Unicef ha implementado una campaña para promover la lactancia en el país. Las políticas empresariales juegan un papel fundamental en este esfuerzo.

 

Por Ana Paula Flores

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La situación se ha vuelto pre­ocupante. Los mitos provo­cados por la falta de especialistas en lactancia ha producido una grave caída de esta práctica en México. Isabel Crowley, representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el país, indica que “sólo uno de cada siete niños mexicanos recibe leche materna de manera exclusiva hasta los seis meses”.

Esto lleva a México, junto con República Dominicana, al último lugar en lactancia materna en América Latina, con un promedio de 14.4% (que va en decremen­to). La media de la región, indica el organismo, es de 37.9%.

El término Lactancia mater­na exclusiva puede ser ambiguo: muchas personas creen, erró­neamente, que se refiere a que sólo es necesario amamantar por seis meses. Sin embargo, lo que realmente significa es que durante los primeros seis meses de vida el bebé sólo debe ser alimentado con leche materna. De acuerdo con los estándares internacionales, es recomendable que una mujer amamante a su hijo durante los dos primeros años de vida.

En abril de este año, la revista especializada en salud The Lancet Global Health publicó un estu­dio realizado por investigadores brasileños en el que se demuestra que la lactancia tiene beneficios en el capital humano a largo plazo. Los resultados de la investiga­ción revelan que el tiempo de duración de la lactancia materna tiene efectos en el coeficiente intelectual. Los niños que fueron amamantados por 12 meses o más tienen un IQ 20% más alto, mayor nivel educativo e ingresos más ele­vados que los que fueron amaman­tados durante sólo un mes.

En el caso de las madres, explica Isabel Crowley, la lactancia mater­na ofrece numerosos beneficios: prevención de la diabetes tipo II, menos probabilidades de desarrollar cáncer ovárico o de mama, disminución de riesgo de hipertensión, ataques cardiacos, depresión postparto, osteoporosis y anemia, disminuye la probabilidad de hemorragias postparto y tiene un efecto anticonceptivo natural. “Amamantar al bebé ayuda a la recuperación física de la madre y además consume entre 450 y 500 calorías al día, lo cual ayuda a la mamá a regresar a su peso previo al embarazo”.

Falta de capacitación

Nicole Zaltzman, una de los tres médicos especialistas en lactan­cia materna señala: “Creo que la caída de la lactancia en México se debe a que no está habiendo una capacitación desde nivel licencia­tura en la Escuela de Medicina para formar a los m11édicos con un conocimiento básico de lactan­cia”. Explica que aunque muchas madres acuden con el médico pediatra para resolver sus dudas con respecto a la lactancia, poca es la orientación que se les brinda, lo que provoca que muchas de ellas opten por dar fórmula a sus hijos.

Por su parte, Patricia Zedillo, asesora en temas de lactancia y maternidad, comenta que en muchas ocasiones los mismos pe­diatras son quienes recomiendan el uso de la fórmula. No obstan­te, dice, éste es un producto que únicamente debería ser utilizado como medicina, cuando la madre o el bebé presentan algún problema de salud, y no como un sustituto de la leche materna.

Isabel Crowley expresó que se­gún datos del Instituto Nacional de Salud Pública en México, las prácticas inadecuadas de lactancia pueden generar un costo de entre 745 y 2,416 millones de dólares (mdd). Asimismo, el costo por lactancia materna inadecua­da asociada a la compra de fórmula infantil se estima en 289 mdd.

La Asociación Pro Lac­tancia Materna (Aprolam) calcula que una familia pue­de gastar 15,000 pesos en fórmula durante el primer mes de vida del bebé. No obstante, aclara Crowley, “conforme las necesidades del bebé crezcan, también crecerá el impacto en la economía familiar”.

Con el objetivo de apoyar a las madres de recién nacidos, Nicole Zaltzman, Patricia Zedillo y Amaya Suárez abrirán el Centro de Mater­nidad a principios del próximo año. Contará con consultorios y salas de usos múltiples donde se formará especialistas en la materia. Tendrá una tienda donde se comerciali­cen productos especiales para la lactancia y libros sobre maternidad. Asimismo, contemplan la posibi­lidad de otorgar una certificación a las empresas que promuevan la lactancia entre sus empleadas.

Las madres trabajadoras

Xóchitl es una madre trabajadora. Un mes después de dar a luz regre­só a trabajar. Practicar la lactancia fue una tarea titánica: por los me­nos dos veces al día debía pedir a la recepcionista la llave de un baño “más o menos escondido”, donde, sin las condiciones sanitarias bási­cas, se extraía la leche y la guardaba en un frasco. Su centro de trabajo no cuenta siquiera con refrigerado­res, por lo que metía los frascos en una lonchera térmica. Hace unos días su bebé cumplió seis meses y Xóchitl dejó de amamantar.

El 2 de abril de 2015 se publicaron cambios en algunas leyes para per­mitir que las madres trabajadoras tengan “derecho a tiempo para extraerse la leche en un lugar adecuado”, explica Isabel Crowley. Los cambios a la normatividad también contemplan que las mujeres tengan acceso a capacitación y fomento para la lactancia materna.

