Es la tiranía de la mayoría. La demostración de que se tiene la fuerza y que ella se utilizará a parir de ahora. 

Eso es lo que ocurrió en el Senado de la República, donde Morena y sus aliados se saltaron todos los procedimientos legislativos, para aprobar una serie de reformas, la mayoría de las cuales, o no eran necesarias, o merecerían una discusión pausada y seria. 

En el Senado había imperado una suerte dique ante las pulsaciones más duras de la 4T. Se trataba de conducir la discusión, de establecer una forma de hacer política distinta a la del avasallamiento. 

El viernes pasado todo esto estalló por los aires, cuando los legisladores de Morena determinaron someterse, ya sin matiz alguno, al Poder Ejecutivo. Pero no hay que equivocarse, no se trata de la comprensible utilidad de las bancadas para quien gobierna, no, es otra cosa, es una suerte de entrega como no se había visto ni en los periodos más álgidos del partido de Estado.

Uno de los rasgos de esta situación, es el anuncio de que la destrucción de las instituciones se profundizará. La suerte del INAI, por ejemplo, parece echada. El primer mandatario exigió que no tengan contemplaciones, que avancen en la cancelación de un órgano autónomo para no construir nada que lo mejore. 

Quien lo dude observe la iniciativa presentada por el senador Alejandro Armenta. Poco conocedor del tema, propuso que fuera la Secretaría de la Función Pública la encarga de asumir las tareas del instituto que protege la transparencia. Eso es imposible, porque todas las dependencias son sujetos obligados y no se pueden vigilar a ellos mismos.  

¿Ya nos sigues en Twitter? Síguenos y recibe la información más destacada

Inclusive para la 4T era demasiado y tuvo que corregir para señalar que mejor sería colocar el tema en la Auditoria Superior de la Federación. Una burla, por supuesto, pero lo van a intentar. 

Excluir a los adversarios nunca es una buena idea, y menos cuando ellos cuentan con una fuerza en las cámaras nada despreciable que, por lo pronto, impide cambios a la Constitución. 

Negarse al diálogo, cerrase a escuchar argumentos ajenos es un camino seguro al despeñadero. 

La salud de las democracias se muestra en el respeto a las minorías, en las posibilidades de que estas puedan revertir el tablero y convertirse en mayoría. Ese es el aliciente primario de los sistemas electorales. 

Es un mal síntoma, una pista de cómo se irán poniendo las cosas. El presidente López Obrador tiene prisa, quiere dejar el entramado legal de la 4T aprobado antes de enero próximo, cuando el proceso electoral ya estará a todo vapor y las urgencias serán de carácter operativo. 

Estamos en una ruta delicada y hasta peligrosa. La podemos nombrar de diversas maneras, pero conviene detenerse ante la evidencia de que se trata de la construcción de algo nuevo, no de una regresión, aunque algo haya de ello, es más bien un paso adelante en el intento de construcción de una hegemonía, distinta a la del viejo PRI.

Suscríbete a Forbes México

Contacto:

Twitter: @jandradej

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

La relevancia de cultivar la autenticidad y sinceridad
Por

La autenticidad es una búsqueda honesta de las personas, de los servicios y de los productos por lo que son.