Así como un libro no es el papel del que está hecho, una biblioteca tampoco es sólo un edificio lleno de papel.

 

 

Las bibliotecas existen desde que se inventaron los libros para hacer accesible a la gente la información que almacena. Las enormes librerías de la antigüedad se han vuelto leyendas por su tamaño: la antigua biblioteca de Alejandría, fundada en el año 300 a.C., llegó a tener en su mejor momento un acervo de entre 900,000 y 1.5 millones de libros.

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Desgraciadamente, las grandes bibliotecas del pasado fueron destruidas por el vandalismo y el escepticismo de la gente debido a que sólo los bibliotecarios y unos cuantos “sabios” tenían acceso a su acervo, pero estaba fuera del alcance del resto de las personas. No extraña que la mayoría de la gente de aquella época viera a los sabios como personas elitistas y eventualmente se volvieran contra ellos.

Dos mil años después aún existen las bibliotecas, y aunque actualmente están abiertas a todos, hoy se enfrentan a otro problema: encontrar financiamiento para mantenerse actualizadas y bien organizadas. Las bibliotecas necesitan de personal que las atienda, mantenimiento de su espacio físico, un flujo constante de libros nuevos y estar ubicadas en lugares y horarios accesibles para sus visitantes.

Por otra parte, las bibliotecas también tienen a Internet como competencia. Actualmente su tamaño es de cerca de 32,000 millones de páginas web, mucho más que el acervo de la biblioteca de Alejandría (la antigua o la nueva) o cualquier otra. A diferencia de las bibliotecas, la web fue diseñada para que el contenido en ella pueda ser libre en todas sus formas: cualquier persona con conexión a Internet puede ver, leer, comentar y producir contenido que otra persona, a su vez, puede leer y enriquecer, en cualquier momento y desde cualquier lugar.

Uno de los mejores ejemplos de esta dinámica es la Wikipedia, un proyecto enciclopédico de edición abierta que cuenta con millones de artículos en decenas de idiomas que está al nivel de la Enciclopedia Británica en exactitud y rigor académico, pero que se actualiza diariamente y es gratuita. La Wikipedia es actualmente el proyecto de recopilación de conocimiento más grande en la historia de la humanidad.

Este cambio en la forma que almacenamos y compartimos información –pasada y futura– comienza a impactar también en cómo usamos los libros para estudiar y educarnos, pero ése es un tema para otro día.

Así como un libro no es el papel del que está hecho, las bibliotecas tampoco son sólo edificios llenos de papel. Internet es posiblemente la última biblioteca en un mundo donde todos estamos conectados y en que el conocimiento comienza a fluir libremente y sin restricciones.

 

 

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