De acuerdo con Zaltz­man, muchas mujeres trabajadoras dejan de extraerse leche porque resulta muy complica­do, debido a la falta de condiciones. “Muchas lo hacen en el baño, donde no hay suficiente hi­giene. Además, no cuentan con un refrigerador donde puedan guardar los frascos de leche, arriesgándose a dar leche contaminada o echada a perder a sus hijos”.

Con el objetivo de ofrecer espacios adecuados para sus colaboradoras, algunas empresas como Laboratorios Liomont, Grupo Salinas y Google, han habilitado cuartos dentro de sus instalaciones para que las madres puedan extraerse leche en condiciones óptimas. Estas áreas, denominadas lactarios, cuentan con un sillón, un extractor de leche y un refrigerador.

De acuerdo con Eduardo Fájer, director de recursos humanos de Liomont, los beneficios para las empresas al apoyar a las madres trabajadoras en su proceso de lac­tancia es enorme, pues se atrae y se retiene talento, se eleva la produc­tividad y se genera un lazo afectivo con la empresa.

La Organización Internacional del Trabajo y Unicef han elaborado estudios en donde se revela que las empresas que apoyan la lactancia materna logran reducir entre 30 y 70% el ausentismo de las madres durante el primer año del bebé, ya que la leche materna mejora la salud del infante.

Ninfa Salinas, directora de Gru­po Dragón, filial de Grupo Salinas, sostiene: “Ser madre no debe ser contradictorio a seguir activo dentro de la vida laboral”. Para ella, el activo más importante de una empresa es su capital huma­no, por lo que más allá de atender la inversión de poner un lactario, se debe observar cuáles serán los beneficios que estos espacios trae­rán a las trabajadoras. De acuerdo con la directiva, la fuerza laboral de Grupo Salinas está compuesta en 45% por mujeres.

Eduardo Fájer calcula que la inversión inicial para construir un lactario es de 40,000 pesos: “Pensando que tengamos un lac­tario con máquina extractora, un refrigerador adecuado y las instala­ciones sanitarias requeridas”. Con respecto a la inversión anualizada para el mantenimiento de este espacio expresa que será realmente baja, de alrededor de 10,000 pesos.

 

Sensibilización, la clave

Patricia Zedillo señala que en numerosas ocasiones las mujeres dejan de amamantar por cuestiones culturales: “Consideran que es algo que sólo hacen las mujeres más pobres o con menor educación”.

Explica que a partir de las campañas de mercadotecnia que han realizado los laboratorios farmacéuticos que comercializan fórmula infantil, las personas han pensado erróneamente que ésta es más benéfica que la leche materna, cuando, por el contra­rio, no hay nada más saludable para un bebé.

Según Ninfa Salinas y Eduardo Fájer, es importante que las empre­sas difundan información sobre la importancia de la lactancia entre sus empleados, pues sólo gene­rando consciencia al respecto es posible hacer un cambio.

Este esfuerzo contempla sen­sibilizar a hombres y mujeres que aún no han sido padres, a fin de que puedan apoyar correctamente a las madres que deben ausentarse unos minutos de sus labores para extraerse la leche.

Aurora Martínez González, vi­cepresidenta de Aprolam. dice que en muchas ocasiones las madres optan por no tomar los periodos de lactancia que la ley les otorga con tal de no tener problemas con sus compañeros de trabajo o sus jefes.

El director de recursos humanos de Liomont asegura que hacer una campaña informativa entre los em­pleados no es nada costoso: “Noso­tros hacemos Charlas de Café, en donde un médico experto ofrece una plática a nuestros empleados sobre distintos temas”. El ejecutivo comenta que la era digital permite transmitir mensajes de mane­ra muy económica: “Enviamos correos, mensajes por Whatsapp, publicamos información en redes sociales. Implica tiempo que puede traducirse en recursos, pero no es una gran inversión”.

Sin embargo, existen muchas empresas en México que no cuen­tan con mejores prácticas en el tema de recursos humanos, mucho menos en asuntos relacionados con equidad de género.

Es por ello que durante 2015, Unicef implementará una campa­ña para sensibilizar a las mujeres sobre los beneficios que tanto ma­dres como hijos obtienen al ejercer la lactancia.

Isabel Crowley explica que el objetivo de esta iniciativa: “Es incrementar la lactancia materna en la primera hora de vida de por lo menos 200,000 recién nacidos. También buscaremos capaci­tar a 6,000 profesionales de la salud sobre la importancia de los beneficios de la lactancia mater­na; entrenaremos y dotaremos de materiales a 300 profesionales de la salud comunitarios para promover la lactancia materna e identificar signos y síntomas de alarma durante el post parto de madres y recién nacidos. También es muy importante difundir en medios masivos los beneficios de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, así como diseñar un modelo de lactario que pueda ser imple­mentado en diferentes empresas”.

La campaña se llevará a cabo en distintos medios, entre ellos Forbes México, que está consciente de las implicaciones sociales y econó­micas que la caída de la lactancia produce en el país.

Al promover la lactancia ma­terna todos se benefician: niños, madres, empresas y la sociedad en general. Niños más sanos generan madres más productivas, menores gastos en los sistemas de salud y empresas más participativas.

 

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