Kichink es una startup que facilita la apertura de tiendas virtuales a las empresas. Inició operaciones con 300 tiendas y actualmente tiene más de 45,000 en todo el país. 

 

Por Ana Paula Flores 

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Un mundo en el que todas las empresas, sin importar su tamaño o giro, puedan tener una tienda en línea… Ése es el sueño de Kichink, la empresa de comercio electrónico cuyas operaciones formales iniciaron en 2013, fundada por Claudia de Heredia, Jennifer Marquard y Claudio del Conde.

“Claudio se fue a incubar a California y en cuanto regresó empezamos a hacer pruebas de mercado. Jenny fue la que lideró el lanzamiento de producto, o sea, ella fue la que diseñó toda la interfase al principio. Hicimos muchos temas de marketing research. Y justo lanzamos porque una de estas tiendas con las que hicimos marketing research dijo: ‘Yo voy a lanzar toda mi línea primavera-verano en e-commerce y quiero que sea con ustedes, ¿se avientan?’”, cuenta Claudia de Heredia, directora comercial de Kichink, quien asegura que aunque no se sentían completamente seguros, se atrevieron a dar el paso.

La startup, que inició operaciones con 300 tiendas, actualmente tiene más de 45,000 en todo el país. Sus clientes van desde grandes corporativos como Procter&Gamble a pequeños emprendedores que fabrican productos con sus propias manos.

“Nos hace muy felices que la mayoría sean emprendedores mexicanos: independientes, diseñadores, músicos, empresarios…”, explica Claudia de Heredia.

Para dar servicio a clientes con necesidades diferentes, la idea fue diseñar una plataforma self-service, en la cual los clientes se dan servicio a sí mismos. La directora comercial dice: “Nosotros ayudamos a que todo esté en el mismo lugar, pero la plataforma es llave en mano, o sea, cada persona puede usarla de acuerdo con sus necesidades”.

A través de este modelo, la empresa ha crecido 500% tan sólo en el último año y pasó de 10 a casi 100 empleados entre 2013 y 2015.

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Claudia de Heredia. 

Un toque de distinción

Sí, sitios de comercio electrónico existen muchísimos, pero Claudia de Heredia sostiene que Kichink se destaca de todos por la naturaleza de su negocio: “Kichink no tiene un costo upfront, no tienes que hacer una inversión inicial ni pagar un costo mensual. Nuestro modelo de negocio es comisión por transacción: no empiezas a pagar hasta que no empiezas a vender”. El costo por transacción, indica, es de 7.5% el valor del producto.

Además, destaca Claudia, la startup se encarga de todo el proceso de e-commerce: que la tienda esté en la página web del cliente o en su fan page, del procesamiento del pago, de la logística y del servicio al cliente en materia de operación. La directora comercial apunta que para hacer más eficientes los envíos han establecido un partnership con el carrier Fedex e incluso han creado su propia empresa de mensajería denominada BIP.

Kichink también cuenta con un call center para garantizar la correcta operación de las transacciones, el cual, comenta Claudia, ha tenido que crecer aceleradamente debido a la propia dinámica de escalamiento de la startup.

En lo que respecta a seguridad, la empresa se encuentra bien blindada: “Nosotros tenemos todos los certificados SSL, HTTPS… O sea, somos una página 100% segura. No guardamos los datos de tarjeta de crédito, los guarda un tercero, así que no tenemos acceso a ellos. Algo de lo que nos hemos percatado es que comprar en línea es mucho más seguro que ir a ponerle gasolina a tu coche con tarjeta de crédito”.

 

Entre hombres te veas

“Me ha tocado ir a presentar el proyecto a empresas, a vender, y que los dueños de éstas me digan: ‘Bueno, tú hablas muy bonito y está muy bien lo que dices; se ve que eres una chica muy movida, pero quiero hablar con tu jefe’. Yo les digo: ‘No hay jefe, yo soy la directora comercial, yo soy la que toma la última decisión de tu comisión, de tu tienda, de todo’, y ellos me responden: ‘No, yo quiero hablar con un hombre’”, platica Claudia de Heredia.

