Cien años del Canal de Panamá: La vía marítima no sólo ha sido un motor de desarrollo económico, también es un lugar donde múltiples vivencias han tenido lugar.

 

Por Dayana Rivas y Alma Solís / Fotos: Josué García

 

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El Canal de Panamá no es sólo una ruta marítima por donde a diario desfilan toneladas de mercancías que viajan a todas partes del mundo. Este emblemático paso económico tiene detrás personas e historias que lo vuelven más humano.

Desde ingenieros, descendientes de familiares que trabajaron en la construcción del Canal, hasta un intrépido surfista que lo cruzó de lado a lado, estas historias presentan una nueva forma de ver este puerto marítimo tan importante para el mundo entero.

 

El apasionado/Luis Ferreira

¿Quién es? Ingeniero de la Unidad de Coordinación con operaciones de ingenierías y administración de programas del Canal.

Trabajar en el Canal de Panamá ha sido uno de los más grandes orgullos y pasión de mi formación. Especialmente ser parte de un equipo de profesionales de este pequeño pero audaz país, ser parte de un Canal con diversas metas y logros en beneficio del país.

Mi meta desde que estaba en la escuela era trabajar en el Canal de Panamá, ser parte de esa joya de la ingeniería.

Cuando entré como ayudante estudiantil a trabajar por primera vez al Canal de Panamá fue un momento de incertidumbre y a la vez de alegría, porque sabía que allí aprendería y conocería cómo y por qué se había hecho esta obra. Haber trabajado por primera vez me motivó a estudiar la carrera de ingeniería, de esa forma podría entender mucho mejor cómo estaba compuesto el Canal.

Cuando el Canal regresó a Panamá, el 31 de diciembre de 1999, sentí una alegría porque estaba seguro que los panameños podrían manejar mucho mejor, de forma eficiente y segura esta importante vía marítima, a pesar de que otra personas no creían que lo podíamos hacer.

En el momento en el que en las escalinatas del edificio de la Administración se hizo el traspaso del mando, se sintió la alegría de todos los panameños que entendían el compromiso que se había adquirido con la comunidad marítima internacional. Fue un momento de gloria.

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El hidrólogo/Jaime Massot

¿Quién es? Cuarta generación de familia que trabajó en el Canal.

El Canal de Panamá significa un motivo de orgullo para mí, sobre todo por su eficiente funcionamiento y desarrollo luego de su transferencia a manos panameñas.

Inicié labores en la Comisión del Canal de Panamá en 1980. Se estableció una política salarial aplicable a los trabajadores contratados desde el 1 de octubre de 1979. Fue una discriminación, como en las nóminas de oro y plata, para mi bisabuelo, abuelo y madre.

Mi entrada al Canal se debió, en gran parte, a la influencia de mi madre, que me entregó la documentación de los diferentes programas de empleo que existían. Apliqué a dos programas; uno era de aprendiz, recibiría capacitación técnica para luego realizar trabajos como mecánico de instrumentos de precisión, el salario era alto y no era necesario seguir con mis estudios. El otro requería estudios universitarios completos. Me decidí por la segunda opción y trabajé como hidrólogo por muchos años, esta carrera me permitió conocer a fondo toda la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá; no sólo en la parte ambiental, sino en la socioeconómica.

Cuatro generaciones de la familia Hernández-Massot han trabajado en el Canal y me encantaría que alguna de mis hijas fuera parte de la quinta.

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La hija del canal/Paulette Prescod

¿Quién es? Descendiente de una pareja de capitanes de remolcadores.

El Canal de Panamá es una de las grandes maravillas del mundo en donde nuestro país ha sido bendecido por la ardua labor y sudor de nuestros ancestros, crisol de razas en donde cada panameño tiene la oportunidad de hacer historia.

Recuerdo cuando en los años 80-90 solía ir con mis padres a ver cómo se desempeñaban en sus funciones. Al terminar sus tareas, me daban el mando del timón y yo manejaba en el lago Gatún, eso para mí era extraordinario.

Mis padres fueron los primeros esposos panameños capitanes de remolcador. Mamá manejaba el “Mehaffey”, papá el “Harding”.

Sus labores eran asistir a los buques y submarinos durante su travesía por el Canal, principalmente en las entradas y salidas de las esclusas. Ambos ya fallecieron.

Teniendo en cuenta a los principales competidores del Canal de Panamá, como el sistema intermodal de los EU, el Canal de Suez y el Canal Seco de Honduras, ahora con la ampliación, tendrá la capacidad para que transiten barcos o buques con dimensiones más grandes, El Canal de Panamá… “Oro en polvo”.

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Memoria histórica/Clemente Garnes

¿Quién es? Médico pediatra de 90 años de edad. Su padre fue trabajador en la construcción del Canal. Escribió un libro titulado Los paladines olvidados, en el que narra las historias de aquellas personas que dieron su vida en el levantamiento de esta obra, pero que no se les ha reconocido nunca.

El Canal para mí significa la cantidad de personas que dieron su vida. Significa Sebastián Tapia, un joven al que nadie menciona y que murió en la gesta heróica. Como él, muchas otras personas fallecieron en esos difíciles trabajos y han sido olvidadas.

En lugar de resaltar ese aporte de la comunidad negra, en 1941 se presenta una Constitución racista.

