Para innovar hay que escuchar al mercado, ésa es la respuesta más recurrente que ofrecen las empresas en la actualidad.

Cuando pensamos en innovación, lo primero que viene a la mente son las tecnologías digitales que permiten interconectarnos con el resto de las personas, en dispositivos que nos facilitan o nos hacen más amenos nuestros días, en todo lo que nos ha dado y puede dar todavía internet.

Pero la innovación tecnológica no es privativa de los dispositivos electrónicos y de las herramientas y sistemas que utilizan las tecnologías de la información. En realidad, todas las actividades económicas tienen un componente de innovación.

En el primer informe de Empre­sas Innovadoras de Forbes México, las 24 firmas seleccionadas pertenecen a diversas áreas, aunque con un denominador común: la mayoría participa en el sector manufactu­rero. La investigación se orientó a ese sector porque es ahí donde suceden los grandes cambios tecnológicos y de donde derivan las herramientas y sistemas para las tecnologías de la información.

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Las bases de la innovación

La última oleada de innovación está sustentada y fundamentada en la industria manufacturera, asegura Mario Godínez, director de negocios de electrónicos y energía de 3M de México.

“Es en el laboratorio de las empresas industriales don­de se cimentó la carretera de la información. Te doy un ejemplo: para fabricar el primer alambre de fibra óptica se debieron realizar miles de estudios y pruebas con diversos materiales que permitieran tener un producto capaz de transportar millones de códigos de información; una vez terminado el producto, fue en una planta de manufactura donde se produjeron los primeros rollos de fibra óptica.”

Toda esa innovación que se desa­rrolla en los laboratorios de investigación tiene detrás equipos de ingenieros, investigadores y desarrolladores, y hoy muchas compañías los están operando.

Las empresas invierten grandes cantidades de dinero en esas áreas para mantener filosofías de mejora continua o buscar nuevos productos que modifiquen el comportamiento y las tendencias del mercado.

“3M de México tiene en el país cuatro centros de desarrollo e innovación, y una planta piloto en la que se prueban todos los materiales y proyectos desarrollados antes de comenzar su producción en serie; éstas son las bases sobre las que la firma está cambiando su concepto para convertirse en una empresa de ciencia”, afirma Godínez.

Para Óscar Peralta, fundador y CEO de Grupo GMI, la innovación es una necesidad constante en su empresa, y bajo esa premisa decidió crear una institución dentro de la compañía que estuviera dedicada a la innovación, desarrollo y creación de prototipos para establecer las for­mas de resolver y ofrecer soluciones económicas para la industria de la construcción.

“Ante la falta de técnicos, dise­ñadores y personal enfocado en la innovación, Grupo GMI decidió responder a esos requerimientos creando el centro de innovación Cinova, con el objetivo de resolver nuestras necesidades de innovación y en donde formamos y desarro­llamos mano de obra con visión innovadora”, expone.

Por ejemplo, en Grupo Lala se está viviendo una verdadera revo­lución tecnológica de innovación. La empresa está desarrollando de forma paralela en cada una de sus distintas áreas de operación más de 100 proyectos de innovación al año, y aunque no todos prosperan, la mayoría de los procesos iniciados da paso a una nueva innovación que se está desarrollando dentro de la empresa desde las líneas de produc­ción, mejoramiento de productos y procesos logísticos que buscan mayor eficiencia y rentabilidad.

Las 24 compañías que aparecen en el listado de Forbes México informaron que tienen un centro o laboratorio de investigación, y en conjunto invirtieron 12,912 millones de dólares (mdd) en temas de in­novación y desarrollo de proyectos. Del total, las 19 compañías multina­cionales ejercieron 12,200 mdd en este rubro, mientras que las cinco de origen mexicano inyectaron una suma equivalente a 712 mdd.

