La ambigüedad de algunos apartados de las leyes secundarias de la Ley Federal de Telecomunicaciones que discuten los legisladores mexicanos tiene un dejo de autoritarismo.  

 

Si le pregunto si Internet es un foro de libre expresión e intercambio de ideas, ¿qué respondería? Durante muchos años, organizaciones civiles han tratado de mantener a raya con mediano éxito el poder del Estado y de corporaciones que han tratado de limitar el flujo de información en la red. No obstante, la mayor parte de la población aún considera que la web es un espacio de intercambio de ideas y de libertad de expresión en el que aún se puede confiar.

De acuerdo a un estudio que presenta Parametría en colaboración con la BBC World Service poco más de la mitad de los mexicanos confía en que Internet es un espacio de libre expresión, contra un 40% que dice que no lo es; el 10% restante no sabe o no contestó.

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De acuerdo con la suma total, casi el 70% de la población mundial considera que Internet le da una mayor libertad, mientras que el 25% considera que no es así y el 5% restante no sabe o no contestó. En este sentido nuestro país se encuentra por debajo de la media internacional respecto de la confianza que le genera la comunicación digital.

Y quizá los mexicanos tengan sus razones.

Le pido por favor que lea la propuesta de modificación a las leyes secundarias de la Ley Federal de Telecomunicaciones que en este momento se discuten en el Congreso. Se trata del artículo 189 referente a la colaboración con la justicia:

“Los concesionarios de telecomunicaciones(…) están obligados a proporcionar la locación geográfica en tiempo real de cualquier dispositivo de comunicación que se encuentre relacionado con investigaciones(…) Asimismo, los concesionarios están obligados a proporcionar la locación geográfica de cualquier tipo de dispositivo de comunicación a solicitud de los titulares de las instancias de seguridad (…).”

En otras palabras, la petición de geolocalización no se limita únicamente a quien cometa un delito, sino a quien las autoridades determinen.

Lea este otro fragmento, es el artículo 197, párrafo VII, también referente a la colaboración con la justicia, en donde se pide a los prestadores de servicios de telecomunicaciones e Internet:

“Bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos o lugares críticos para la seguridad pública o nacional a solicitud de las autoridades competentes.”

Como puede usted notar, la ambigüedad en los artículos es bárbara, aunque en términos reales esto se traduce en que el Estado tendrá la capacidad de pedirle a los prestadores de servicios que anulen cualquier señal de telefonía o Internet siempre que consideren que hay un riesgo para la nación. ¿Así o más confuso?

Ahora bien, es casi un hecho que las conversaciones que tenemos en nuestra vida privada la gran mayoría de la población son intrascendentes para el Estado y la seguridad pública, sin embargo, dichos artículos ponen en entredicho de manera explícita los avances en materia de libertad de expresión que se han ganado con los años. Todo el mundo lo ha dicho: es realmente incómodo y hasta retrógrada que existan estas propuestas e incluso que se conviertan en leyes. Que el Estado las utilice o no, es lo de menos. Lo importante es que estén escritas a manera de ley, de esa manera se puede justificar casi cualquier cosa.

Sería faltar a la verdad decir que hay una persecución sistemática a Internet desde el Estado, pero tampoco debemos omitir los grandes errores que han cometido en materia de libertad de expresión. Y ejemplos sobran, desde el caso de los twitteros veracruzanos encarcelados, hasta el ridículo caso de Mario Flores.

Si usted me permite el sospechosismo, estos artículos están evidentemente mal hechos porque algo va a negociarse; es decir, el ataque obvio a la libertad de expresión que presentan las leyes secundarias, podrían ser intercambiados por algo más. Si no es eso, entonces de plano nuestros legisladores desconocen el término libertad de expresión.

 

PD:

Esta semana cumplo un año de colaborar para Forbes México, lo cual ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida profesional. A través de estas columnas, están plasmadas discusiones, dudas y planteamientos que he mantenido con alumnos y colegas, por tanto sus ideas y anotaciones me han acompañado este tiempo y por ello les doy las gracias. Mi gratitud y reconocimiento a Genaro, Carlos y Ricardo por la oportunidad de escribir estas líneas.

 

Contacto:
Twitter: @sincreatividad

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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