La época electoral suele ser el tiempo en el que candidatos y partidos sacan a relucir su ingenio y se apoyan en toda clase de discursos prometedores que, aunque suenan bastante bien, en la práctica son difíciles (y poco probables) de cumplir. El discurso político de México es un excelente ejemplo, pero en todos lados se cuecen habas. Desde que Donald Trump comenzó su campaña para convertirse en presidente de los Estados Unidos (EU), sus discursos agresivos y su lema “Make America Great Again” reflejaban su estilo de gobierno: intolerante y proteccionista.

Dentro de sus promesas de campaña, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue uno de los temas favoritos de Trump. El presidente electo de EU no ha desaprovechado ninguna oportunidad para amenazar y enseñar su principal pistola (palanca de negociación) a México con su salida del tratado. Pero ¿es esto posible? ¿puede México “vivir” sin el TLCAN? La respuesta es sí. Por más complicado e inconveniente que parezca sí es posible que Estados Unidos abandone el TLCAN y sí es posible que México siga su rumbo sin Estados Unidos en este tratado.

¿Por qué es posible que suceda esta ruptura? Porque de sobra sabemos que Trump no es un gran estadista, bastó ver su primer discurso en el que uno de sus temas principales fue la construcción de un muro para darnos cuenta de que su capacidad no le permite (por lo menos aún) ver las prioridades y los verdaderos problemas a los que se enfrenta su país. Otra muestra es su amenaza a empresas automotrices. En la cabeza de Trump, es una gran idea obligarlas a producir sus automóviles en Estados Unidos; esta decisión puede ser celebrada por muchos americanos en un principio, pero resultaría caótica a mediano plazo cuando los costos de esas empresas aumenten tanto que dejen de ser competitivas en el mercado internacional.

Pero volvamos al TLCAN. Canadá, México y China son los tres principales socios comerciales de Estados Unidos, de darse por terminado el tratado, EU perdería a dos grandes aliados económicos. Entonces, ante una pistola que asusta, pero no mata, pongamos sobre la mesa nuestro revólver. Si bien es cierto que las exportaciones a Estados Unidos son importantes para la economía del país, un TLCAN renegociado con propuestas poco convenientes para México debe ser rechazado. Siendo el tercer socio comercial más importante de Estados Unidos, estamos en posición de negociar un tratado que nos beneficie a ambos, que vuelva a América del Norte un lugar aún más atractivo para el mundo.

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Dos datos relevantes a considerar:

  • En 2015, Estados Unidos exportó a México 235 mil millones de dólares, estas exportaciones fueron mayores que las que realizó a China y Japón en conjunto.
  • México es el primero, segundo o tercer mercado de 30 de los 50 estados de Estados Unidos. Según Trump, su gobierno “será el mayor generador de empleo que ha creado nunca Dios”. La pregunta es, ¿y los más de seis millones de empleos en Estados Unidos que dependen del comercio con México?

Lo cierto es que no hay forma de que México convenza a Estados Unidos de actuar en contra de lo que Trump considera son sus intereses, Estados Unidos puede deshacer el tratado si así lo decide.

¿Qué pasará entonces con México? Por supuesto que la relación comercial de México con Estados Unidos es altamente beneficiosa y es una fuente de crecimiento para ambos países, sin embargo, México puede seguir sin el TLCAN. Esto representaría una gran oportunidad para diversificar nuestras exportaciones, pero más importante aún, una oportunidad de diversificar nuestras importaciones.

México se encuentra entre los 15 principales importadores del mundo. En 2015 el 50.2% de las importaciones provenían de Estados Unidos, el 14.7% de China, el 4.7% de Japón y el 30.4% del resto de los países. De acabar con el TLCAN, China sería el primer país en levantar la mano como próximo gran socio comercial. La buena noticia es que se espera que en los próximos años aumente el uso del yuan en el comercio entre México y China, lo que reduciría el riesgo cambiario que representa el dólar.

Lo que en este momento se debe hacer es volver a México más atractivo industrialmente. Continuar con las reformas y condiciones que nos permitan darle motivos a las empresas e inversiones extranjeras para que no se vayan de aquí, queremos que elijan quedarse en México. Otro papel clave lo jugarán las importaciones. El que Estados Unidos ponga trabas a nuestras exportaciones nos orilla a buscar nuevos países para nuestras importaciones, y, aunque Trump no lo quiera creer, su economía interna se vería afectada al perder a su principal cliente importador de productos como carne de cerdo, pollo, manzana, maíz, entre otros.

Que el TLCAN no cause psicosis. México tiene la capacidad de negociar no sólo con Estados Unidos, sino con el resto del mundo.

 

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