De acuerdo con la emprendedora, ella también ha sufrido discriminación por parte de inversionistas, quienes han cuestionado su compromiso con Kichink en caso de maternidad. “Sí, todavía tenemos el estigma de no creer que las mujeres pueden estar en lo mismo que los hombres”, expresa.

No obstante, Claudia ha logrado el reto de ser emprendedora, madre, esposa y mujer. ¿Cómo lo hace? “Si estoy trabajando, si estoy en mi casa, intento estar presente en ese momento, aunque sea una hora o 10 minutos… Es difícil manejar todo; creo que de repente nos sentimos Super Woman y, sí, estar balanceando todo es complicado; pero creo que haciéndote de un equipo padre, tanto en tu oficina como en la vida personal, lo puedes balancear bastante bien”.

Lo cierto es que Kichink ha tenido tan buen performance que fue la única mexicana elegida por Google para su Demo Day. Según un comunicado, este concurso buscó startups lideradas por mujeres y relacionadas con el mundo de la tecnología y los negocios en más de 40 países. De entre 500 participantes, sólo 11 fueron seleccionados. “Ser parte de esto es ir a pitchar ante inversionistas la primera semana de diciembre. La capitalización sería recibir inversión extranjera o vincularnos con gente internacional que quiera llevar a Kichink a otro nivel”.

Claudia afirma que este reconocimiento no lo percibe como propio: “La verdad es que es un reconocimiento para toda la empresa. Yo soy sólo una piececita de Kichink, pero Kichink somos todos. A mí me da mucho orgullo porque Claudio, Jenny y yo lo empezamos de la nada y fue un volado: a ver si pega. Al principio todos nos decían que estábamos locos y ahorita este reconocimiento, recordando cómo estábamos hace tres años, es increíble”.

 

Venga la trascendencia

Al preguntar a Claudia si le gustaría que en el futuro sus hijos dirigieran la empresa, ella responde contundente: “Pues ojalá que no. Significaría que Kichink no escaló lo suficiente”. Para ella, lo ideal sería que en los próximos años Kichink fuera adquirida por una empresa que le diera proyección internacional, que entrara a la bolsa o que creciera tanto que los fundadores sólo fueran parte del consejo.

Con base en este propósito, la directora comercial de la startup asegura que aún no están en la posición de disfrutar de sus ganancias: “Si abrimos otros países y seguimos en esta fase de crecimiento exponencial, pues estaríamos a varios años de estar en números negros; si decidimos sólo operar en México, quizá en año y medio podríamos estar operando ya en números negros”. No obstante, Claudia afirma que el próximo año estarán buscando abrir tiendas en otros países.

 

Sin miedo a emprender

Probablemente el temor a fracasar sea el principal freno de muchas personas que desean iniciar su propio negocio. Lo cierto, expresa Claudia, es que el fracaso es una posibilidad que se enfrenta constantemente: “No hay un solo día que me vaya a dormir y diga: ‘Wow, hoy mi día fue perfecto’, todos los días hay algo qué mejorar pero también hay pequeños y grandes fracasos”.

Para Claudia, la discriminación que ha sufrido por ser mujer no es un fracaso: “Creo que fracaso sería salirme llorando y decir: ‘No, ya no voy a trabajar en esto porque soy mujer. Eso es un fracaso: no atreverte a hacer las cosas por rechazo o por miedo”.

Según la directora comercial de Kichink, la mejor forma de emprender es haciéndolo acompañada: “Creo que emprender de por sí es muy solitario y si lo haces individualmente está bien cañón. En cambio, con un grupo de personas está padre y contratar gente afín a ti, que compartan ideas, que compartan vínculos, está increíble. El éxito está en rodearte de la gente adecuada y no emprender solo”.

 

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