Lorenzo Zambrano entendió, como pocos empresarios mexicanos, la necesidad de adaptarse a la globalización.

 

 

Por Diego Aarón del Pilar Miranda

 

Han pasado más de tres semanas de la muerte de don Lorenzo Zambrano Treviño, hasta hace unos días presidente del consejo y director general de Cemex, y no quise perder la oportunidad de unirme a los múltiples artículos de homenaje, pero a diferencia de los demás textos, con una crítica. No a él, sino a quienes juzgan a los empresarios desde una perspectiva que no necesariamente es la adecuada.

En una estructura social existen diversos tipos de organizaciones: el Estado, que en palabras de Marco Tulio Cicerón, se encarga del bienestar común; las agrupaciones civiles, conformadas para la consecución de distintos fines, sean ambientales, eclesiásticos, de atención a los desprotegidos, etcétera (que no implican lucro), y las empresas, que se constituyen para la obtención de beneficios económicos. De entrada, quienes malentienden lo que es un empresario deben tener presente que el fin último de un empresario es la maximización de su utilidad.

Así como en el derecho existe el “ser” y el “deber ser”, en la economía tenemos lo positivo y lo normativo. Al respecto, Paul Samuelson (Premio Nobel de Economía 1970) explicó que la economía normativa considera “lo que debe ser”: juicios de valor o metas, de la política del Estado. La economía positiva es el análisis de los hechos y del comportamiento de una economía o de “la manera como son las cosas”. Aclaro esto porque el presente artículo enaltece la grandeza de un empresario como lo fue Lorenzo Zambrano desde la perspectiva positiva.

Y es que en México somos muy propensos a externar opiniones contra la presencia de las transnacionales en nuestra economía, pero cuando un empresario mexicano triunfa en el extranjero, las opiniones no son, en la mayoría de los casos, de reconocimiento, sino de señalamientos sobre la procedencia de sus riquezas, si éstas las han acumulado con prácticas desleales, evadiendo impuestos, etcétera. Y suponiendo que tales dichos fueran ciertos, sería errado creer que lo que hizo Zambrano lo podría hacer cualquier empresario, cualquier mexicano.

El ingeniero Zambrano logró en 23 años, de 1990 a 2013, que el volumen de ventas de Cemex creciera seis veces en términos reales¹. En el mismo periodo, el valor de los activos de la compañía tuvo el mismo nivel de crecimiento, pasando de 84,000 mdp (pesos de 2013) a 496,000 mdp (ver Gráfica 1).

Fuente: Informes anuales de Cemex de cada año.

Algo que es sumamente destacable de dicha expansión, guiada por Zambrano, fue que lo hizo hacia al exterior de nuestras fronteras. Entendió, como pocos empresarios mexicanos, la necesidad de adaptarse a la globalización. Se arriesgó a buscar terreno en un mercado que en las décadas de los ochenta y noventa era dominado principalmente por cementaras de países desarrollados, en un segmento sumamente intensivo en capital. Como ejemplo, mientras que en 1997 el 46% de sus ventas se concentraban en México, 16 años después ese porcentaje de participación se redujo al 22%, incrementó su penetración en el mercado estadounidense del 4% al 22%, e incluso comenzó a ganar terreno en el mercado asiático.

Gráfica 2. Participación de las ventas de CEMEX por región/país

Gráfico 2. Participación de las ventas de Cemex por región-país

Fuente: Informe anual de Cemex de 1997 y 2013.

Zambrano llamaba a su proceso de expansión “las dos velocidades”, apostando a convertirse en jugador global en mercados maduros (Europa, EU) y en los emergentes (América Latina y Asia, principalmente). De hecho, hasta antes de la crisis de 2008², y con la compra de la australiana Rinker, Cemex logró estar dentro de las tres principales cementeras del mundo, cerrando 2013 como la quinta cementera mundial por volumen de ventas, y séptima por capitalización de mercado.

Fuente: Factiva. Cifras para el año fiscal terminado en diciembre 2013, a excepción de Taiheiyo Cement Corp., cuyo año fiscal termina el 31 de marzo.
Nota: mdd es millones de dólares.*/Dato tomado del informe anual de Cemex 2013.

En términos generales, emplear a 43,000 personas a nivel mundial, tener presencia en 50 países y mantener relaciones comerciales con 108, pasar de ser una cementera de mediano tamaño al norte de México a una multinacional, sobrevivir a la apertura comercial de la industria cementera en los ochenta luego de que este sector gozara de proteccionismo económico por el régimen de sustitución de importaciones, motivar que gigantes mundiales de la industria como Lafarge y Holcim se fusionaran para poder competir, ser pionero en desarrollo tecnológico en la industria, aventurarse en la compra de gigantes mundiales (Southwestern y Texas Subelt Cement en EU, Sansón y Valenciana en España y Rinker en Australia, como las más icónicas), ser la cabeza de una forma de hacer procesos copiada incluso por otras empresas internacionales como lo fue el “Cemex way”, entre muchos otros logros empresariales que Lorenzo Zambrano Treviño logró al frente de Cemex, son resultados que pocos en nuestro país y en el mundo han logrado.

Fue un empresario, y como empresario ha sido uno de los más grandes que ha tenido nuestro país, visionario e innovador como pocos, con bemoles y puntos a cuestionar, pero que no opacan el resto de su legado. Apoyó otras actividades extracurriculares y que le añadieron aún más valor como empresario: invirtió activamente en el fomento del deporte, donaba el 50% de las ganancias del equipo de futbol Tigres a la Universidad Autónoma de Nuevo León, financió el premio Nuevo Periodismo Iberoamericano (otorgado por la FNPI, fundada por Gabriel García Márquez), financió becas y premios que fomentaban y laureaban la innovación y el desarrollo sustentable de comunidades desprotegidas.

Finalizo. En el artículo “Homenaje a Lorenzo Zambrano” de Enrique Krauze, él le preguntó a Zambrano: “¿Qué México vislumbras?” A lo que el empresario respondió: “El México en donde los resentimientos se transformen en trabajo, en donde la cultura del ‘dame’ se transforme en la cultura de ‘¿qué puedo yo dar?’, el México donde el esfuerzo individual se privilegia sobre el esfuerzo de los grupos de interés. Ése es el país que creo que viene, y lo creo firmemente.”

 

¹Zambrano tomó posesión al frente de Cemex en 1985, pero no se tienen cifras desde ese año.

²La crisis de 2008 golpeó fuertemente a la industria cementera como consecuencia directa de la contracción del sector de la construcción a nivel mundial, lo que trajo que en 2008 Cemex terminara un ciclo constante de crecimiento anual en sus ventas (al menos desde 1987 que se tiene registro en los informes anuales). Recordar también que para la compra de la australiana Rinker, en 2007, Cemex hizo que su deuda neta pasara de 5,811 mdd en 2006 a 18,904 mdd en 2007. Principalmente estos elementos detuvieron la expansión de la empresa.

 

Diego Aarón del Pilar Miranda es escritor de economía en Paradigmas.

 

 

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Página web: Paradigmas

 

 

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