Esta larga semana fue de manejo de crisis, lo que genera aprendizajes y mensajes muy claros.

 

 

Las semanas que acaban de pasar me recordaron aquella película llamada La semana que vivimos en peligro, días muy significativos para la política nacional, con una serie de hechos que se concatenaron, y quedará para el análisis profundo el entender si fueron hechos aislados o si existió un hilo conductor.

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Aquí la serie de hechos, que inician con el asesinato del diputado federal del PRI Gabriel Gómez Michel; le sigue el Instituto Nacional Electoral (INE), que congela 520 millones de pesos al PRD por el pleito de Carlos Ahumada por un viejo adeudo; posteriormente se da la detención de ocho militares por el caso del ataque en Tlatlaya, Estado de México; siguió con el inicio de la inconformidad en el Instituto Politécnico Nacional (IPN); más tarde, en Iguala, Guerrero, se genera un ataque policiaco en contra estudiantes normalistas de Ayotzinapan, con muertos y desaparecidos; al día siguiente asesinan en Acapulco al secretario general del PAN en el estado, quien, según cuentas las versiones locales, se entrevistaría con el senador perredista Armando Ríos Peters; también en esos días se da la salida de Gustavo Madero como dirigente del PAN. Todo esto en el marco del aniversario número 46 de la marcha del 2 de octubre, y todo esto con un punto final que fue la elección de la nueva dirigencia del PRD.

Ante estos hechos, el gobierno de Peña Nieto tuvo una rápida y acuciosa respuesta que derivó en el procesamiento y juicio de los militares de Tlatlaya; la detención de 22 policías en Iguala; la declaración del presidente que deja en caída libre al gobernador de Guerrero; una primera reunión pública del secretario de Gobernación con los estudiantes del IPN y su desactivación para la no participación en la marcha del 2 de octubre; una marcha conmemorativa de la matanza de estudiantes con un saldo blanco y una escasa participación; la detención del último hermano de la familia de narcos los Beltrán Leyva, cártel que se presupone al que está ligado el alcalde (no localizable) de Iguala, José Luis Abarca, del PRD; una segunda reunión pública del secretario de Gobernación con los estudiantes para solucionar el problema del IPN, que incluyó la renuncia de la directora y del secretario general del IPN; para llegar al domingo con la toma de protesta de Carlos Navarrete en la presidencia del PRD, y el lunes, la Gendarmería Nacional entrando a Iguala. Los demás temas siguen sus investigaciones y ya sabremos después los resultados.

Esta larga semana fue de manejo de crisis, lo que genera aprendizajes y mensajes muy claros, de los que se pueden apuntar los siguientes: uno, este gobierno resuelve las crisis en el momento; dos, hay voluntad del gobierno para querer arreglar las cosas; tres, hay operación política y los sistemas de inteligencia se empiezan a notar; cuatro, si los movimientos son legítimos y puros, la negociación se puede hacer abierta y de manera pública. Lo que esté contaminado, amañado, politizado o simplemente disfrazado de oscuros intereses quedará en otro tipo de manejos, no cabe duda.

Por otra parte, esta situación demuestra que el gobierno federal tiene capacidad de respuesta. El problema es que también demuestra que hay gobernadores que no pueden o no quieren, y como lo dice el presidente Peña Nieto, no podemos tomar las responsabilidades de los gobiernos que fallan; ya bastante tiene con estar llevando a cabo el trabajo que no hacen las policías, además tenerlos que combatir internamente, para además tener que hacer el trabajo de estado que los gobernadores no hacen. Tenemos un gran desbalance en el territorio nacional.

Asimismo, en los próximos días el INE da el banderazo de salida para la elección del 2015, lo que implica que todo lo que se haga de manera política estará asociado a las elecciones, tenga o no que ver con ello. En este proceso están en juego las 500 diputaciones federales, 9 gubernaturas (Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora) y 18 elecciones locales en las que se eligen 903 presidencias municipales y 639 diputaciones locales.

Así que después de una semana en peligro empezamos un largo año de elecciones y los partidos tienen grandes retos: el PRI deberá definir quién va a ser su dirigente, si es que Camacho se va de diputado; el PRD tendrá que definir su nuevo camino interno tratando de no perder su base a manos de Morena, y se ve obligado a crecer sus afiliados con una izquierda más moderna. Por su parte, el PAN deberá llevar a cabo una gran operación cicatriz, después de todos los enfrentamientos que deja Madero.

Dejamos la semana que vivimos en peligro, para entrar de lleno a un largo proceso electoral con nuevas reglas, Instituto Nacional Electoral y consejeros electorales. A ver qué tal nos va. ¿Tú qué opinas?

 

 

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