Estamos viviendo de forma inconsciente la tercera burbuja de activos en Estados Unidos en menos de 15 años. ¿Más deuda? ¿Más impresión de billetes? ¿Dónde está el límite entre lo racional y lo absurdo?

 

 

Es oficial: el S&P logró hace pocos días hacer historia alcanzar la cuarta alza más importante en la historia del índice. (Más conocido en inglés como Bull Market). La subida comenzada el 2009 necesitaría extenderse sólo otro 40% para pasar a tercer lugar, y dado el alud de dinero provocado por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), aquello es no solamente posible sino probable. Dicho sea de paso, que nunca antes en la historia la bolsa subió tanto, con tan bajo crecimiento económico.

PUBLICIDAD

¿Y por qué no imprimir más dinero? Al fin de cuentas el endeudamiento sideral parece tener a un porcentaje importante de la población mundial relativamente confortable: Si endeudarse sin límite no tiene consecuencia alguna, ¿por qué no hacerlo por más? Es decir, ¿por qué conformarse con imprimir 85 billones de dólares por mes? ¿No sería mejor 170 billones por mes? Con esto la bolsa subiría fácilmente otro 40%, y todos tendríamos más crédito en la tarjeta.

¿Dónde está el límite entre lo racional y lo absurdo? ¿Y quién tiene la bola de cristal? Ben Bernanke no supo anticipar la crisis hipotecaria. Sin ir más lejos, un par de meses antes del quiebre, alabó el sistema. Alan Greenspan daba charlas alegres antes de la burbuja tecnológica. Y no se crean que Janet Yellen va a ver ésta: se trata de economistas de salón, que hoy tienen más poder que Obama mismo. Sí: una insignificante decisión económica hoy tiene mayor peso que un absurdo plan de salud nacional.

Mi mayor temor es que estamos viviendo inconscientes al hecho de que estamos ya claramente en la tercera burbuja de activos en menos de 15 años, y cada una ha causado estragos mayores a la anterior. Y ésta no va ser la excepción. Hoy todo se puede vía deuda, mientras antaño había que ahorrar. Se ha perdido toda noción del verdadero valor intrínseco de las cosas: estamos en un estado de inconsciente colectivo comparable al de una secta hipnotizada que tiene fe ciega en su fundador.

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

El adiós a las ciudades dormitorio
Por

La tragedia en Guerrero confirma que las constructoras, antes de levantar casas, deben habilitar todos los servicios urb...