Recuerdo que recién graduado de bachillerato fui a buscar mi cédula (pues yo nací en Panamá), y al entregarme el documento, en el espacio para nacionalidad decía extranjero y en el lugar de nacimiento tenía escrito “no comprobado”. Eso es algo difícil de olvidar. En esa Constitución se prohibió reconocer como ciudadanos panameños a los hijos de los trabajadores que habían sido traídos y que optaron por quedarse a vivir en Panamá. No sé cómo podemos mantener a nuestro pueblo con tanta ausencia de datos históricos.

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La especialista/Vivian Pérez

¿Quién es? Secretaria de la Gerencia Ejecutiva de la División de Dragado del Departamento de Operaciones. Brinda asistencia directa al gerente ejecutivo; con 22 años de servicio en el Canal y 18 años en la División de Dragado.

Para mí era un sueño empezar a trabajar acá. Y aunque estaba en manos estadounidenses, tenía ese sentimiento de que el Canal es nuestro. Siempre sentí un orgullo muy grande. Quería conocer más del Canal. Cuando logré entrar estaba muy satisfecha, todos los días trataba de aprender algo diferente.

Cuando tuve la oportunidad de ir a la división de Dragado, ahí sí fue un cambio total en mi vida, me enamoré de ese lugar desde la primera vez que entré. Nunca voy a olvidar ese día, cuando iba entrando en la división tenían en el muelle la grúa Hércules (que ya no está en servicio) y me pareció algo tan impresionante estar allí cerca de las operaciones del Canal.

Cada vez tengo un sentido de pertenencia mucho más amplio. Siempre hubo una incertidumbre antes de que el Canal fuera transferido a manos panameñas.

Mucha gente sentía que no íbamos a lograrlo, que no mantendríamos los estándares de calidad, y la verdad es que después de todos estos años hemos podido demostrarle al mundo que nosotros podemos”.

Nunca voy a olvidar cuando se llegó la hora cero para entregar el Canal. Lastimosamente no pude estar con toda esa muchedumbre que estuvo afuera del edificio de la Administración, estaba a punto de dar a luz, me encontraba en casa viéndolo todo. Cuando llegó el momento fue una emoción increíble. Se me aguaron los ojo, se me puso la piel de gallina.

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El surfista/Édgar “Gary” Saavedra

¿Quién es? Trece veces campeón nacional de surf. Cruzó el Canal en una tabla para surfear.

Conocí mucho más del Canal. Tuve que leer mucho más del Canal. Y el día que se hizo la hazaña, yo no podía creerlo, estaba haciendo historia para Panamá en el lugar más reconocido que tenemos nosotros.

El Canal de Panamá es una maravilla de la ingeniería. Entonces al estar ahí haciendo historia después de que hice la hazaña fue como ¡Wao! Dejé a Panamá dentro de un récord Guinness en una las vías marinas más importante del mundo.

Antes no entendía el tema de subir y bajar por los niveles, pero ya después que se me dio la oportunidad de ir al Canal, conocer el tema de las compuertas, cuántos millones de galones de agua se utilizan, hasta el punto de dejarme apretar ese botón, fue ¡Wao!

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El almirante/Carlos Mata

¿Quién es? Capitán senior de un remolcador de la flota de remolcadores.

Hay tanta gente importante con la que me he tocado trabajar. Algunas personas ya han fallecido y también hay caras nuevas, gente con muy buena escuela. De eso se trata este negocio: es un negocio de gente.

He experimentado un cambio dramático desde que entré a trabajar en 1990. Entonces era una organización rígida dado que había menos cambios, era gobernada por Estados Unidos. Esa cultura empezó a cambiar a medida de que la transición se fue dando, y entró en vigencia el primer administrador panameño (que fue Gilberto Guardia). De ahí en adelante se dieron tantos cambios. Fue fascinante tener que adaptarse a tanto cambios y ser motor generador de esos cambios.

El proyecto de ampliación del Corte Culebra inició en 1996, en esa época era capitán de remolcador y trabajaba en los botes de la división de dragado. Recuerdo experiencias como transportar en una barcaza a nueve contenedores cargados de explosivos, tarea que empezaba a la media noche y terminaba a lo largo del día. Mucha gente prefería evitar ese tipo de tareas, yo era joven y tenía esa energía. Sé que son pequeñas piezas del rompecabeza que uno va dejando a lo largo del Canal.

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La reclutadora/Thyrza Guerrero

¿Quién es? Analista administrativa de desarrollo organizacional de recursos humanos.

En todas las etapas de la vida, el ser humano construye en su mente sueños, anhelos profundos que desea ver realizados. El Canal de Panamá es ese sueño hecho realidad que está allí para recordarte siempre que cuando hay voluntad y unión, no hay imposibles.

En realidad, nunca aspiré a trabajar en el Canal, no era algo que estaba en mis planes. Cuando me gradué, estudié Control de tráfico aéreo y Derecho y Ciencias Políticas.

Durante la época del régimen militar, siendo controladora de tráfico aéreo de área y aproximación, nombraron a un militar en la dirección de Aeronáutica Civil. Identificada con la lucha civilista, la decisión no comulgaba con mis creencias políticas.

Una muy buena amiga me comentó que podía aplicar a la antigua Comisión del Canal, y así lo hice.

Debo decir que tuve mucha suerte y logré conseguir una plaza de empleo en el canal. Con dolor en el alma, dejé el control de tráfico aéreo que amaba para iniciar una nueva etapa. Hoy, 27 años después sigo en el Canal, hice carrera y me siento muy feliz de decir: “soy panameña y trabajo para el Canal de Panamá”.

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