Las acciones de las tres compañías globales más grandes de Estados Unidos han perdido al menos 7.5% en lo que va del año. Los especialistas explican la caída.

 

Por Steve Schaefer

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¿El escenario alcista para las acciones de aerolíneas se está quedando sin gasolina?

Las compañías globales American Airlines Group, United Continental Holdings y Delta Air Lines han perdido al menos 7.5% en lo que va del año a pesar de la caída en los precios del petróleo. Esa turbulencia en la industria comienza a ser motivo de preocupación para los analistas.

El Deutsche Bank recortó sus calificaciones para el trío la semana pasada, y advirtió que es probable que sus acciones se mantengan dentro del rango de fluctuación al menos por el resto de 2015.

“Es probable que la combinación de un dólar fuerte, un aumento mayor del esperado en la capacidad de las aerolíneas no estadounidenses y la desaceleración del crecimiento del PIB mundial ejerzan mayor presión” en las ventas internacionales, estima la firma.

Pero hay algo que no parece preocupar al Deutsche Bank: el riesgo del aumento en los precios del petróleo. La caída en el petróleo crudo y el correspondiente descenso de combustible para aviones sin duda ha sido un beneficio –Deutsche estima que cada de dólar que sube o baja el precio del barril de turbosina, las ganancias antes de impuestos de la industria se mueven 400 millones de dólares (mdd)–, pero los analistas sostienen que en el pasado la industria “ha demostrado su capacidad para compensar la mayoría, si no todos, los aumentos en los gastos de combustible”. En particular en 2011 la industria logró compensar un salto del 40% en gastos de combustible en medio del estancamiento económico de Estados Unidos y el duro golpe que sufrió la demanda tras el tsunami en Japón y la primavera árabe.

Otro elemento en juego es la preocupación de que la demanda de petróleo sea insuficiente. El crecimiento económico mediocre, sobre todo a partir de una desaceleración de la economía china, es un factor decisivo en el precio del energético junto con el auge de la oferta de Estados Unidos, algo que no resulta favorable para las compañías aéreas.

Desde mediados de 2014, la correlación entre las principales acciones de las aerolíneas y el punto de referencia del crudo estadounidense se ha debilitado. Aún más importante, el sector energético y el grupo de aerolíneas se han desacoplado después de seguirse relativamente de cerca durante mucho tiempo, como se muestra en la tabla a continuación, a través de los datos financieros de la statrup Kensho.

Aunque la caída de los precios del petróleo –una tendencia que se ha mantenido durante 2015– puede no estar haciendo mucho por los precios de acciones de las grandes compañías aéreas, sin duda seguirá ayudando a sus negocios. Cuando un costo importante para tu operación baja considerablemente de precio, debería mejorar los márgenes al final.

Deutsche estima que 140% del aumento de 7,300 mdd en ganancias operativas de la industria es atribuible a los precios más bajos del combustible. Esta cifra parecen ilustrar cuán significativos resultan los beneficios de un petróleo más barato, pero los accionistas no parecen demasiado inclinados a dar los operadores más crédito por los beneficios o la posibilidad de que los ahorros se transmitan a los inversionistas, una idea no ha ganado tracción, de acuerdo a las llamadas de Deutsche Bank a los inversionistas, “especialmente aquellos que analizan al grupo por primera vez”.

Si bien ve un optimismo limitado para las Tres Grandes, la firma también ve un atisbo de desaceleración. Las autorizaciones de recompra de acciones deben permitir a American, United y Delta ser compradores oportunistas de sus propias acciones si sus acciones languidecen, pero las ganancias ya estarán asimiladas en los balances.

“Se ha hecho evidente en nuestras reuniones con clientes durante los últimos meses que los nuevos inversionistas potenciales se sienten menos atraídos hoy por las tres grandes compañías que hace seis meses”, dice Deutsche, citando preocupaciones sobre el significativa exceso de rentabilidad del grupo en los últimos tres años que superan valuaciones atractivas.

Los analistas son más optimistas sobre las aerolíneas enfocadas en Estados Unidos, incluyendo a Southwest Airlines y JetBlue Airways, aunque también a Allegiant y Spirit Airlines, así como a SkyWest, que está en “proceso de reestructuración”.

El mercado, sin duda parece estar de acuerdo. Southwest y JetBlue superaron fácilmente a los Tres Grandes en el primer trimestre de 2015, este último por un margen saludable.

Craig Hodges, de Hodges Capital, está de acuerdo en algunos aspectos. El puñado de fondos de su firma ha sido dueño de acciones de las aerolíneas en los últimos años y mantienen esas posiciones, con el argumento de que “la demanda es buena, aunque no genial, y las tarifas básicas son firmes”.

En la actualidad, Hodges favorece a American, United Continental y Southwest Airlines, y dice que aprovechará cualquier oportunidad para aumentar esas posiciones, porque el mercado estadounidense está “en mucho mejor forma”, que el internacional.

Por su parte, Marc Pinto, de Janus Capital, que administra el fondo Janus 20 y co administra el Fondo Balanced Janus, piensa que algunos inversionistas pueden haber usado a las aerolíneas como una forma de apostar a la caída de los precios del petróleo, una idea que parece haber llegado a su fin.

Su apuesta en la industria, United Continental, es una apuesta por las eficiencias continuas lograda luego de la fusión y que han recortado la cifra de seis jugadores grandes de la industria (Delta, Northwest, United, Continental, American y US Airways) a tres.

“Creo que la prioridad de la industria es cada vez más tener sus balances en orden”, dice, y con United sacando beneficios de su integración con Continental, él cree que el futuro es promisorio.

“Estás viendo finalmente que la capacidad está al nivel de la demanda”, dice Pinto, comparando a las aerolíneas de hoy con los operadores ferroviarios de hace más de una década, cuando la consolidación ayudó a una industria fragmentada a lograr finalmente ser rentable. Hodges expresa un sentimiento similar, teniendo en cuenta que el tamaño de la flota parecen estar disminuyendo en toda la industria, una señal de que los transportistas no están luchando entre sí mediante la adición de capacidad en rutas no rentables o menos rentables.

A medida que la demanda estable y el poder de compra ayuden a generar un flujo de caja libre, los balances mejorarán y finalmente los accionistas se verán recompensados ​​en forma de dividendos y recompra de acciones.

 

 

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