PRAGA, República Checa.- En el marco de su décimo aniversario y durante la celebración de #EngagePrague, la cumbre de marketing digital más grande del mundo, la empresa de gestión de redes sociales, Socialbakers, reunió a más de 30 personalidades expertas en análisis de datos en redes sociales, influencer marketing y tendencias digitales, dentro de las cuales se encuentra la de promover la paz mundial.

Y es que según el fundador y co director de Peace Innovation Lab de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, las empresas tienen la capacidad de incrementar la habilidad de los usuarios en ser buenas personas y preocuparse los unos por los otros, gracias al uso de la tecnología y las plataformas sociales.

Explica que gracias a que las redes sociales son el espacio digital en el que una misma comunidad convive en cercanía y distribuye contenidos, tanto informativos como de entretenimiento, se despiertan en el usuario distintas emociones, interés, curiosidad, felicidad, tristeza e indignación.

De acuerdo al investigador y académico, las conversaciones en redes generadas entre usuarios por las empresas, aunado a factores como la calidad y la veracidad del contenido que distribuyen, son clave para despertar una discusión que, puede o no, generar un movimiento local y hasta alcanzar una talla mundial.

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La Primavera Árabe originada entre 2010 y 2013, la revolución ucraniana en 2013 y 2014, la Marcha de las Mujeres (Women’s March) convocada en enero de 2017 tras la victoria presidencial de Donald Trump en Estados Unidos y el actual movimiento de estudiantes de escuelas estadounidenses para regular el control y venta de armas en el país norteamericano (March For Our Lives) son sólo algunos ejemplos de movimientos organizados entre la sociedad civil y la colaboración de miles de organizaciones, que germinaron a causa de una discusión colectiva en redes sociales.

 

La paz es dinero

Además de lealtad por parte de sus consumidores y la construcción de una buena reputación entre las audiencias, la inversión para detonar estas conversaciones supone también un beneficio económico para las empresas, según asegura el directivo de Peace Innovation Lab.

De acuerdo al Índice Global de Paz de 2015, la guerra y los conflictos que brotaron en diferentes partes del mundo durante 2014, costaron 13,600 millones de dólares (mdd) al planeta, el equivalente a 13.3% del Producto Interno Bruto (PIB) a nivel mundial.

“Estas cantidades millonarias podrían estar destinadas a generar negocios sustentables, escalables y que generen un sentido de certidumbre y seguridad en los habitantes”, sostiene Nelson y asegura que “el objetivo de hacer negocios es crear la paz” y que el retorno de inversión y las ganancias “son el beneficio secundario”.

Este estudio abarca 163 países y analiza los recursos invertidos en gastos militares, la reparación del daño causado y las pérdidas materiales y sociales que traen consigo las guerras, la violencia, la inseguridad y el crimen en todo el mundo.

El investigador de la Universidad de Palo Alto, California, también rescata que, para que las empresas contribuyan a esta causa, es vital que paguen adecuadamente a sus empleados, ya que el trabajo no remunerado impacta negativamente al capital global y a la economía mundial de manera directa e indirecta, además de despertar molestia, incertidumbre e incitar a la sociedad a protestar con violencia.

Para esto, Peace Innovation Lab creó el programa de Peace Credits: The Hague Peace Data Standards, un proyecto para que las organizaciones den resultados sobre cuánta paz generan en el mundo de acuerdo a sus prestaciones, su responsabilidad social, su colaboración a cuidar el medio ambiente, a sus empleados y a los círculos cercanos de los mismos.

 

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