Al pie del tercer monolito más grande del mundo, una mujer decide emprender y así forjar su sueño de ayudar a los más pobres de Bernal.

 

 

María Antonieta Bustillo Peñuñuri es una mujer de 58 años de edad que desde hace 14 años empezó a soñar en grande y socialmente. Un día decidió que quería ayudar a gente pobre, pero no contaba con recursos para hacerlo. Buscó una fuente de ingresos que le permitiera alcanzar su objetivo, y emprendió un negocio en un área que desconocía completamente: la hotelería.

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Aunque el camino ha sido largo y por momentos muy espinoso, Antonieta –quien prefiere que la llamen Tony– no ha cesado en su lucha por concretar su sueño. Se ha endeudado, ha superado trabas burocráticas, problemas emocionales, atrasos en la construcción, etcétera, pero cada vez está más cerca de lograr lo que fue su idea original: un albergue para apoyar a personas pobres de Bernal, una población del municipio de Ezequiel Montes, en Querétaro.

Hotel El Cantar del Viento

Hotel El Cantar del Viento

Tony concluyó sus estudios de medicina en el Instituto Politécnico Nacional y enviudó a los 27 años, cuando cursaba una maestría. Ella anhelaba ser maestra de anatomía, pero este acontecimiento le cambió la vida. Con un hijo que mantener comenzó a trabajar como asesora de seguros, empleo que le dio para vivir tranquilamente.

Así transcurrió su vida, hasta que en el año 2000 realizó una visita a Bernal, actualmente considerado pueblo mágico, y se dio cuenta de la pobreza que enfrentaban los habitantes del lugar.

Empezó a imaginar un albergue destinado a ayudar de diversas maneras a la gente humilde de esa zona semidesértica de Querétaro, con capacitación para el trabajo, educación para que no abusaran de ellos, servicio médico, entre otros. Ella quería darle todo a esa gente que había tocado su corazón.

Lamentablemente, no contaba con recursos. Pero la idea se fijó fuertemente en su mente y desde entonces trabaja para ello. Se dedicó con más empeño a su empleo de asesora de seguros hasta que logró juntar una cantidad suficiente para comprar el terreno. En octubre de 2003, con la compra de una propiedad en Bernal, dio el primer paso de su aventura emprendedora.

 

Ya tenía el terreno para el albergue, pero de pronto alguien le preguntó: ¿y cómo lo vas a mantener? Eso llevó a Tony a pensar en construir unas cabañas rústicas para rentarlas a los visitantes; después de todo podrían tener éxito dado el auge que llegó a Bernal al ser nombrado pueblo mágico en 2005.

Además, el terreno contaba con una vista excelente de la Peña de Bernal, el tercer monolito más grande del mundo y principal atractivo del pueblo. Con estas ventajas, las cabañas podrían ser un buen negocio que permitiera mantener el albergue soñado por Tony.

Empezó entonces la proyección con un arquitecto. Poco a poco la idea de las cabañas fue evolucionando hasta convertirse en un hotel de descanso y relajación, justo frente a la peña.

Tuvieron que pasar otros tres años para que Tony reuniera recursos a fin de iniciar la construcción. Se entregó en cuerpo y alma a su trabajo con el único objetivo de reunir el dinero. Juntó un millón de pesos, con los que inició la construcción en enero de 2006. Lamentablemente, en noviembre del mismo año la construcción se detuvo porque se necesitaban por lo menos otros tres millones de pesos para terminar la obra.

Pidió prestado por todos lados. Entre sus amistades logró conseguir poco más de un millón de pesos, los cuales pensaba pagar con un préstamo bancario que solicitó y que nunca llegó. El sueño se había detenido nuevamente. El hotel estuvo poco más de tres años en obra negra.

En 2010 decidió hacer un nuevo movimiento para continuar el proyecto. Vendió la agenda de clientes que durante años había logrado como asesora de seguros. Obtuvo un millón de pesos, mismos que recibió en plazos y que destinó directamente a la obra.

Buscó nuevas formas de conseguir recursos. Pensó en construir tres casas en parte del terreno para venderlas, y con ese dinero terminar el hotel. En esas estaba cuando una amiga le dijo que no vendiera, que ella quería ser socia del proyecto, y aportó el dinero faltante, equivalente a 30% del capital invertido hasta ese momento.

Todo parecía marchar de maravilla; sin embargo, Tony tuvo que enfrentar la burocracia municipal. Solicitó su licencia de funcionamiento en octubre de 2011 y en enero de 2012 recibió un dictamen de uso de suelo restringido que sólo le permitía rentar habitaciones, sin otros servicios planeados para el hotel.

Habitación con vista a la Peña de Bernal

Habitación con vista a la Peña de Bernal

A finales de ese mismo año cambió el gobierno de Ezequiel Montes y nuevamente hizo las gestiones para la licencia. En febrero de 2013, las nuevas autoridades municipales realizaron una inspección al terreno y le autorizaron la apertura. ¡Por fin! La licencia de funcionamiento fue entregada en junio de 2013. En ese mismo mes fue la inauguración del lugar, al que llamó El Cantar del Viento.

Con un año de funcionamiento, este pequeño hotel se ha consolidado gracias a la cálida atención personalizada de Tony y sus tres empleados (habitantes de Bernal). Se trata de un lugar verdaderamente de descanso, con temazcal, una bella decoración y una vista envidiable de la Peña de Bernal, donde se puede disfrutar gratuitamente de sesiones de meditación y relajación, impartidas por Tony.

Ahora, Tony espera sanar pronto las finanzas para empezar el albergue, que no sólo será para apoyar en Bernal, sino también en San Antonio de la Cal, una población pobre de la región cuyo principal ingreso de la gente son dos minas de cal, una de las cuales ya cerró.

Estoy seguro que en poco tiempo tendremos noticias del albergue de Tony, pues a lo largo de estos años ha demostrado su empeño y tenacidad para consolidar El Cantar del Viento, pieza fundamental para emprender su tan anhelada aventura social en la llamada puerta de la Sierra Gorda (como se conoce a Bernal).

Estaremos pendientes. Por lo pronto les comparto el link para que conozcan este encantador hotel instalado en una barranca de ese pueblo mágico.

 

 

Contacto:

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Twitter: @elopez_loyola

 

 

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