 

No sólo son buenas ideas

“El diseño y desarrollo de innova­ción es un factor de crecimiento económico para naciones como Japón, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, etc. Han promovido y pri­vilegiado por años la investigación y el desarrollo; esa política les ha dado el liderazgo económico que hoy tienen”, apunta Óscar Peralta

Por ello, no es casualidad que el menor número de empresas que participaron en el informe sean mexicanas, pues reflejan claramen­te el mal del que adolece México desde hace mucho tiempo. A nivel OCDE, nuestro país es el único miembro que invierte menos de 1% del PIB en in­vestigación y desarrollo tecnológico.

Datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) re­velan que durante 2015 el gobierno invirtió 0.53% del PIB en desarrollo tecnológico; en total se invirtieron 87,399 millones de pesos (mdp), y para 2016 el organismo anunció que los recursos en este rubro serían de 91,650 mdp, 4.8% más que en 2014.

El informe De hecho en México a creado en México, realizado por la consultoría Ethos, señala que el sector privado participa con el 39% de las inversiones totales en ciencia, tecnología e innovación que se realizan en suelo mexicano. Sin embargo, las cifras aún son bajas si se comparan con la media de los países de la OCDE, que representa el 67% de la participación privada en inversión en temas de innovación y tecnología.

Las cifras son aún más frías cuando observamos el número de patentes solicitadas ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) durante 2015, que en total sumaron poco más de 18,000 solici­tudes, y sólo el 30% de ellas proviene de empresas, de acuerdo con cifras de la institución.

La solicitud de una patente en realidad la determina el mercado, menciona Nahanny Canal Reyes, directora de patentes del IMPI, pues la competencia es la que hace que una innovación se detenga o salga lo antes posible al mercado. La ejecutiva explica que en el últi­mo año se otorgaron alrededor de 9,000 patentes, y esto tiene que ver con diferentes factores que van des­de el incumplimiento de requisitos del trámite de licencia hasta que el solicitante decida esperar el lanza­miento de su innovación en función de las tendencias y comportamien­tos del mercado.

Datos del IMPI revelan que un trámite de patente puede durar has­ta dos años como mínimo, y en ese proceso el solicitante debe cubrir los requisitos solicitados por el instituto o revocar su solicitud si así lo desea.

“Pero aunque la actividad de re­gistro de patentes puede sonar bajo, en realidad lo que debemos impulsar es el conocimiento de proceso de propiedad industrial y promover la cultura del registro de innovación y diseño”, menciona Nahanny Canal.

Además, indica, en muchas ocasiones hay patentes registradas con muchos años de antelación que apenas están siendo utilizadas, y en otras circunstancias, la combinación de un producto y un diseño le dan al propietario la perpetuidad de la imagen registrada, como en el caso de los envases de Coca-Cola.

Aunque parece claro que uno de los temas fundamentales de la innovación debe ser la promoción de la cultura industrial y los programas de fomento y desarrollo tecnológico del gobierno federal, Canal sugiere no ir en ese sentido.

El Programa Nacional de Em­prendedores ejerció un presupuesto de 8,907 mdp durante 2015, y para 2016 los recursos asignados fueron de 7,200 mdp. Entre los diversos rubros que apoya este programa, que en su mayoría está enfocado a la capacitación y el impulso de micronegocios, aparecen los concep­tos “fomento a las iniciativas de innovación y para el desarrollo de prototipos innovadores”; ambos rubros ejercieron un presupuesto de 113 mdp en 2015, apenas 1.3% del total de los recursos que fueron destinados al Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem).

Pese a que en el país existe un en­tusiasmo desbordado por la innova­ción, en la actualidad los incentivos son pocos, sobre todo los que están encaminados al desarrollo de ma­nufacturas, pues éstos demandan tiempo y cantidades importantes de recursos.

Y aunque hay una exención fiscal hasta por 30% de los montos inverti­dos por las compañías, las empresas multinacionales del informe de For­bes México aseguran que no hacen uso de esos beneficios, y sólo 33% de las firmas participantes señalan que piden apoyos al gobierno federal o a alguna institución pública que apoya proyectos de innovación.

