre el cuadrilátero, Dorian era golpeado por una de “sus” estrellas.

La AAA nació en 1992 y fue creada por An­tonio Peña, quien murió en 2006; después de ser una empresa fami­liar, se convirtió en un “corporativo estructurado”, recuerda Dorian, quien en la entrevista dista mucho de ser ese chico capaz de retar a LA Park en una función ante más de 10,000 espectadores.

La Triple A organiza al menos 800 eventos en vivo al año; tiene más de 70 millones de televidentes y, de acuerdo con la consultora Mxsports, es capaz de facturar en su evento más importante de la temporada (Triplemanía) aproxi­madamente 10 millones de pesos (mdp) en venta de boletos.

Pero el negocio no siempre marchó bien, ya que la AAA dejó de percibir de parte de Televisa ingresos por derechos de televisión, al tiempo que empezó a enfrentar la ruda competencia de la WWE, la compañía de lucha libre más importante del mundo, a través de otras cadenas de televisión. No eran las únicas piedras en su camino: en algún momento, la Triple A pretendió ingresar al país del norte pero su primera experiencia terminó en los tribunales y eso congeló sus planes durante algunos años.

Ahora, toma nuevos bríos y bus­ca un segundo round en Estados Unidos, donde su competencia (WWE) facturó 518 mdd en 2013. ¿Por eso no es conveniente bajar los brazos en Estados Unidos? Efectivamente, pero también porque, según el Centro Selig del Terry College of Business de la Universidad de Georgia, el mercado hispano en aquella na­ción —fan de la lucha libre— tuvo en 2012 un poder adquisitivo de 1,200 mdd.

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Foto: Fernando Luna Arce.

La televisión

Mark Burnett ha sido nominado 112 veces a los premios Emmy, gracias a que es uno de los productores de televisión más exitosos de Estados Unidos. Recien­temente, Forbes lo catalogó como la celebridad número 41 del mundo con ingresos anuales de 86 mdd. Su triunfo más reciente es la miniserie La Biblia, que se convirtió en la más vista de la historia en su tipo con más de 100 millones de televidentes. ¿Qué le puede sorprender? Algo más salvaje: la Triple A.

Bajo su creación nació el concepto Lucha Underground, una serie que se transmite en Estados Unidos en el canal El Rey Network. “A la gente le gusta la combinación de competición con grandes historias”, dice el productor ejecutivo de la serie en el video de promoción.

Pero para llegar a que se trans­mitiera esta serie, Dorian Roldán sabe que tuvieron que pasar años. “Llegamos a Estados Unidos y nuestra primera experiencia fue un fracaso”, recuerda. “No nos asociamos con la gente adecuada y fuimos a los tribunales, no pudi­mos utilizar la marca ni nuestros luchadores podían presentarse allí, pero aprovechamos ese tiempo para volver a prepararnos, a escuchar a personas que nos ayudaran a crear una mejor estrategia”.

El directivo de la empresa mexicana cuenta que al primero que convenció para que el proyecto se volviera a reactivar en Estados Unidos fue a Antonio Cué, quien fuera socio del club de la MLS Chivas usa. “Luego se empezaron a sumar más”. Y así, hace unos me­ses, la empresa emitió un comuni­cado festejando su expansión. Fue una suma de socios: One Three Media de Burnett, FactoryMade Ventures (incubadora de negocios de entretenimiento), el mismo Antonio Cué y ag Studios de Alex García, el grupo de producción más grande de América Latina.

“Nuestra idea es ser el próximo Mortal Kombat o Power Rangers pero latino”, dice Dorian cuando se le cuestiona sobre los objetivos del proyecto en el país vecino. “Quere­mos que se deje ver la lucha libre mexicana como un tipo Nacho Libre. Somos muchísimo más que eso”.

Pero la expansión internacional no sólo contempla la serie Lucha Underground, sino también la re­lación con algunos socios digitales como Amazon y Netflix, donde ya se está estudiando la posibili­dad de vender productos por sus respectivos canales. “Queremos crear un superhéroe latino, que no lo hay. Alguna vez tuvimos al Santo o Blue Demon”, recuerda Dorian. Precisamente, Blue Demon Jr. es uno de los “talentos” de la Triple A, quien está en la serie junto a la luchadora Sexy Star, y sus pares Fénix, Drago y Pentagón Jr.

Por ahora, la idea de expansión se desarrolla en el sur de Estados Unidos. En Los Ángeles se grabó Lucha Underground y también allí se dio a conocer que la AAA se asoció con Starlight Runner Entertainment, empresa que destaca por manejar la publici­dad de las franquicias de Piratas del Caribe, Halo de Microsoft o Transformers. Con ello, que nadie se sorprenda que el día de mañana, además de la serie, venga algo más.

