Estados Unidos tendrá un excedente en la producción de manzanas, y el mercado mexicano será el más afectado al verse inundado, otra vez, por el producto del país vecino, que tan sólo en el estado de Chihuahua pone en riesgo 22,000 empleos, principalmente de indígenas tarahumaras.

 

En lo que se refiere a la importación y exportación de frutas y verduras entre Estados Unidos y México, la historia ha sido más que amarga y llena de desencuentros en que los productores mexicanos siempre llevan la peor parte.

Aguacates, naranjas, chiles, lechugas… la historia de agroproductos mexicanos a los que autoridades sanitarias del vecino del norte le han puesto peros es infinita y data desde el siglo pasado.

Lo irónico de todo esto es que son pocos los casos en que el gobierno mexicano ha salido en defensa del mercado nacional para impedir que ingresen al país alimentos no solamente contaminados o no aptos para consumo humano en su país de origen, sino que afectan las ganancias de los productores locales.

El caso más reciente es el de la manzana.

La Unión Agrícola Regional de Fruticultores del Estado de Chihuahua (Unifrut), que agrupa a 17 asociaciones agrícolas de la entidad, encendió los focos rojos ante el temor de que lleguen nuevamente al país miles de unidades de este fruto procedentes de Estados Unidos y que pueden poner en riesgo 22,000 empleos, la mayoría de indígenas tarahumaras de la zona.

Cuando Estados Unidos tiene un excedente en la producción de la fruta, en la mayoría de los casos lo envía a México y todo parece indicar que este año ésa será la historia: México va a producir aproximadamente 18 millones de cajas de manzanas, mientras que se estima que la cifra en EU sea de unos 130 millones.

En 2013, la producción de manzana de Estados Unidos fue muy elevada y los excedentes los enviaron a México, muy probablemente con dumping –según la Unifrut–, desplazando a la manzana mexicana. Esto provocó una competencia desleal y pérdidas para el sector equivalentes al 25% de sus ingresos.

 

El pecado original

Pero remontémonos a 2012: ese año, según un reporte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), las importaciones de la fruta aumentaron 19% respecto a 2011, pasando de 198,000 a 236,000 toneladas, como efecto del desabasto generado por la sequía, lo que se tradujo en un incremento en precios.

Para 2013, dada la producción récord que se registró en el país, se supondría una mejora del abasto nacional; sin embargo, las importaciones no disminuyeron, sino que se incrementaron 17% respecto a 2012, para llegar a 275,000 toneladas, lo cual ocasionó que en 2014 el mercado se saturara y los precios cayeran de forma importante.

Los productores mexicanos se han visto imposibilitados para colocar el volumen adicional de producción, en vista de la mayor importación y de la baja capacidad para refrigerar la fruta y evitar inundar el mercado.

Derivado de toda esta historia, el año pasado la Unifrut solicitó una investigación por dumping a la Secretaría de Economía (SE), la cual fue aceptada y está en curso.

Aunque los productores ya presentaron todas las pruebas y la autoridad está próxima a emitir una resolución preliminar –que podría derivar en la imposición de cuotas compensatorias a las manzanas procedentes de EU– el tiempo ya se les vino encima a los productores mexicanos, quienes están en temporada de cosecha y temen que nuevamente el producto extranjero los desplace del mercado. Vieja historia, mismo problema, años sin solución.

 

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