Un seguro de vida debería asumirse mentalmente de la misma manera como pagamos los servicios de agua, gas, etc. Se trata de una herramienta económica que permitirá continuar con los estudios de los hijos y los gastos corrientes.

 

 

En la coyuntura por el festejo del Día de Muertos, cabe reflexionar sobre el milagro que representa estar vivos; son infinidad de cosas las que pueden salir mal cada día en cualquier etapa en que nos encontremos, lo mismo en la infancia que en la adultez.

Quien se va, estoy seguro, siempre podrá agradecer mucho de esta excitante experiencia a la que llamamos vida; los que nos quedamos, debemos encontrar caminos para resignarnos a la sensible pérdida y opciones para reconstruir el presente y resignificar el futuro.

 

La paradoja

Nuestra esperanza de vida se elevó en las pasadas décadas. A diferencia de nuestros abuelos, nosotros esperamos vivir entre 15 y 20 años más, aunque esto no necesariamente está ligado con la calidad de vida… Tendremos que generar ahorros consistentes para nuestro retiro y también pensar muy bien en nuestras obligaciones ante la eventualidad de morir prematuramente.

Prácticamente una de cada tres muertes en nuestro país ocurre a personas entre los 30 y los 64 años de edad, es decir, gente como usted o yo que salen de casa pero ya no regresan. Se calcula que 1.8 millones de niños mexicanos son huérfanos de padre, madre o ambos. Las dificultades que enfrenta un hogar monoparental son enormes sólo desde el punto de vista económico, pues la vida sigue y sus obligaciones con ella, como el pago de rentas, escuelas despensa y vestido entre muchos gastos más.

 

La solución

Primero, seamos agradecidos: pisamos este suelo entre millones de posibilidades biológicas frustradas. Ahora, entendamos la responsabilidad que tenemos con el prójimo: me da mucha pena advertir en un funeral el binomio de dolor por el presente y preocupación por el futuro en una viuda, quien despide a su marido acompañada de un par de críos.

Un seguro de vida debería asumirse mentalmente de la misma manera como pagamos los servicios de agua, gas, etc. Se trata de una herramienta económica muy eficiente, que permitirá continuar con los estudios de los hijos, los gastos corrientes; permitirá conservar la empresa.

Busca a tu agente de seguros o llama a la compañía de tu preferencia y protégete. Selecciona un plazo de seguro alineado a la dependencia de los tuyos y una suma de seguro que les permita mantener el tren de vida por algunos años en lo que alcancen nuevamente independencia económica.

Saludos.

 

 

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