El negocio

Un minuto de sonoros aplausos tuvo lugar cuan­do Dorian terminó de exponer en un foro de deportes celebrado hace pocos meses en la Ciudad de México. El chico, además de ser socio de Grupo PAP (una empresa de producción y postproducción en televisión), es amable, siempre atiende cualquier comentario; pero también pierde la cordura cuando las cámaras de televisión juegan su papel de show. “Cuando murió Antonio Peña [el fun­dador], si Dorian Roldán no hubiera entrado, esta compañía no existiría”, aseguró en un spot grabado previo a uno de los eventos más importantes de la empresa Triplemanía.

En cálculos de Mxsports, la Tri­ple A tiene un impacto económi­co en taquilla superior a los 300 mdp anuales por los 800 eventos que realiza en el año. En México, el negocio sigue siendo una empresa familiar. La presidenta es la madre de Dorian, Marisela, y su padre Joaquín, el director general.

“Lo más difícil fue hacerle ver a la gente al interior que era nece­sario cambiar, emocionalmente fue muy fuerte y desgastante pero lo estamos logrando”, comenta el encargado de los nuevos negocios y proyectos de la compañía. Ahora mismo en México han creado vi­deojuegos como Guerreros del ring que se distribuyó en las consolas Wii, Play Station 3 y Xbox 360; además, hicieron la película Sin lí­mite de tiempo (Alberto Rodríguez, 2010), que tuvo un costo de 30 mdp.

Los ingresos vienen principal­mente de cuatro partes (y en este orden de importancia): los patroci­nios, los promotores, los eventos en vivo y los eventos magnos.

“En el futuro pasaremos a ser no sólo una empresa de eventos en vivo, sino de contenidos”, dice Dorian. Por ahora han cerrado contratos y acuerdos de inter­cambio comercial importantes. Un ejemplo son los firmados con los Hoteles City Express o la marca de celulares NYX Mobile. Además, se han especializado en realizar tam­bién algunas funciones especiales; “como en los hoteles Hard Rock para otro tipo de público, algunas son funciones sólo para mujeres o corporativas como las que hemos hecho para empresas como Elektra donde les creamos su propio perso­naje”, informa Dorian.

Los patrocinadores son de­terminantes para que el negocio en México sea rentable. Los gas­tos para organizar una función, detalla el diario El Economista, pueden superar los 5 mdp; tan sólo en iluminación, la inversión en un evento como Triplemanía (la joya de la compañía) alcanza los 3 mdp y más de 20 toneladas de equipo. Por ello, la Triple A tampoco tiene reparo en invertir más de 300,000 pesos en cada producción televi­siva, “ya que para nuestros so­cios es importante la televisión abierta”. Actualmente, tiene al menos 10 sponsors.

Dorian declara que la solidez de la empresa también se refleja en los salarios que perciben sus estrellas.

Dorian, ¿los luchadores ga­nan entre cinco y 10 mdp al año?

“Poco menos de 10 [mdp], son en general contratos de tres años y cada año se hace una revisión y se analiza el rendimiento; los que apenas empiezan reciben 200,000 pesos, aproximadamente.

Actualmente, la AAA tiene a 92 luchadores y espera reducir a 80 en los próximos años porque la intención “es mejorar el trato con ellos y darles más ga­rantías”. Entre los proyectos a futuro están restaurantes, cafeterías, y en proceso de negociación con Conacul­ta está un área inexplorada: la lucha libre como cultura. “El mexicano ha hecho de este deporte un tema icónico, como la máscara, por lo que queremos llevar también a otro nivel intelectual la lucha, que no sea sólo el tema deportivo o de espectáculo”.

Por cierto, aquel día de 2012 en Ve­racruz, cuando LA Park le dio un par de batazos a Dorian Roldán y la gente lo celebró, había un motivo: minutos antes, el vicepresidente de la Triple A, aprovechando que el robusto luchador estaba en el suelo, le propinó dos o tres patadas y pisotones.

El egresado del ITAM guar­dará esta estampa en su memoria porque ejemplifica su estilo de management. Sí, Dorian se describe a sí mismo como “un empresario, emprendedor y un poco de loco”. Sin duda debe ser así; nadie, sin una buena dosis de locura, puede medirse a golpes con un tipo de más de 100 kilos, pero sobre todo puede ir al mercado de Estados Unidos, donde hay un gigante difícil de vencer (la WWE).

 

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