Las 24 empresas de nuestro informe reportaron que durante los últimos 12 meses lanzaron al menos un nuevo producto al mercado basa­do en la innovación; sin embargo, en los dos últimos años estas compa­ñías aseguran haber iniciado más de 1,400 proyectos en conjunto y haber registrado 59 patentes.

La proporción parece baja, pero a decir de Nahanny Canal, directora de patentes del IMPI, no siempre la innovación corresponde a una patente.

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Doblando alambritos

Para Óscar Peralta, CEO de Grupo GMI, el trabajador mexicano tiene cualidades y talento para innovar, pero sin condiciones poco se puede lograr. El empresario se cuestiona por qué en México no se enseña desde el kínder la asignatura de innovación.

“Tú ves de pronto por ahí a un empleado de planta doblando alambritos, adaptando con lo que se encuentra la pieza deteriorada, mezclando sustancias para reducir la corrosión, es decir, miras cómo están innovando sin recursos”, reflexiona.

Para el Grupo GMI, el registro de patentes es primordial, y por ello creó una área que incentiva a los jó­venes que tienen buenas ideas para ser desarrolladas y poner en marcha sus proyectos; en ella se da segui­miento al caso, se lleva hasta su cul­minación y se realizan pruebas de aplicación de eficiencia, para luego dar paso al registro de patente ante el IMPI. De esta forma, la compañía ha registrado 13 patentes a nivel mundial, las cuales se desarrollaron en su centro de innovación.

3M de México desarrolla cons­tantemente innovación en el país. De manera permanente está buscan­do mejorar y desarrollar nuevos productos, no sólo de uso cotidiano, también industrial, señala Mario Go­dínez. Agrega que aunque no se vea, la reforma de las telecomunicacio­nes está generando en sí misma una oleada de innovación. “Por ejemplo, nosotros estamos ya trabajando en desarrollar tubos de fibra óptica de 11 hilos; de hecho, en México esta­mos ya fabricando y produciendo fibra óptica.”

La invención de cada utensilio, de cada herramienta, artefacto y apara­to ha generado grandes disrupciones a lo largo de la historia de la huma­nidad, todas en aras de hacer más sencillas las tareas cotidianas del ser humano, y posteriormente han sido llevadas a la industrialización.

“Yo le podría decir que no hay fin en la innovación. El principio siempre existe, a lo mejor fue otro el que trajo al final una innovación diferente, pero a lo mejor empe­zó, como yo, implementando un sistema de almacenaje, y acabé con un método distinto de construcción, pero empezó por ahí. Siempre hay un inicio y, por supuesto, en mi punto de vista, nunca hay fin”, afirma Óscar Peralta.

 

Metodología

Para el primer informe de Empresas Innovadoras se seleccionaron 24 empresas del sector manufacturero, principalmente de un total de 40 respuestas recibidas. Para ordenar el listado se elaboró el Índice de Inno­vación Empresarial (IIE) base 100, en el que se califican vocación, infraestructura, impacto de los proyectos y objetivos de las prácticas de investigación y desarrollo de innovación de las compañías.

1) Vocación: Desarrollo de mano de obra, relación con instituciones promotoras de la innovación, academia y centros de investigación y desarrollo tecnológico (valor 35 puntos).

2) Infraestructura: Desarrollo de áreas específicas de innovación interna, creación de laboratorios y centro de investigación, e inversión para el fomento interno de proyectos innovativos y registro de patentes (valor 40 puntos).

3) Objetivos: Estrategias de mercado, procesos de mejora continua, adaptación, influencia e impacto en el mercado nacional y/o internacional (valor 25 puntos).

El listado: No es un ranking; sin embargo, el índice ofrece un panorama del grado de vocación innovadora de las empresas y su desarrollo de infraestructura para impulsar dentro y fuera de la compañía la investigación y el desarrollo. En él se presentan las estrategias de innovación de las compañías, la infraestructura e inversión utilizada para fomentar la cultura y el desarrollo de nuevas innovaciones, el tiempo que lleva la realización de un plan de invención y los proyectos iniciados y patentes registradas en los últimos dos años.

Estas son las empresas más innovadoras en el sector manufacturero.

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