Los ataques contra importantes jefes policiacos, o funcionarios de seguridad, en la Ciudad de México, no son frecuentes y contra un secretario de Seguridad Pública eran imposibles, hasta ahora.

Al comandante Isaac Sánchez Pérez lo asesinaron, en julio de 1996,  en los alrededores del Monumento a la Revolución. Había sido “Yankee” ( jefe de la policía Judicial Federal) en Chihuahua y en Baja California.

Combatió a dos de las estructuras criminales más relevantes en los noventa: El cártel de Juárez y el de Tijuana.

 Sánchez Pérez era un policía de carrera que tenía en el pecho varias medallas, de esas que otorgan los subalternos sin necesidad de ceremonias y protocolos.

Cuando sicarios del cártel de los Arellano Félix le dispararon, se enfilaba a posiciones de importancia en la PJF.

A Rodolfo Álvarez Farber, quien había sido procurador de Sinaloa, lo mataron en abril de 1993,  de un balazo en la nunca en el Parque Hundido, en Coyoacán.

A José Luis Santiago Vasconcelos, quien fungía como subprocurador de combate a la delincuencia organizada de la PGR, lo anduvieron buscando gatilleros del cártel de Sinaloa y el atentado en su contra se frustró porque fueron detenidos, de manera casual, en el sur de la capital. Era 2005 y las aguas ya empezaban a agitarse.  La operación la había coordinado Ignacio Coronel, quien  cinco años después moriría abatido por el ejército en Guadalajara.

Lo que el crimen organizado no había hecho, hasta el viernes pasado en la madrugada, es atentar contra el jefe de la policía en la Ciudad de México.

Omar García Harfuch se salvó, por fortuna, aunque por desgracia murieron dos de sus escoltas y una mujer que quedó atrapada por el fuego criminal de los pistoleros del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Aún no sabemos cuáles fueron los incentivos que hicieron pensar a esa banda delictiva que había que escalar de esa forma su enfrentamiento con las autoridades, planteando un reto de estado, pero quizá provienen de la extradición de Rubén Oseguera “El Menchito”, hijo del principal líder del CJNG,  Nemesio Oseguera, “El Mencho” a Estados Unidos,  el aseguramiento de mil cuentas bancarias y los operativos en México y al norte del Río Bravo en contra de la organización delictiva, donde no hay que perder de vista el papel que ha juagado la DEA.

Lo que sí sabemos, es que la ofensiva criminal adquirió otras características, desde que asesinaron al juez Uriel Villegas en Colima, hace una semana.

¿Hasta dónde llegará el CJNG? Es pronto para tener una idea específica, pero dependerá, como nunca, de los límites que establezcan las autoridades.

Por lo pronto, ya fueron detenido participantes en el ataque y ello permitirá avanzar en las indagatorias y adquirir información para entender y actuar en el nuevo escenario que se configuró, de forma rotunda, en Las Lomas de Chapultepec, en el corazón político y económico del país, la Ciudad de México.

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