Los sistemas se fortalecen con la verdad; todos los sistemas, sin excepción. Pueden ser biológicos o sociales, personales o colectivos. De manera inversa, los sistemas se debilitan con la mentira.

Los kineseológos -terapeutas que ayudan a que recuperes el movimiento normal del cuerpo- lo saben. Ellos le preguntan a tu cuerpo y si los músculos se fortalecen la respuesta es verdadera, si se debilitan, es falsa.

Pero no necesitas ser terapeuta para hacerlo, sólo tener un poco de paciencia, apertura y no meter a la mente consciente en el proceso, tal y como le hacen los niños. Haz la prueba, pregúntale algún dedo de tu mano si te llamas por tu nombre y mide la resistencia, luego dile que te llamas de otra manera y mide la resistencia. En inglés esto se conoce como “muscle-testing” o prueba de músculo. Sigue preguntando, diviértete con esa magia que la vida te ha robado.

La ciencia moderna aún batalla con el reconocimiento a estos campos de información a pesar de que son justamente éstos los que explican muchos fenómenos, como el EPR (Einstein, Podolsky, Rosen) o lo que Einstein llamó la “actuación extraña a distancia”.

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El Universo es un gran procesador de información. Si Descartes no hubiera escindido a la ciencia entre lo material  y lo espiritual, hoy la ciencia sería más acertada. En la dicotomía, nos quedamos con lo material pero cedimos lo espiritual, lo intangible, lo informático, la conciencia y perdimos la oportunidad de estudiarla científicamente.

Largo preámbulo para volver a la aseveración de que los sistemas se fortalecen con la verdad y se debilitan con la mentira. Haz la prueba con algo más personal. Recuerda todas las mentiras que te dijiste a ti mismo o que la sociedad o la familia te indujeron a creer y todo el daño que eso te ha causado a lo largo de tu vida.

Creíste quizá que la vida era amable y libre de sufrimiento, o que eras el más inteligente o simpático como tu mamá te lo hizo creer, o que vivías en una familia perfecta, o que podías mentir siempre y cuando fuera una mentira tolerada por los demás, o que era mejor mentir para ser aceptado socialmente, o que podías casarte con alguien a quien no amabas, o que el alcoholismo de tu padre no tendría efecto en la vida de nadie si nadie lo comentaba o que la adicción de tu hijo no era de verdad.

Sabías que eso era mentira y tarde o temprano la mentira te trajo una crisis, y la crisis te trajo la necesidad de enfrentarte con la realidad y madurar. Porque al enfrentarte con la verdad y tocar fondo, te fortaleciste.

Hay verdades muy ocultas. Jung lo llamaba la Sombra. Ese cajón oscuro en donde intentamos esconder todo lo que no podemos aceptar de nosotros mismos. Nuestra agresividad, nuestra sexualidad, nuestra imperfección, nuestra crueldad, nuestro egoísmo. Tan oscuro es el cajón que lo hemos olvidado. Esta verdad oculta nos provoca mucha ansiedad y muy pocos se atreven a verla. Se requiere de mucha fortaleza para hacerlo y de una crisis muy profunda. De esas que se dan a los 33, a los 37,  a los 42 o  a los 60 años. Esas crisis que nos matan, nos quiebran o nos liberan.

El mundo de hoy exige verdad, los sistemas político-administrativos parece que ya no sirven. Ya no podemos esconder, posponer o proyectar el mal interno en los demás. El ser humano, la familia, la sociedad, las religiones, la educación, el modelo económico y la filosofía de vida se resquebrajan.

La Sombra emerge y exige ser reconocida. Sus manifestaciones no siempre son agradables; violencia, contaminación, guerra, crueldad, tiranía, pobreza, inequidad, injusticia. Tampoco son amables; hay mucha ira en el proceso de liberación y hay mucho temor y represión en quienes intentan seguir ocultándola.

Es tiempo de reconocer las mentiras sociales y existenciales personales y colectivas. Es momento de quebrarse para liberarse. No hay salida. En términos de Teoría del Caos: el sistema ha entrado en una oscilación que demanda un nuevo orden más complejo, más veraz. Piensa en tus mentiras personales, en las de tu familia, tu comunidad y tu país. Acéptalas como lo que son, una debilidad, y deja que el sistema se auto-ordene con la verdad.

 

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