McDonald’s busca acabar con la mala imagen de sus hamburguesas ante las acusaciones de que no son aptas para el consumo humano. Tras un escándalo televisivo,  la firma de alimentos reportó la peor caída de sus ventas en los últimos 10 años. Conoce los esfuerzos para recuperar su posicionamiento en comida rápida. 

 

 

 

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Un video fue suficiente para poner contra las cuerdas la credibilidad de McDonald’s. El chef británico Jamie Oliver presentó ante las cámaras un supuesto proceso en que la carne no apta para consumo humano era tratada con hidróxido de amoniaco para ser utilizada. Este experimento trataba de demostrar los supuestos métodos usados por McDonald´s para producir el insumo más importante de sus hamburguesas. El daño a la empresa estaba hecho.

Las distintas versiones de este vídeo se han diseminado por Internet y hoy se presentan como una prueba fehaciente de la mala calidad en los productos de la cadena de Ronald McDonald.

En agosto pasado, la firma de alimentos reportó la peor caída de sus ventas en los últimos 10 años: en el tercer trimestre de 2014 sus ventas globales se desplomaron 3.3%.

Factores como la mala imagen de la compañía en los países donde opera, así como el complejo entorno económico, le siguen jugando una mala broma a la operación de su negocio.

McDonald’s México sabe que no es la excepción dentro del problema, y  busca cambiar la percepción negativa del consumidor nacional. La campaña ‘Puertas Abiertas’, que inició hace seis años, busca dar a conocer a los clientes la forma en que se elaboran los insumos de la marca estadounidense.

La receta de la empresa es simple. “Nuestros proveedores no sólo cumplen con los estándares de calidad que exige McDonald’s a nivel mundial, sino con las exigencias de los mercados a los que logran exportar sus productos. Estamos trabajando en este programa de calidad, trabajando en nuevos productos e innovado para satisfacer los gustos de nuestro mercado local”, dice Félix Ramírez, director de Comunicación de McDonald’s México.

Por primera vez en su historia en el país, la firma estadounidense abrió sus puertas a Forbes México para conocer le verdad sobre sus productos y la estrategia en la defensa de la Big Mac.

Foto: Julio César Hernández.

Foto: Julio César Hernández.

 

McDonald’s y la fábrica de carne

Hace 20 años, la empresa mexicana American Beef no imaginaba que sus instalaciones en Chihuahua se convertirían en la fábrica de carne para las grandes cadenas internacionales.

En 2009, McDonald’s decidió que la proveeduría de sus restaurantes sería nacional, por lo que American Beef se convirtió en proveedor de McDonald’s.

La empresa mexicana tardó  un año en desarrollar todos los estándares que la empresa certifica a nivel mundial. “Fue un proceso muy rudo cuando interactuamos  con el proveedor y compartieron sus procesos con nosotros”, recuerda Joaquín Bruno Russ González, gerente senior Supply Chainn de McDonald’s México. El hombre encargado de cuidar la calidad de los productos de los más de 400 restaurantes en el país, además de quioscos de postres.

Una de las credenciales más importantes para esta firma es la certificación TIF (Tipo de Inspección Federal), que implica el cumplimiento de normas y procesos desde la manipulación del ganado vivo hasta el sacrificio  y procesamiento de la carne.

La obtención de esta norma implica la inspección ante-mortem y la inspección post-mortem, donde la DGIAAP (Dirección General de Inocuidad Agroalimentaria Acuícola y Pesquera) realiza labores de vigilancia y monitoreo de la incidencia y prevalencia de enfermedades que afectan al ganado, teniendo como obligación el reporte de cualquier lesión en el ganado que pudiera sugerir la presencia de alguna enfermedad exótica.

La planta de American Beef tiene una producción de 160 toneladas por día,  y este año se habilitará una nueva línea que le permitiría a la empresa producir hasta 190 toneladas.

“Somos la segunda empresa más grande en América Latina”, dice Manuel Villa, gerente de la planta de American Beef.

A mediados de este año, el cuartel de las hamburguesas en México implementó una nueva forma de producir la carne para McDonald’s, con el objetivo de que este insumo no sea tocado por ninguna persona hasta el momento en que llegue a los restaurantes de la cadena de hamburguesas.

“Vamos a ayudar a conservar el producto para que sea más jugoso y con cuestiones nutrimentales más altas”, explica Joaquín Russ.

En este sentido, American Beef cuenta con un laboratorio interno de microbiologia,  para que todo el producto terminado sea analizado para determinar la ausencia de patógenos antes de su embarque.

Actualmente, la planta productora de carne exporta a Angola, Senegal y Panamá. Antes de que concluya este año exportarán de la mano de Walmart a Centroamérica. Hoy, entre 5 y 10% de la producción se envía a otros países.

“Estamos buscando generar un negocio que sea lo más justo para la naturaleza, trabajadores y clientes”, asegura Bruno Russ, quien cuenta cada elemento de su estrategia como una receta de cocina.

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El poder de la marca

El 27 de noviembre de 2010 se dio un hecho inusitado que Félix Ramírez no olvida. Ese día, un joven logró, previa autorización de la empresa, casarse en una sucursal de McDonald’s, en Nuevo León. La primera boda que se lleva a cabo en todo el mundo dentro de un restaurante de la cadena de hamburguesas.

Para el director de Comunicación de la firma existe una lección en esta anécdota: la marca conserva poder entre los consumidores.

La última versión del estudio de la firma de investigación Brandirectory colocó a McDonald’s en la posición 23 de las marcas más valiosas del mundo, lo que significó un avance favorable de dos posiciones, en comparación con el año pasado, con un valor de marca calculado en 26,047 millones de dólares (mdd). Una esperanza parece asomarse.

“Hay gente que comparte con nosotros el amor por la marca”, dice Félix.

Por ahora, la empresa se está enfocando en las remodelaciones en México y no tiene un plan de expansión agresivo hasta que se terminen de cocinar la receta de comunicación que hoy intenta tener éxito.

Russ González sonríe confiado en que la estrategia de McDonald’s es la adecuada para limpiar la imagen de la empresa de cara al consumidor. “Estamos de cara hacia nuestro consumidor final y darle la información que requiere… Todos somos humanos y la mejor decisión la tomamos cuando tenemos la mayor información posible.”

 

 

 

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